Francesco Totti considera que la conquista del Mundial de Alemania 2006 fue el salto definitivo que llevó su figura más allá de Roma. El histórico número 10, que celebra sus 50 años, entiende que aquel título con Italia amplificó una leyenda construida durante toda su carrera en el club de la capital.
El exfutbolista recordó con humor su peso en el equipo dirigido por Marcello Lippi. “Si yo no hubiera jugado, no lo habrían ganado”, bromeó al repasar una campaña en la que llegó condicionado por una grave lesión.
Datos rápidos
- Totti sufrió una fractura en el tobillo izquierdo en febrero de 2006 y tuvo que ser operado de urgencia.
- Fue titular en seis de los siete partidos disputados por Italia en el Mundial.
- Cerró el torneo con un gol y cuatro asistencias, la cifra más alta de la competición.
- Italia levantó el trofeo tras imponerse a Francia en la final.
- El exjugador sitúa su mejor tramo físico y futbolístico entre 2001 y 2008.
El Mundial llegó tras una carrera contrarreloj para recuperarse de la lesión. Totti reconoció que acudió a Alemania lejos de su plenitud, calculando que se encontraba al “40 por ciento”, pero sostuvo que aun así aportó de forma decisiva al recorrido de la selección.
Para el campeón del mundo, sus títulos con la Roma no habrían tenido por sí solos el mismo impacto internacional. Ganó un Scudetto, dos Coppa Italia y dos Supercoppa Italiana con el club, pero cree que el trofeo mundial modificó la dimensión de su reconocimiento.
“Ese Mundial me dio la fuerza para ser importante también fuera de Roma”, explicó. A su juicio, sin aquella corona habría permanecido como un ídolo esencialmente local, mientras que el éxito de 2006 lo instaló entre las grandes referencias del fútbol italiano.
Una cumbre futbolística entre 2001 y 2008
Totti ubicó sus mejores sensaciones en el periodo comprendido entre 2001 y 2008. “Me sentía muy bien; daba vergüenza lo fuerte que me veía”, afirmó sobre una etapa en la que fue el gran emblema ofensivo romanista y una pieza relevante para la selección.
También aceptó una de las críticas recurrentes que recibió durante su trayectoria: su perfil poco dado a los discursos dentro del vestuario. El exatacante nunca se identificó con el papel de líder verbal antes de los encuentros.
“Siempre pensé que lo que cuenta es el campo. Fuera, todos son buenos hablando”, señaló. Totti explicó que prefería concentrarse en jugar y disfrutar, sin sentir una tensión especial en las horas previas a los partidos.