Escenarios y posibles movimientos rumbo al Draft: el análisis de Dan Rosen
La víspera del arranque del mercado de verano en la NHL volvió a encender la conversación: habrá más movimientos antes y durante el Draft, y el foco no está tanto en el puñado de agentes libres de impacto, sino en las operaciones que todavía pueden terminar de armarse. En una nueva edición del espacio de preguntas y respuestas “Over the Boards”, Dan Rosen repasó los escenarios que más preocupan (y entusiasman) a varias franquicias.
El mercado de verano: qué equipos deben definir su “próximo paso”
- El intercambio de Brady Tkachuk a Florida ya marcó la pauta de un verano donde el trueque vuelve a ser el motor principal del cambio de plantillas.
- El resto de la temporada baja seguirá moviéndose alrededor de centros, defensores y porteros, porque la lista de agentes libres sin restricción luce limitada en términos de “estrellas” listas para firmar.
- Detroit debe resolver la situación contractual de Dylan Larkin, después de que el capitán solicitó ser transferido.
- Ottawa, por su parte, tiene una oportunidad clara: usar parte del capital de draft para sumar piezas inmediatas, especialmente con margen de tope salarial.
- Dallas deberá decidir el futuro de Jason Robertson, agente restringido pendiente, entre una renovación a largo plazo o una salida vía intercambio (incluso con un “sign-and-trade”).
- New York Rangers tendrá que definir si conserva al centro Vincent Trocheck o si lo pone en el mercado, con posibles efectos dominó vinculados a lo que ocurra con Larkin.
- Florida deberá anticipar qué plan de portería sigue si Bobrovsky termina saliendo al mercado irrestricto; también aparece la pregunta sobre el porvenir de Connor Hellebuyck en Winnipeg.
- Minnesota, siempre activo, vigilará si puede encajar a Larkin y si tiene los recursos para hacerlo realidad.
- La clase de agentes libres irrestrictos no promete un “gran golpe” de talento: el verdadero cambio vendrá por los trades.
- La solicitud de transferencia de Dylan Larkin obliga a pensar en el costo, el “dónde” y el impacto en el vestuario de Detroit.
- Ottawa ya recibió un paquete fuerte por Tkachuk (incluidas selecciones de primera ronda en 2026) y podría buscar convertir parte de ese botín en contribuyentes inmediatos.
- Robertson en Dallas es una encrucijada: continuidad con firma larga o salida con un acuerdo que encaje con los tiempos del club.
- Trocheck en Rangers puede ser una pieza de ajuste según el desenlace de los movimientos alrededor de Larkin.
- La incertidumbre de porteros en Florida abre la puerta a nuevas adquisiciones, y el futuro de Hellebuyck también queda en el radar.
- Wild y su gerente Bill Guerin seguirán buscando oportunidades “de gran calibre”, pero el rompecabezas de activos es clave.
¿“Super equipos” o una nueva era de control del jugador?
Al abordar la pregunta de si la NHL está entrando en una etapa de “super equipos” y si la liga se está pareciendo cada vez más a la NBA, Rosen planteó que el fenómeno real responde más a la “autonomía” del jugador que a una regla fija de formación de plantillas dominantes.
El punto central es que hoy los atletas están tomando más control directo sobre su destino. Utilizan solicitudes de traspaso y cláusulas contractuales —por ejemplo, restricciones de no movilidad— para dirigir el proceso. Además, convierten contratos cercanos a vencer en presión para su franquicia actual: si no planean renovar, el club queda bajo el reloj de tomar decisiones. También ganan fuerza las negociaciones de plazos más cortos, que obligan a la organización a demostrar, en el presente, por qué el jugador querría continuar a largo plazo.
Rosen remarcó que esto es un cambio respecto a lo visto en el pasado, especialmente en los años en que el tope salarial se mantuvo plano tras la etapa posterior a la COVID-19. Con más espacio disponible, cada equipo puede incorporar contratos que antes eran difíciles de encajar.
Con todo, el analista rechazó la idea de que sea automáticamente una “era de super equipos”. En su lectura, también existen franquicias que construyen una cultura ganadora: mantienen constancia en su estilo, sostienen lo que funciona y crean creencia alrededor del núcleo. Como ejemplos mencionó a Carolina Hurricanes, y también citó a Florida Panthers, Colorado Avalanche, Tampa Bay Lightning, Vegas Golden Knights y Dallas Stars, además de equipos que ya trabajan en esa dirección como Minnesota Wild y Montreal Canadiens. También incluyó a Buffalo Sabres, y señaló que Philadelphia Flyers, Pittsburgh Penguins, San Jose Sharks, Utah Mammoth y Anaheim Ducks se encuentran en una fase temprana de construir esa misma consistencia.
