Boehly y Wyss negocian la venta de acciones del Chelsea a Clearlake
Roman Abramovich ya no está en Stamford Bridge, pero el ruido de la propiedad sigue marcando el día a día. Todd Boehly y Hansjörg Wyss, entre otros, exploran vender sus participaciones en el Chelsea a los dueños mayoritarios de Clearlake Capital, una operación que podría duplicar con creces el valor del club respecto al precio de compra.
Quick facts
- Se negocia una salida de Boehly y Walter de sus participaciones en el Chelsea hacia Clearlake Capital.
- La compra original del consorcio BlueCo se cerró por 2.500 millones de libras.
- Un nuevo acuerdo podría valorar al Chelsea por más de 5.000 millones de libras.
- Clearlake tendría 61,5% de control; Boehly, Walter y Wyss comparten el 38,5% restante.
- Desde mayo de 2022, el club gastó cerca de 1.500 millones de libras en fichajes y no logró ganar Premier League ni Champions.
- Esta temporada de verano, Chelsea incorporó jugadores por más de 300 millones de libras y recuperó 143 millones con ventas.
- Xabi Alonso tomó el mando del primer equipo tras un periodo breve de Liam Rosenior.
- El plan incluye un cambio de presidente: Boehly dejaría el rol y lo asumiría un representante de Clearlake en mayo.
La operación, que se está revisando con Clearlake como comprador principal, llega poco más de cuatro años después de la llegada de BlueCo al club. En el acuerdo inicial, el consorcio desembolsó 2.500 millones de libras para hacerse con el Chelsea, un movimiento que se presentó como el inicio de una nueva era de crecimiento y proyecto deportivo.
Ahora, el escenario podría ser muy distinto. Si la venta se concreta, el Chelsea podría quedar tasado por encima de los 5.000 millones de libras, con Clearlake consolidando casi el control total de la gestión. La estructura actual deja a la firma liderada por Clearlake con el 61,5% del club, mientras Boehly y Walter, junto con el magnate suizo de 90 años Hansjörg Wyss, reparten el 38,5% restante.
Un proyecto sin títulos y gasto récord
El posible adiós de Boehly y Walter se produce en un contexto de fuerte inversión que todavía no se tradujo en trofeos grandes. Desde mayo de 2022, el club destinó cerca de 1.500 millones de libras en tasas de traspaso, en un recorrido que se caracterizó por resultados irregulares y cambios frecuentes en el banquillo.
En paralelo, se mantiene el debate interno sobre el rumbo del proyecto. Durante meses se han negado públicamente tensiones entre Behdad Eghbali, cofundador de Clearlake, y Boehly, aunque en los últimos dos años habrían existido conversaciones intermitentes vinculadas a una posible compra de participaciones. En los reportes, incluso se mencionó una “guerra civil” y, como eje del desacuerdo, aparece la discusión sobre si la propiedad puede alinear un plan para un nuevo estadio.
La batalla también se juega fuera del campo
La gobernanza compleja del modelo de propiedad también ha sido cuestionada por parte de la afición. Entre las preocupaciones más repetidas están el nivel de precios de las entradas y la aplicación del “multi-club model” impulsado por BlueCo, un esquema que ha generado inquietud sobre la identidad y las prioridades deportivas del Chelsea.
Mientras la estructura accionarial se mueve, el club intenta estabilizar el presente futbolístico. En el arranque del verano, el Chelsea firmó fichajes por más de 300 millones de libras, pero al mismo tiempo consiguió ingresos por 143 millones de libras mediante ventas.
En el terreno de juego, Xabi Alonso asumió la dirección del primer equipo en un cambio que marca un nuevo capítulo. Su llegada sucede después de un periodo breve de Liam Rosenior, y la temporada se perfila como una oportunidad para reordenar la plantilla tras varias ventanas en las que se apostó fuerte por talento joven con poca prueba en élite.
Alonso ha insistido en que un plantel de nivel máximo no puede basarse únicamente en potencial. Para corregir ese enfoque, el club incorporó a Jordan Henderson, de 36 años, y a Danny Welbeck, de 35, sumando experiencia inmediata a un vestuario que buscaba consolidar identidad y competitividad.
Presidencia y estreno liguero
Si el traspaso de participaciones avanza, Clearlake—liderado por Eghbali y Jose E. Feliciano—obtendría prácticamente la totalidad del control operativo. Además, estaría ligada a una cláusula de gobierno previamente acordada: el cambio de presidente pasaría de Boehly a un representante de Clearlake en mayo.
Para jugadores y cuerpo técnico, la prioridad es clara: que la definición en la mesa de directivos reduzca la incertidumbre y permita construir con continuidad. Mientras el Chelsea prepara el inicio de su campaña ante el Fulham, el foco inmediato sigue siendo el mismo de siempre en el fútbol: que el plan de Alonso, con su nueva mezcla de perfiles, se traduzca en resultados independientemente de quién termine mandando en la sala de juntas.