Adidas explica cómo diseña las camisetas del Mundial: pasado, futuro y valores
Mateo Kossmann, director de Federaciones en Adidas Football, sostiene que el diseño de camisetas ya no se piensa solo para el presente: en las oficinas de la marca se trabaja con la misma intensidad en proyectos que miran al Mundial de 2028, al de 2030 y hasta en re-ediciones de épocas históricas. Desde Alemania, explica por qué el proceso es largo, qué debe cumplir una equipación para jugadores y aficionados, y cómo la conversación del público hoy influye directamente en la creatividad.
Diseño con horizonte: de 2028 y 2030 a la nostalgia programada
- Kossmann afirma que el trabajo de las camisetas del Mundial, recientemente presentadas, comenzó hace tres años.
- Mientras esas piezas terminaban de cerrarse, el equipo ya inició la ruta para los diseños destinados al Mundial de 2028.
- En el recorrido por la sede de Herzogenaurach, el directivo asegura que en distintas salas se discuten gamas de 2028, tecnologías orientadas al Mundial de 2030 y la reintroducción de una camiseta alemana de 1994.
- El proceso, según describe, se vuelve especialmente memorable cuando llegan los primeros prototipos de local y visitante de todas las selecciones al despacho: el equipo los abre, los revisa y comprueba cómo “toma vida” el producto.
- La expectativa interna se compara con “Navidad”: la primera revisión de cajas y muestras es el momento más especial del trabajo.
- La planificación no termina con el lanzamiento actual: se encadena con futuros torneos y con colecciones retro.
Una camiseta ya no solo viste: expresa identidad cultural y pertenencia
Kossmann remarca que una camiseta evolucionó hasta convertirse en algo más que una prenda de apoyo. Para entender ese cambio, se menciona que el mercado de ropa circular Depop, en su Trend Report de 2026, incluyó el deporte como una de las tendencias de moda del momento y destacó que, especialmente en año de Mundial, las camisetas funcionan como una forma de “señalar afiliación y pertenencia cultural”.
También se pone el foco en el comportamiento del aficionado: el entusiasmo previo al torneo se dispara de manera perceptible. En el texto se señala un incremento del 652% en búsquedas de camisetas del Mundial en las últimas cinco semanas, junto con una subida del 26% en ventas de una semana a la siguiente.
La memoria del Mundial: relatos que se clavan desde la infancia
Joey D’Urso, autor y periodista, aporta la mirada emocional sobre por qué una camiseta puede marcar para siempre. Afirma que, al ser los Mundiales poco frecuentes, la experiencia se conecta con el momento vital de cada persona. Para él, la camiseta de Inglaterra de 1998 fue su primer Mundial, y lo describe como un recuerdo muy nítido: aunque no recuerda detalles de su entorno escolar, sí tiene grabado un gol de Michael Owen contra Argentina.
D’Urso es el autor de More Than A Shirt, un libro que analiza cómo las camisetas se convierten en lenguaje de política y poder. En su intervención señala que la camiseta adquiere todavía más significado cuando el equipo logra ganar y que, en un viaje reciente por Argentina, pudo ver réplicas de la selección campeona en 2022 por todas partes.
El éxito alimenta el consumo: del estadio a las colas
El texto conecta la narrativa con un indicador concreto: tras el triunfo de Arsenal en la Premier League, se reflejó en las largas filas frente a la tienda oficial del club. La idea es clara: la gloria deportiva acelera la demanda de equipaciones.
Qué hace “buena” una camiseta del Mundial: simplicidad, carácter y claridad
Más allá de la nostalgia y del impacto emocional, el debate gira hacia el diseño. D’Urso sostiene que la clave está en la sencillez: “creatividad, pero sin pasarse”. En su visión, no se trata de reinventar la rueda, particularmente en un torneo donde la camiseta debe ser reconocible y fácil de entender.
Como ejemplo, menciona que con una camiseta de Brasil el objetivo es que el público sepa qué va a encontrar, aunque haya margen para introducir desviaciones controladas: colores y diseño valientes, claros y con identidad.
Brasil 1950: amarillo nacido de un golpe y una decisión creativa
El artículo introduce el origen del amarillo brasileño como símbolo mundial. Ese color, se explica, no nació de la calma: surgió de una combinación de humillación y circunstancias. Se recuerda el Mundial de 1950, cuando Brasil jugó con camiseta blanca y perdió la final ante Uruguay, algo descrito como una herida nacional devastadora. A partir de ese momento, se organiza un concurso para diseñar una nueva equipación, y el diseño amarillo que hoy se asocia al país es el que termina imponiéndose.
Adidas y la doble misión: rendimiento para el jugador y unión para el aficionado
En el proceso de diseño de Adidas, Kossmann asegura que las supersticiones no tienen un papel relevante. Su respuesta sobre lo que eleva una camiseta del Mundial se divide en dos planos. Primero, desde el rendimiento: la equipación debe ayudar al jugador a competir al máximo. Como ejemplo, para afrontar el calor del verano en Norteamérica, menciona que los modelos de la marca incorporan tecnología de enfriamiento para mejorar la transpirabilidad.
Segundo, desde el significado: para los futbolistas la camiseta es una herramienta, mientras que para los seguidores es un símbolo con capacidad de unir. En esa línea, Kossmann defiende que el Mundial es una celebración cultural donde todos miran y todos forman parte, desde una persona mayor hasta un niño de cinco años.
Por eso, los conceptos y las historias que acompañan al diseño deben ser democráticos: fáciles de captar, sin excesos de complejidad. “Si se vuelve demasiado enredado, se pierde el vínculo”, resume.
