Bruno Guimarães afronta la concentración de Brasil en Queensland con la herida aún abierta tras la eliminación mundialista ante Noruega. El mediocampista de 28 años falló uno de los penaltis en la derrota por 2-1 de la Canarinha en los octavos de final y reconoció que aquel episodio le dejó un impacto profundo.
El reciente fichaje del Arsenal, procedente del Newcastle United, aseguró que ha sufrido mucho desde esa noche, aunque entiende que debe asumirlo como una experiencia de aprendizaje. “Es una cicatriz que sigue muy reciente, pero el tiempo ayuda a curarla. Forma parte del fútbol”, expresó.
Datos rápidos
- Brasil cayó 2-1 frente a Noruega en los octavos de final del Mundial.
- Guimarães erró un lanzamiento desde los once metros en esa eliminación.
- La selección brasileña se encuentra en Townsville para amistosos contra Australia.
- El volante, de 28 años, llegó recientemente al Arsenal desde el Newcastle United.
- Estevão y Gabriel Bontempo figuran entre los jóvenes que se incorporan al grupo.
Lejos de evitar otra responsabilidad similar, Guimarães afirmó que volvería a presentarse para ejecutar un penalti. Considera que las derrotas y los errores ofrecen lecciones más valiosas que los triunfos, y remarcó que aceptaría asumir el próximo lanzamiento incluso si tuviera que hacerlo una y otra vez.
El centrocampista también asume una nueva condición dentro de un plantel en proceso de renovación. Convocado por primera vez en 2020, recordó que los futbolistas más experimentados lo ayudaron a sentirse cómodo en sus comienzos y ahora pretende reproducir ese respaldo para quienes llegan al seleccionado.
Junto a Gabriel Magalhães, Vinícius Júnior, Raphinha, Douglas Santos y Marquinhos, Guimarães integra el grupo que permaneció desde el último Mundial. Para el volante, esos jugadores deben ejercer un liderazgo activo ante la llegada de talentos de 18, 19 y 20 años.
“Estoy con 28 años y me siento viejo al lado de ellos”, bromeó al referirse a la nueva camada. Su prioridad es transmitir confianza a los debutantes para que puedan rendir sin cargar con la presión de su estreno internacional.
Brasil abrirá esta etapa con los amistosos ante los Socceroos, a quienes el equipo respeta, pero el foco estará puesto en reconstruir su propio funcionamiento. Guimarães admitió que los resultados recientes no han sido buenos y que la afición sigue dolida por lo ocurrido.
La fórmula que propone es directa: elevar el nivel de juego y encadenar victorias. Para la selección, los encuentros en Australia representan una oportunidad de recuperar solidez táctica, fortaleza mental y la conexión con su público tras el golpe mundialista.