¿Hay jugadores “intocables” después de Tkachuk?
La conversación derivó en otra cuestión: con el intercambio de Brady Tkachuk, ¿quedan jugadores intocables? Rosen contestó que, en términos prácticos, ya no existen “intocables” definitivos, porque los jugadores tienen más herramientas para influir en su trayectoria mediante las vías disponibles en el marco contractual vigente.
Explicó que Ottawa no quería transferir a Tkachuk; la intención era sostener el proceso con él, algo que el gerente Steve Staios dijo en repetidas ocasiones en su comparecencia del lunes. Sin embargo, la postura no fue compartida, y el club terminó haciendo lo que consideró mejor para sus intereses. En el caso de Edmonton, señaló que a los Oilers les habría gustado que Connor McDavid firmara un acuerdo máximo en lugar de un contrato de dos años, pero que la decisión del jugador mandó el ritmo. Si McDavid dice que no firmará otro convenio con el equipo, entonces Edmonton tendría que actuar en consecuencia.
Como “intocables” actuales, Rosen definió a los jugadores más jóvenes que todavía están bajo contratos de nivel inicial (entry-level) o recién salen de esos acuerdos y se enfocan en el segundo trato con un club que, según los términos del Convenio Colectivo, controla sus derechos, incluyendo el proceso inicial de agente restringido. En esa categoría colocó a Macklin Celebrini, Connor Bedard y Matthew Schaefer, y también mencionó que Gavin McKenna entraría en ese mismo grupo. No son “intocables” en sentido absoluto —porque en deportes nada es definitivo—, pero están muy cerca. A medida que envejecen y ganan más control sobre su estatus contractual, la lista de “intocables” cambiará y la generación siguiente será la que ocupe ese lugar.
Transparencia en el Salón de la Fama: criterios y límites
Otra pregunta giró alrededor de la falta de transparencia en el proceso de votación del Hockey Hall of Fame. Rosen señaló que los criterios públicos corresponden a los requisitos de elegibilidad y al tope de inductores por categoría, información que figura en el sitio del Salón de la Fama. Además, recordó que los 18 integrantes del comité de selección tienen prohibido, de acuerdo con las reglas del Hall, liberar sus votos y explicar qué llevó a esas decisiones.
En su opinión, el funcionamiento del Salón de la Fama está muy anclado a tradiciones, por lo que haría falta un cambio profundo para convertir lo privado en público. Por eso, no ve una vía clara para que la falta de transparencia se modifique en el corto plazo. Aun así, citó un precedente: hace aproximadamente una década, la Professional Hockey Writers’ Association volvió obligatorio que sus miembros publiquen sus boletas para premios de postemporada, cuando antes había poca visibilidad del proceso.
¿Tiene sentido un intercambio triple Werenski-Hughes por “cosas” para Columbus?
La última pregunta fue más hipotética: si un canje de Zach Werenski hacia Minnesota, Quinn Hughes hacia New Jersey y “un montón de cosas” a Columbus podría funcionar. Rosen dijo que la incluyó por el lado divertido de las conversaciones entre amigos, pero que el análisis de fondo lleva a una conclusión negativa.
Su postura fue clara: no ve que Columbus Blue Jackets acepte entregar a su defensor ganador del Trofeo Norris por “un montón de diversión”. Lo describió como una pieza central del equipo y afirmó que su intención será competir con él mientras no aparezca una solicitud del propio jugador que obligue al club a ceder.
También explicó por qué el escenario propuesto no encaja: Minnesota adquirió a Hughes con la idea de convertirlo en el eje del equipo y armar alrededor de él, por lo que no lo moverían. En cuanto a New Jersey Devils, Rosen reconoció que les gustaría tener a Hughes para sumarlo junto a sus hermanos Jack y Luke en el mismo plantel, pero consideró que un acuerdo tan descabellado probablemente exigiría desprenderse de Jack y/o Luke para conseguir a Quinn.
En resumen, calificó la propuesta como muy improbable, aunque celebró la creatividad: “la temporada del caos no sería divertida si todos se mantuvieran serios”.