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Calma en EE. UU.: posibles técnicos para el ciclo rumbo al Mundial 2030

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
12 julio 2026 7 min de lectura

En los días posteriores a la eliminación del Mundial de la selección masculina de Estados Unidos, tanto desde la federación como desde el cuerpo técnico se insistió en un mensaje común: calma. La derrota y la reflexión debían tomar la delantera, y las horas posteriores al 4-1 ante Bélgica no eran el momento de definir el futuro.

Incluso una semana después de la despedida del Mundial, la situación sigue sin resolverse del todo. El equipo podría o no contar con un entrenador en el corto plazo; Mauricio Pochettino podría o no continuar, y la federación estadounidense podría o no avanzar con una extensión de su acuerdo. De nuevo, el argumento vuelve a ser el mismo: descansar, analizar y después decidir.

Lo cierto es que el contrato de Pochettino finaliza este verano. Cuando aceptó dirigir al combinado nacional en 2024, lo hizo con el horizonte claro del Mundial y no con una extensión automática más allá de ese ciclo. Por eso, aunque ambas partes hayan conversado sobre una continuidad, en la práctica Estados Unidos se encuentra, por ahora, sin una certeza plena de mando técnico. Y eso abre la puerta a múltiples caminos para el programa.

Con ese panorama, surge la pregunta inevitable: ¿qué formato podría tomar el proceso de búsqueda del próximo seleccionador? ¿Aparecerá alguien con mayor familiaridad con el proyecto o se tratará de un relevo inesperado? A continuación, un repaso de las posibilidades que se discuten en la actualidad.

La posible continuidad de Mauricio Pochettino

El punto de partida es el entrenador vigente, ya que por el momento no hay una señal definitiva sobre si seguirá o si dejará el cargo. La lógica apunta a que lo más probable es que continúe, aunque en el fútbol —como se ha visto muchas veces— también ocurren giros que desafían los pronósticos.

Si Pochettino permanece, el foco estará en cómo encarará su segunda etapa. La primera, en términos generales, estuvo orientada a construir una identidad y a recuperar el sentido de orgullo y deber dentro de la selección. Y, al menos en ese aspecto, el proceso tuvo efectos visibles.

Durante su gestión, el equipo mostró momentos de gran calidad futbolística en el Mundial y, igual de importante, logró que la afición volviera a creer, incluso antes de la amarga caída contra Bélgica. ¿Se cumplieron todas las expectativas? Probablemente no, pero sí es razonable sostener que Estados Unidos terminó el primer tramo en una posición más sólida que la que tenía al inicio.

Así, una segunda etapa comenzaría con una base ya instalada. El gran interrogante es cómo se ampliaría ese trabajo y, sobre todo, qué visión de largo plazo se construiría tras haber invertido sus primeros dos años con la meta puesta en un Mundial en casa.

También existe una realidad contractual compleja. Si Pochettino firma, sería un compromiso de cuatro temporadas hasta 2030, lo que lo alejaría de los clubes más grandes del planeta. Además, si la federación decidiera extender el vínculo, se trataría de un ciclo de cuatro años en el que el entrenador quedaría inevitablemente asociado a cualquier gran oportunidad que surja en Europa. La pregunta de fondo es si ambas partes están dispuestas a convivir con ese tipo de distracción en el día a día.

En el corto plazo, tanto Pochettino como la federación ya demostraron que pueden funcionar con alta eficacia. Aun así, el desafío real está en sostener un proyecto con mirada prolongada.

Alternativas con distintas lecturas

En redes sociales existe un sector que idealiza el periodo en el que la selección jugó su mejor fútbol reciente: el tramo de BJ Callaghan.

Tras trabajar como asistente de Gregg Berhalter, Callaghan tomó las riendas de manera interina en mayo de 2023. Anthony Hudson, quien había reemplazado al entrenador anterior mientras la federación investigaba su conducta, se marchó rumbo a otro puesto. En su primer partido, Callaghan condujo a Estados Unidos a una victoria 3-0 sobre México en las semifinales de la Liga de Naciones de CONCACAF. Tres días después, el equipo superó a Canadá y levantó el trofeo. Con una plantilla debilitada, el conjunto no alcanzó el objetivo en la Copa de Oro de ese verano, pero de todos modos Callaghan consiguió un respaldo relevante de la afición durante su breve paso.

Luego, el entrenador recibió el trabajo en Nashville y, según el relato general, también ha cumplido con un rendimiento destacado. En 2025 ganó la Lamar Hunt U.S. Open Cup y, además, se le considera uno de los técnicos más sólidos dentro de la MLS. Por eso, hay hinchas que lo ven como la opción local más atractiva para hacerse cargo del banquillo.

En cuanto a trayectoria, sí: Callaghan sería un paso atrás frente a Pochettino. Sin embargo, su historial y el respeto acumulado dentro del entorno de la selección juegan a favor. Aunque no se trate del movimiento más ambicioso sobre el papel, se entiende como un punto intermedio: más accesible para la federación y con un componente emocional para una parte del público que guarda buenos recuerdos de su primera etapa.

Brian Schmetzer como opción de experiencia

Brian Schmetzer ha señalado en el pasado que estaría abierto a dirigir a la selección. No obstante, existe un grupo de seguidores que podría interpretar el fichaje de un entrenador de la MLS sin experiencia internacional como una decisión poco ambiciosa. Es un criterio válido, pero también hay un matiz importante: Schmetzer no es “solo” un técnico de liga local.

