El recorrido de Maja Chwalinska: de la clasificación al asombro en París
El camino de Maja Chwalinska hacia la final de Roland Garros se ha escrito como una de las historias menos ruidosas de la era moderna del tenis. La polaca llegó a París desde la clasificación, con un número de ranking que no invitaba a pronósticos, pero con un tenis capaz de abrirse paso partido tras partido.
Cuando desembarcó en el cuadro principal, lo hizo como número 114 del mundo y por primera vez en su carrera disputaba el evento en la fase final del Grand Slam. Además, era apenas el tercer gran torneo de su historial en el cuadro principal de un Major, después de que antes de esta semana su presencia en la élite fuera limitada: solo había jugado siete cuadros principales de nivel WTA y su balance en el circuito era de 6-7.
Con 24 años, Chwalinska no es una recién llegada al circuito en términos de recorrido. Su primera experiencia en clasificación de Grand Slam llegó en el Abierto de Australia 2020, y si se suma la fase previa, Roland Garros ya representa el decimoquinto Major de su carrera. En cuanto a su estreno en un cuadro principal de WTA, ocurrió en Wimbledon 2022 tras superar la qualy.
Durante años, quienes siguen con atención la disciplina la fueron señalando por un repertorio particular: variedad de golpes, toque y una lectura de pista que con el tiempo terminó atrapando a un público mucho más amplio en París. La gran pregunta es cómo llegó hasta aquí, qué frenó su despegue antes y si había señales tempranas. Para entenderlo, conviene repasar su cronología.
Quick facts
- En Roland Garros llegó como clasificada y como número 114 del ranking.
- Fue su primera participación en el cuadro principal del torneo en la fase final.
- Este torneo fue el tercer cuadro principal de Grand Slam en su carrera.
- Antes de París, tenía siete cuadros principales WTA y un registro de 6-7 en el circuito.
- Con 24 años, acumula 15 Majors en su trayectoria contando clasificación.
- En 2026 alcanzó la ronda final de la qualy del Abierto de Australia y clasificó para Cluj-Napoca.
2015-17: Chwalinska era considerada una de las promesas juveniles más importantes de Polonia. Junto con Iga Swiatek, nacida en 2001, conquistó títulos de dobles en los Campeonatos Europeos Juveniles: en 2015 a nivel U14 y en 2016 en U16. En 2017, la dupla llegó a la final del dobles junior del Abierto de Australia, terminando como subcampeonas frente a Bianca Andreescu y Carson Branstine.
En ese periodo, también escaló en el ranking junior de la ITF hasta alcanzar un máximo de número 44. En paralelo, su transición al profesional comenzó pronto: en noviembre de 2015, apenas un mes después de cumplir 14 años, debutó como profesional en el torneo Zawada ITF W25. Perdió 6-2 y 6-1 en la primera ronda de clasificación ante Karolina Muchova, quien más tarde también llegaría a una final de Roland Garros.
En abril de 2016, hizo su estreno en la fase previa de un torneo WTA en Katowice, donde cayó ante Daniela Hantuchova por 6-0 y 6-2.
2019: Chwalinska fue recortando progresivamente su posición al cierre de temporada: pasó del número 873 en 2016, al 588 en 2017 y al 336 en 2018. En 2019, con 17 años, aceleró para entrar por primera vez en el Top 200, construyendo una racha de 15 victorias consecutivas que incluyó tres títulos ITF en Polonia: Bytom W25, Grodzisk Mazowiecki W25 y Warsaw W60. Ese año alcanzó el número 192 en el ranking, en agosto.
2020: En el Abierto de Australia debutó en clasificación de un Grand Slam a los 18 años, pero cayó en la primera ronda frente a Isabella Shinikova. La pandemia de COVID-19 limitó su calendario a solo tres torneos adicionales y el año terminó con un ranking congelado en el número 226.
2021: Chwalinska intentó entrar por clasificación al Abierto de Australia, Roland Garros y Wimbledon, y en los tres casos se despidió en la primera ronda. Los rivales fueron Yuan Yue, Mayar Sherif y Clara Burel, respectivamente, y los tres terminaron siendo jugadoras que alcanzarían el Top 50. Tras perder con Burel en Wimbledon, se tomó varios meses de descanso del circuito.
Más adelante, reveló que estaba atravesando un periodo de depresión. Cuando volvió a competir en octubre, su ranking ya había bajado hasta el número 346.
2022: El inicio de 2022 trajo una recuperación notable. En la primera parte del año regresó hasta el número 176 en mayo gracias a buenas actuaciones en el circuito ITF. En Wimbledon, superó la clasificación y consiguió su primer cuadro principal de nivel WTA. Allí, además, dio un salto importante: venció a CoCo Vandeweghe para entrar como ganadora de su llave de qualy y después sorprendió a Katerina Siniakova con un 6-0 y 7-5 en primera ronda, su primera victoria ante una jugadora del Top 100.
Su recorrido se cortó en segunda ronda cuando Alison Riske-Amritraj la superó por 3-6, 6-1 y 6-0. Chwalinska había logrado avanzar en su debut de Grand Slam hasta la segunda ronda, pero Wimbledon no otorgó puntos de ranking ese año por la sanción que afectó a jugadores rusas y bielorrusas, de modo que ese avance no se tradujo en mejora inmediata en la clasificación.
