Entradas disparadas: hasta 8 millones por el Inglaterra-Noruega de cuartos
Los aficionados que soñaban con vivir en directo el duelo de cuartos de final del Mundial entre Inglaterra y Noruega se están encontrando con un escenario económico difícil de creer: algunas entradas aparecen publicadas por cifras desorbitadas, llegando incluso a los 8 millones de dólares en la plataforma oficial de reventa de FIFA. El partido, programado para disputarse en el Hard Rock Stadium de Miami, ha escalado hasta convertirse en el boleto más codiciado del deporte mundial, en gran parte por la promesa de un choque histórico entre dos de los máximos referentes ofensivos del planeta, Harry Kane y Erling Haaland.
Aunque el precio de petición multimillonario representa el extremo más extremo del mercado, el umbral de acceso para los seguidores sigue siendo altísimo. En este momento, los asientos con el costo más bajo para el encuentro arrancan en 2.760 dólares, una cifra que sitúa al duelo entre los eventos deportivos más caros de los últimos tiempos.
Con todo, pese a la locura de los importes, los datos recopilados por SeatPick indican que el precio promedio de las entradas para tres días ha bajado un 28%: una tendencia que se explica, en gran medida, por la eliminación sorpresa de Brasil del torneo.
Inglaterra selló su billete a la ronda de los ocho mejores tras una actuación vibrante, con un triunfo 3-2 sobre los anfitriones, México, en el emblemático estadio Azteca. El rendimiento de los ingleses se está describiendo como uno de los más notables de su historia en un Mundial, ya que lograron sortear no solo la dificultad de la altitud, sino también el ambiente hostil de la Ciudad de México, para quedar emparejados con un rival de alto voltaje en la costa de Florida.
Los de la Three Lions han consolidado, además, una pauta de regularidad en las grandes citas: vienen alcanzando los cuartos de final en cada una de las Copas del Mundo desde 2018. Ese tramo llega después de una etapa de frustración, cuando no consiguieron meterse en el grupo de los ocho mejores en las ediciones de 2010 y 2014. Con la memoria reciente de la derrota ante Francia en cuartos en Qatar hace cuatro años y la caída frente a Croacia en las semifinales del Mundial de 2018, la presión recae ahora sobre Kane y el resto del equipo para dar el paso definitivo y llegar hasta el desenlace.
El componente económico crece todavía más conforme avanza la competición hacia su recta final en Nueva Jersey. Si Inglaterra logra superar a Noruega este sábado, el siguiente compromiso sería en Atlanta, donde disputaría la semifinal.
Las entradas para ese posible partido ya se están ofreciendo en el mercado con un precio inicial de 3.600 dólares, mientras que algunas opciones de hospitalidad alcanzan cifras que pueden llegar hasta los 800.000.
Y si el objetivo es mirar todavía más lejos, hacia la gran final en el MetLife Stadium, los costos se vuelven directamente transformadores: las entradas más baratas disponibles para la cita decisiva actualmente se listan en 11.000 dólares, mientras que en determinados sectores de reventa los precios premium han superado los 11 millones.
En paralelo, el torneo ha recibido críticas relevantes por la accesibilidad de las entradas, ya que muchos aficionados tradicionales se quedan fuera del alcance por los precios. Las cifras que se ven en sitios de reventa han reavivado el debate sobre si el hincha promedio todavía puede permitirse seguir a su selección. Ante esas preocupaciones, FIFA ya había puesto en marcha medidas para proteger en cierta medida los intereses de los seguidores más fieles.
El organismo rector se vio obligado a asegurar un número concreto de boletos a un precio “de base” fijado específicamente para los aficionados leales de cada una de las selecciones participantes.