Dembélé deslumbra con hat-trick y Francia vence 4-1 a Noruega
BOSTON— Ousmane Dembélé firmó un hat-trick en la primera mitad y Francia dejó sin margen a Noruega al imponerse 4-1 en el Grupo I, aprovechando que el delantero estrella Erling Haaland fue reservado por el seleccionador Stale Solbakken. En el mismo duelo, Désiré Doué redondeó la goleada con un gol de cabeza en el tiempo añadido del segundo tiempo y el combinado francés certificó su clasificación a la ronda de 32 como primero del grupo.
- Dembélé abrió el camino y completó su triplete durante los primeros 32 minutos.
- Noruega, con cambios drásticos en el once, reaccionó en el tramo final cuando Thelo Aasgaard descontó para el 2-1 instantes después de la segunda diana del francés.
- Francia administró la ventaja y encontró el cuarto tanto con un cabezazo de Désiré Doué en el descuento.
- En la recta final, Mike Maignan detuvo un penal ejecutado por Jorgen Strand Larsen.
- Tras el partido, el cuadro galo esperará al rival de la fase eliminatoria en New Jersey el próximo martes, mientras Noruega viajará a Dallas para medirse a Costa de Marfil el mismo día.
- Francia terminó como líder del Grupo I y aseguró plaza en la ronda de 32.
- Dembélé fue el protagonista: tres goles en la primera mitad y una actuación decisiva para el 4-1.
- Noruega llegó con el equipo muy remendado, dejando en el banquillo a Haaland y a otras piezas clave.
- El arquero francés, Mike Maignan, se lució al parar un penal en el encuentro.
El “asunto Mbappé vs Haaland” pasó a segundo plano: Dembélé saludó con goles
Antes del silbatazo, el foco estaba puesto en el duelo mediático entre Kylian Mbappé y Erling Haaland, pero en el estadio de Boston el mensaje lo impuso Ousmane Dembélé. El extremo, que además fue el único ganador del Balón de Oro sobre el césped, respondió con un hat-trick contundente y dejó claro que también puede ser el referente ofensivo del equipo.
Su exhibición no fue una más: los tres goles llegaron en un lapso de 32 minutos en la primera parte, el segundo hat-trick más rápido en la historia de los Mundiales, solo por detrás del triplete de 24 minutos de Erich Probst con Austria ante Checoslovaquia en 1954. Incluso quedó la posibilidad de un récord mayor: si Dembélé hubiera marcado un cuarto tanto, habría sido el primer jugador en anotar cuatro o más goles en un partido de Copa del Mundo desde que Oleg Salenko firmó cinco contra Camerún en 1994.
Más allá de los hitos, el rendimiento del francés tuvo una lectura futbolística clara: su capacidad para definir con frialdad y variedad. Cada una de las dianas de Dembélé llegó con remates que superaron a Egil Selvik. Además, dos de sus goles nacieron a partir de asistencias de Mbappé, reforzando la idea de que el equipo se mueve con peligro desde distintos corredores.
Con su manejo, velocidad y puntería, Dembélé podría ser estrella por sí solo; sin embargo, Mbappé suele eclipsar cualquier conversación. Aun así, el Balón de Oro vigente se dejó sentir en Boston. Y si Mbappé llegara a sufrir una lesión que le impidiera jugar, Francia tiene una alternativa real: Dembélé mostró que está preparado para asumir el peso goleador del conjunto dirigido por Didier Deschamps.
¿Noruega se equivocó al reservar? Solbakken apuesta y el riesgo era real
Stale Solbakken podría tener razón, sobre todo si Noruega vence a Costa de Marfil en la ronda de 32 en Dallas el martes: en ese caso, el partido del viernes en Boston se recordaría menos. Sin embargo, la decisión de salir tan “relajado” también deja una puerta abierta a la duda, porque Noruega pudo haber competido de otra manera y hasta haber aspirado a terminar primera de grupo, lo que habría significado un recorrido distinto en la fase eliminatoria, con menos desplazamientos y más tiempo de recuperación.