Colores de bandera y exploración: local conservador, visitante con identidad
El texto detalla cómo esa filosofía se traduce en decisiones estéticas. Las camisetas de local de Adidas, dice Kossmann, no se alejan demasiado de los tonos de las banderas. En cambio, las equipaciones de visitante permiten una exploración más profunda de la cultura de cada país mediante colores y texturas.
Como caso concreto se menciona a Curaçao, presentada como la nación más pequeña que haya participado en un Mundial. Para su camiseta de visitante, el directivo explica que la intención era apartarse de la paleta habitual y buscar un tono novedoso y atractivo.
El resultado: una camiseta amarilla clara con elementos inspirados en la arquitectura distintiva de Willemstad, capital del territorio caribeño. El texto subraya que la propuesta conectó rápido con el público y saltó a la parte más alta de los rankings previos al torneo, incluyendo un listado de evaluaciones que aparece en el material citado.
La historia vuelve: colección Bringback rumbo a 2050 y retro de los 90
Se remarca que Adidas incluirá la camiseta de Curaçao en la colección Bringback para el Mundial de 2050, tal como se hace con esta edición al rescatar modelos populares del pasado. En paralelo, se señala que la colección retro, lanzada hace unas semanas, incluye camisetas de los años 90 de países como España, Alemania, Suecia y Japón.
La nostalgia, sostiene el artículo, tiene tanto peso como la estética propia de la década. Los colores intensos y los patrones del periodo se consideran parte de una de las etapas más reconocibles del fútbol.
Diseñadores de otra era: Drake Ramberg y la revolución del rendimiento
El texto introduce a Drake Ramberg, diseñador detrás de camisetas emblemáticas de los 90: el modelo de Arsenal de la temporada 1995-96 con el rayo, la camiseta de Nigeria en los Juegos Olímpicos de 1996, además de diseños vinculados a Borussia Dortmund e Italia. Ramberg pasó 37 años en Nike en distintos roles antes de retirarse en 2024. Vive cerca de la sede de Nike en Oregon y asegura que aún frecuenta el gimnasio en el campus.
Para Ramberg, la “renovación retro” no se explica solo por la naturaleza cíclica de la moda. Afirma que el público mira los 90 con cariño por el impacto visual: gráficos, color y valentía. Pero agrega un matiz clave: hacia mediados de esa década, Nike impulsaba textiles orientados al rendimiento, y el material Dri-FIT se convirtió en referencia para las camisetas de la marca y, con el tiempo, otras compañías también incorporaron prestaciones.
Ramberg añade que esos avances encarecieron los tejidos frente a versiones anteriores basadas en poliéster. En su lectura, el mercado se fue “depurando”: durante un periodo, la conversación se centró más en tejidos bonitos, alto rendimiento y menos en recursos como jacquards, soldaduras dimensionales o gráficos cubriendo toda la prenda. El texto sitúa ese cambio aproximadamente desde mediados de los 90 hacia mediados de la década de 2010, con una ventana de 10 a 15 años.
El punto de giro: cuando las camisetas volvieron a narrar historias
Ramberg identifica la camiseta de Nigeria de 2018 como un antes y un después. Según explica, la tecnología ya permitía fabricar materiales de alto nivel y, al mismo tiempo, integrar gráficos dentro de esos mismos tejidos. Es decir: se retomó la narración visual sin renunciar al rendimiento.
El diseñador, que ha ofrecido varias presentaciones sobre la fórmula para hacer una camiseta exitosa, subraya un principio para quienes diseñan: el kit es una unidad completa de pies a cabeza. La camiseta impulsa ventas, pero pantalones cortos, medias y la chaqueta del himno (o la prenda asociada a la presentación) también pesan en la percepción final.
A pesar del retorno de los 90, Ramberg considera que hoy el panorama es “completamente distinto” a lo que vivió. Señala que antes de internet un lanzamiento podía aparecer en la página de atrás del Sunday Times o en publicaciones como World Soccer Magazine, con fotos del producto y poca retroalimentación del público o de los jugadores. En su contraste, hoy existe un ciclo permanente de opiniones gracias a internet y a las redes sociales, lo que cambia el modo de diseñar.
Del público al diseño: el relato como parte del producto
Retomando esa idea, Kossmann afirma que la conexión con las historias existía antes, pero que ahora se hace un esfuerzo mayor por contarlas. El texto lo ejemplifica con dos propuestas: la camiseta argentina de 2026 busca narrar el historial de la selección en Copas del Mundo, uniendo tres tonalidades de azul tomadas de camisetas de tres Mundiales. De manera similar, en la camiseta de local de España se destaca el azul como guiño a su victoria de 2010, cuando ganaron la final con una camiseta de ese color, en un tono más oscuro.
El cierre deja una declaración de intención: que los kits del Mundial de 2026 representen el fútbol de ese momento para que, en 20, 30 o 40 años, la gente mire hacia atrás y piense que Adidas “estaba en su mejor momento”.
- La planificación de camisetas se extiende años: del lanzamiento reciente a 2028, 2030 y re-ediciones.
- La prenda funciona como símbolo cultural y de pertenencia, no solo como ropa de hinchada.
- El diseño busca un equilibrio entre simplicidad y carácter para que el aficionado entienda rápido el mensaje.
- Rendimiento y significado deben convivir: tecnología para el juego y relato accesible para la grada.
- El regreso de los 90 se explica por estética y por avances textiles que permiten volver a contar historias sin perder rendimiento.
Notas incluidas en el material: rankings, valoraciones y emparejamientos
El contenido original incorpora un bloque informativo con tres elementos: rankings sobre cuándo “Three Lions” (Inglaterra) lució mejor sus camisetas, una valoración de camisetas nuevas del Mundial de Adidas para Argentina, México y España, y la revelación de los emparejamientos de camisetas en la fase de grupos del Mundial de 2026.