Aun así, su estado de forma se mantuvo durante el verano: alcanzó la segunda ronda del Warsaw WTA 250 y llegó a semifinales en el Iasi WTA 125. Tras acumular un registro de 40-16 y subir a su mejor marca histórica hasta entonces, el número 153, la temporada se interrumpió por una cirugía en la rodilla derecha.
Warsaw: Chwalinska teje una telaraña en casa para vencer a Masarova
2023: Después de una pausa de seis meses, Chwalinska volvió a la acción en marzo. Su ranking estaba nuevamente en el número 238. En el primer tramo de la temporada le costó recuperar el ritmo, y luego explicó que atravesaba complicaciones virales posteriores a la cirugía. Con un balance de 6-11 hasta julio, su clasificación se desplomó hasta el número 532 en agosto.
Una segunda victoria ante Top 100, sobre Jule Niemeier, en el camino a las semifinales del Kozerki WTA 125, le dio un pequeño impulso. Con eso, cerró 2023 en el número 349.
2024: Por tercera vez en su carrera, Chwalinska encadenó una racha que la devolvió al Top 200. En el texto se destacaba un paralelismo con Jessica Pegula, quien también subió al Top 200 en tres ocasiones —2013, 2015 y 2018—, aunque en dos de esos intentos se vio frenada por lesiones antes de entrar definitivamente al Top 100 en 2019.
En julio encadenó una serie de 13 triunfos: ganó dos torneos ITF W75, en Montpellier y Porto, y luego sumó una semifinal en el Warsaw WTA 125. Gracias a ese impulso volvió a acercarse al Top 150, hasta el número 152. En el US Open regresó a una clasificación de Grand Slam por primera vez desde Wimbledon 2023, pero la misma rival la detuvo tanto en Varsovia como en el torneo estadounidense: la futura jugadora del Top 30, Maya Joint.
Chwalinska sostuvo el impulso hasta final de año: se clasificó para Merida y obtuvo su tercer triunfo de nivel tour, al superar a Rebecca Marino; fue su primer éxito de ese tipo desde 2022. En segunda ronda cayó ante la esperanza local Renata Zarazua, aunque antes de ese desenlace realizó un golpe espectacular: un lob tweener que quedó entre las jugadas más memorables de su carrera. Terminó 2024 conquistando su primer título WTA 125 en Florianópolis, con lo que su ranking subió hasta el número 128.
2025: La temporada 2025 arrancó con una clasificación para el Abierto de Australia, su tercer cuadro principal de un Major, pero en la primera ronda perdió contra Jule Niemeier. Durante los cinco meses siguientes los resultados no llegaron con la misma facilidad, y una lesión en el aductor la obligó a retirarse del Bari WTA 125 en junio. Para julio, su ranking se había deslizado hasta el número 181.
Una de las luces apareció en las Billie Jean King Cup Qualifiers, donde estuvo a punto de dar la sorpresa contra Elina Svitolina, jugadora del Top 20, aunque finalmente cayó por 7-6(4), 6-3. Chwalinska llegó a tener cinco puntos de set en el primer parcial y, tras el partido, Svitolina elogió su nivel.
“No fue un partido sencillo”, dijo Svitolina. “Estaba jugando bien, pero todo el crédito es para Maja: estaba mostrando un tenis increíble”.
En julio consiguió su cuarta victoria de nivel tour, al derrotar a Iryna Shymanovich para alcanzar la segunda ronda en Iasi, aunque en Roland Garros se frenó en clasificación ante Kaja Juvan, en Wimbledon en clasificación frente a Raluka Serban y en el US Open ante Janice Tjen. Aun así, en septiembre recuperó el ritmo con una carrera que la llevó a su segundo título WTA 125 en Montreux, donde además logró su sexto triunfo en el Top 100 al vencer a Jil Teichmann. Entre septiembre y noviembre acumuló un registro de 14-5, y volvió a escalar hasta el número 127.
2026: En 2026 alcanzó la ronda final de la clasificación del Abierto de Australia, pero no pudo avanzar: fue superada en tres sets por la ex número 25 Anhelina Kalinina. A comienzos de febrero reaccionó y clasificó para Cluj-Napoca, donde obtuvo su primer cuarto de final de nivel tour con victorias sobre Ana Bogdan y Olga Danilovic. En la ronda de los ocho mejores cayó ante Emma Raducanu.
Entre Cluj-Napoca y Roland Garros, Chwalinska compitió casi por completo en el nivel WTA 125. En abril ganó su tercer título en Oeiras y lo hizo derrotando a Beatriz Haddad Maia, ex Top 10, por 6-0 y 6-4. Con ese rendimiento llegó a su mejor marca personal en mayo, el número 113. Su calendario siguió condicionado por su posición en el ranking.
Chwalinska viajó a Roma como alternativa posible, pero se quedó a las puertas del cuadro de clasificación. Con todo, llegó a París con un registro de 20-9 en la temporada y, a partir de ahí, arrancó la racha que cambió el rumbo de su carrera.
Hasta ahora, el recorrido incluye sus primeros cinco triunfos ante jugadoras del Top 50, sobre Elise Mertens, Maria Sakkari, Anna Kalinskaya y Diana Shnaider. Además, enfrentará a una rival del Top 10 por primera vez en una final de Grand Slam, un hecho considerado inédito en la Era Abierta. Y no solo eso: su actuación le asegura un debut largamente esperado en el Top 100 y también un lugar dentro del Top 30.
La pregunta final es si esta travesía extraordinaria todavía guarda un escalón más para este fin de semana.