Canadá estrena su Mundial en casa con un 1-1 ante Bosnia y primer punto
Da igual que Canadá no se llevara la victoria ni que aquel no fuera el primer partido del torneo: la historia se escribió el viernes en Toronto. La selección canadiense jugó por primera vez un encuentro de Copa del Mundo como local y lo hizo empatando 1-1 ante Bosnia y Herzegovina. Además, fue su estreno en cuanto a puntos en la competición: ese empate significó el primer punto de su historia en una edición mundialista.
Key takeaways
- Canadá inauguró como local su participación en un Mundial con un 1-1 ante Bosnia y Herzegovina en Toronto.
- Bosnia se adelantó temprano con un 1-0 que sostuvo hasta el minuto 79.
- Cyle Larin anotó el gol del empate para activar la reacción canadiense y cortar una racha negativa prolongada.
- El empate representó el primer punto mundialista de Canadá.
- El técnico Jesse Marsch destacó la respuesta del equipo tras el descanso y subrayó el papel que debe jugar la afición en el futuro.
Un empate que rompe una maldición
Durante gran parte del partido, Bosnia estuvo más cerca de controlar el guion. El conjunto visitante se adelantó pronto en el marcador y mantuvo esa ventaja durante casi todo el encuentro, hasta que en el minuto 79 llegó el giro. El gol de Cyle Larin desató una atmósfera especial en el estadio de Toronto y marcó el final de una secuencia devastadora: Canadá había perdido los seis partidos mundialistas anteriores, una racha que se extendía desde 1986.
Con el castigo superado en el séptimo intento, el día quedó grabado en la memoria de la afición local, que se volcó con fuerza en esta Copa del Mundo. Antes incluso de que rodara el balón, el público llenó las calles rumbo al estadio, con camisetas rojas y un ambiente que se fue intensificando al entrar. No faltó ninguna generación: también estuvieron presentes bebés que algún día contarán que vivieron ese momento cuando Canadá organizó un Mundial. Habrá muchas historias que repetir.
Formaciones clásicas y un partido sin demasiada precisión
Quedará además para el recuerdo el estilo de juego con el que ambos equipos saltaron al campo: los dos utilizaron un 4-4-2 tradicional, con ritmo e intensidad, aunque con carencias en calidad. Los números lo reflejaron: Canadá cerró el partido con un 73% de acierto en pases, mientras Bosnia se quedó en 61%.
La noche también se vivió con sabor a espectáculo previo. La previa incluyó a dos figuras musicales canadienses, Michael Bublé y Alanis Morissette, que interpretaron cantos cercanos al estilo crooner antes del encuentro, como “Bring It Home”. En el plano deportivo, la afición también pudo rescatar la parte positiva: la respuesta en la segunda mitad ayudó a que el torneo comenzara de forma estable para los canadienses.
Tras el encuentro, Jesse Marsch, entrenador de Canadá, explicó lo ocurrido con franqueza. “Siento que no hice lo suficiente para prepararlos para el primer tiempo, pero luego la respuesta que mostramos en la segunda parte y algunos de los mensajes que di en el descanso ayudaron”, señaló.
El plan del técnico y el momento decisivo de Larin
El instante más importante llegó con el empate. Larin, delantero del Southampton, venía de un gran tramo previo al torneo: había marcado nueve goles en 22 partidos en todas las competiciones la temporada anterior. A pesar de ese momento, Marsch decidió que comenzara desde el banquillo. Sin embargo, cuando el duelo entraba en su recta final, el ariete apareció: entró con poco más de diez minutos por jugar y anotó con prácticamente su primer contacto con el balón.
Eso dejó a muchos aficionados canadienses con una sensación agridulce. Sin embargo, en la lectura general del encuentro, la afición pudo irse pensando que su equipo fue el mejor sobre el césped. Bosnia, en cambio, presentó un once con un matiz: Edin Dzeko, de 40 años, comenzó en el banco y el conjunto bosnio solo se mostró especialmente incómodo cuando las jugadas de estrategia aparecieron como vía de peligro.
Marsch también quiso lanzar un mensaje a su afición. Canadá se caracteriza por ser reconocida en todo el mundo por su calidez y su trato amable, pero el técnico pidió cambiar el enfoque en este Mundial. “Cuando la afición empezó a sentir que el equipo se estaba metiendo en el partido, sobre todo en la segunda parte, se escuchaba más fuerte y se notaba que participaban más, empujando al grupo. Eso es lo que necesitamos. Queremos que el estadio empuje al equipo, que presione a los árbitros y que se genere un ambiente hostil”, afirmó.
Ahora habrá que ver si los canadienses aplican esa idea de cara a los próximos partidos. La fiebre del Mundial se moverá a Vancouver en la siguiente jornada, donde Australia se medirá con Türkiye en el Grupo D el sábado. Canadá, mientras tanto, regresará a la acción el jueves para enfrentarse a Qatar.
En una Copa del Mundo, los registros pueden caer de golpe. Antes del partido del viernes, Canadá solo conocía derrotas en su historial. Pero si logra sumar su primer triunfo, podría quedar a apenas una semana de asegurar prácticamente su presencia en la fase eliminatoria.
Para cerrar, Marsch volvió a referirse al contexto del torneo y a la particularidad de jugar en casa. “Hablamos mucho sobre la sensación de ocasión. Lo sabíamos. Un Mundial en casa es una situación distinta. El ambiente es diferente. Incluso el estadio se siente diferente: ahora es más grande, así que no se vive igual que el Toronto Stadium de antes”, concluyó.