Lo cierto es que el plan se notó desde la formación. Solbakken realizó diez modificaciones respecto al once que el lunes había superado 3-2 a Senegal. Además, dejó en el banquillo durante todo el encuentro a Haaland, Antonio Nusa, Martin Odegaard y Alexander Sorloth, una señal inequívoca de que el objetivo no era pelear el partido a máxima intensidad.
Antes del choque, el duelo se vendía como el más atractivo del grupo por el “gran evento” Mbappé contra Haaland. Pero el seleccionador noruego decidió otra cosa. La justificación de mantener a los titulares frescos para afrontar el siguiente compromiso en apenas cuatro días tiene lógica práctica; no obstante, el valor de esa apuesta dependerá de que las figuras respondan ahora frente a Costa de Marfil y sostengan el rendimiento esperado.
La profundidad ofensiva de Francia: cuando atacan, el Mundial se les hace corto
Francia volvió a demostrar su capacidad goleadora: por tercera vez en tres partidos de esta Copa del Mundo, el equipo anotó al menos tres tantos. No es casualidad ni un dato aislado: el poder ofensivo de este grupo es tan alto que, antes incluso de este compromiso, ya se intuía que frenar a Francia exigiría un nivel extraordinario.
Mbappé (cuatro) y Dembélé (cuatro) concentran ocho de los 10 goles que llevaba el equipo en el torneo hasta ese momento. Los otros dos tantos habían llegado por medio de Bradley Barcola y Désiré Doué, frente a Senegal y Noruega, respectivamente. En creación, Michael Olise suma tres asistencias y Mbappé también acumula tres, lo que deja siete participaciones en goles en solo tres partidos. Dembélé, Adrien Rabiot, Barcola y Aurélien Tchouaméni registran una participación cada uno. Mientras tanto, Marcus Thuram, Jean-Philippe Mateta y Rayan Cherki aún no habían impactado directamente con goles o asistencias en ese tramo.
El equipo mira hacia adelante con muchas opciones ofensivas, y la fase de grupos volvió a insistir en que se necesitaría una estructura muy sólida para detener a esta línea de ataque. Didier Deschamps, y el relevo temporal de Guy Stéphan en el cuerpo técnico —Deschamps regresó a Francia tras el fallecimiento de su madre— administraron los minutos con intención: contra Noruega, retiraron a Olise y a Dembélé en la segunda parte.
No todo salió perfecto. También es cierto que la falta de equilibrio defensivo y de una estructura más ordenada permitió a Noruega generar ocasiones. Aun así, los finalistas de 2022 llegan señalando el camino correcto: el “Mundial real” empieza el martes, cuando enfrenten a su rival en la ronda de 32.
Strand Larsen, sin Haaland: el partido dejó claro lo que pierde Noruega
Para Noruega, el reto era enorme: reemplazar a Haaland suele ser una tarea casi imposible. Jorgen Strand Larsen tuvo el encargo en Boston después de que Solbakken dejara en reserva al máximo goleador del equipo, autor de cuatro tantos en el torneo.
Haaland acumula 59 goles en 52 partidos con su selección y es considerado uno de los delanteros más temibles del mundo. Antes de medirse a Francia, Strand Larsen solo había anotado seis veces en 28 apariciones. Y, en el encuentro contra Les Bleus, la sensación fue que el papel le quedaba grande, como si “Superman” hubiera sido sustituido por alguien que apenas se mueve como Clark Kent.
En la primera parte, Strand Larsen estuvo lento y sin chispa, y su falta de reacción le impidió aprovechar un par de oportunidades que sí parecían viables. Ya en el segundo tiempo, desperdició la ocasión de volver a acercar a Noruega al marcador cuando, cuatro minutos después del reencuentro con el 2-1, ejecutó un penal lamentable que detuvo Mike Maignan.
Haaland, con toda lógica, habría deseado estar sobre el césped para intentar marcar su quinto gol en el Mundial desde el punto penal. Pero Strand Larsen tomó el turno y, con sus decisiones, dejó aún más claro el impacto que tiene Haaland: si no puede jugar por lesión o sanción, Noruega lo va a notar con fuerza.