Con Seattle Sounders, Schmetzer sostuvo, construyó y rearmó un proyecto de alto nivel. Llegó al foco mediático cuando fue interino, sustituyendo al legendario Sigi Schmid, y ganó el puesto de forma definitiva conquistando el título de la MLS Cup en su primera temporada. Después, volvió a levantar el trofeo en 2019 y alcanzó la final en dos ocasiones más, sumando cuatro finales de liga dentro de un periodo de cinco años.

En ese mismo tramo, el equipo solo se quedó fuera de los playoffs una vez y además participó en dos ediciones de la Copa Mundial de Clubes. En términos de experiencia, pocos entrenadores estadounidenses pueden ofrecer algo comparable, lo que hace que su nombre sea difícil de descartar.

Durante la última década, Schmetzer administró distintos ciclos del fútbol de Seattle, todos ellos con resultados positivos. Por eso, si se busca un perfil probado, su candidatura aparece como una alternativa razonable.

Hansi Flick? No, Matarazzo: el caso del entrenador que acelera en Europa

Matarazzo se presenta como alguien que está construyendo el currículum para un futuro rol como técnico de la selección. La cuestión central, sin embargo, es el timing.

El entrenador, nacido en New Jersey, desarrolló su carrera principalmente en Alemania, pero este año saltó con fuerza al primer plano al hacerse cargo de Real Sociedad. Tras asumir en diciembre, guió al club a un título de Copa del Rey, coronado con un triunfo por penales sobre Atlético Madrid en la final. Con esa conquista, Matarazzo se convirtió en el primer estadounidense en levantar un trofeo relevante dentro de una de las cinco grandes ligas.

Entonces aparece la duda: ¿por qué se marcharía? La respuesta parece evidente: está construyendo algo en Europa. Si continúa creciendo y consolidándose, el trabajo con la selección podría quedar como un horizonte más adelante. Si se siente atraído por la llamada de la selección nacional, es completamente entendible; pero también es lógico no culparlo por querer exprimir su etapa europea y ver hasta dónde puede llevar su proyecto.

Un “gran nombre” y la hipótesis Guardiola

Si la intención fuera atraer un nombre de enorme peso, también hay candidatos. De hecho, se menciona incluso al que muchos consideran el mejor entrenador de la historia: actualmente se encuentra sin empleo.

Pep Guardiola ya tiene experiencia en Estados Unidos. En un periodo de descanso previo, vivió en Nueva York con el objetivo de disfrutar el anonimato de la vida estadounidense. En ese sentido, conocería lo que implicaría un puesto que sería, potencialmente, similar al que podría ocupar quien suceda a Pochettino: un rol donde se combinan las funciones de primer entrenador con la responsabilidad de impulsar el crecimiento del fútbol en el país.

Sin embargo, también se plantea una realidad incómoda: si Guardiola quisiera, hoy mismo podría dirigir a cualquier equipo del mundo. Por eso, la pregunta es si existe un motivo real para que prefiera la selección de Estados Unidos en lugar de un club grande o de otra selección que, con seguridad, le ofrezca un salario mayor.

La idea sería un salto grande, sí, pero quizá demasiado arriesgado a nivel de encaje, salvo que la federación reciba algún apoyo financiero externo, como ocurrió cuando se concretó el fichaje de Pochettino.

Michael Bradley y la proyección a futuro

Otro nombre que aparece en el radar es el de Michael Bradley, considerado con una trayectoria ascendente que podría llevarlo, en algún momento, a tomar las riendas de la selección. Pero por ahora se encuentra demasiado temprano en su camino como para que las llamadas para que asuma el cargo sean algo más que prematuras.

Bradley está haciendo un buen trabajo con New York Red Bulls, especialmente en el desarrollo de futbolistas jóvenes. Además, no hay duda de que dentro del entorno de la selección “lo entiende”. El punto es que dar el salto a este nivel requiere tiempo de preparación y, por lo tanto, necesita más recorrido.

Así, Bradley se mira como una opción a seguir para el porvenir, pero no como una alternativa del tipo “hacia 2030”.

El punto de partida real: incertidumbre y tiempo para elegir bien

La realidad del momento es que nadie sabe con exactitud hacia dónde irá todo. Incluso si se separan los caminos entre la selección y Pochettino, el desenlace puede tomar múltiples direcciones que hoy no se pueden prever con total claridad.

Hay algo propio del mercado de entrenadores: nunca se sabe quién quedará disponible y en qué momento. Con cuatro años por delante hasta el próximo Mundial, existe margen para que la federación espere y acierte. Quizá no convenga estirar demasiado, sobre todo considerando lo ocurrido en los dos ciclos anteriores, pero tampoco hay una razón sólida para correr sin necesidad. Si la federación identifica a la persona adecuada, todavía tiene tiempo para moverse y lograr el objetivo.

Por eso, también es difícil medir el tamaño real de la lista de candidatos. En 2024 era impensable imaginar que Pochettino estaría disponible y dispuesto a tomar el cargo; y hoy ocurre algo parecido al intentar anticipar el resto. Nuevos nombres pueden aparecer y algunos podrían sumarse tarde al proceso. Pero si Estados Unidos decide hacer su jugada, hay un abanico de rutas posibles antes de llegar al perfil correcto.

Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

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