España sufre, pero vence 1-0 a Uruguay y logra el pase en el Grupo H
GUADALAJARA (México). Uruguay llegó con el discurso de Marcelo Bielsa y con la etiqueta de “rival incómodo”, pero España terminó imponiéndose 1-0 en un partido decisivo del Grupo H, disputado en una noche húmeda y con tormenta. Pese al triunfo, el juego español no tuvo el brillo prometido, y el encuentro se inclinó por un error clave de Fernando Muslera, que terminó por definir el boleto rumbo a la siguiente ronda.
España sufre, Uruguay se rompe y el 1-0 deja a España primera de grupo
| Aspecto | Dato |
|---|---|
| Marcador | España 1-0 Uruguay |
| Momento del gol | Minuto 42 (fallo de Muslera tras remate de Álex Baena) |
| Reclamo y cambios | Bielsa sustituyó a Muslera al descanso; el entrenador afirmó que fue decisión del propio jugador |
| Consecuencias disciplinarias | Yamal recibió tarjeta amarilla; Canobbio fue expulsado en el tiempo añadido |
Antes del choque, Bielsa había elogiado el estilo de España al comparar el fútbol de Luis de la Fuente con “algo exquisito”, incluso por encima de lo que él mismo había logrado. Sin embargo, en Guadalajara no apareció esa versión de gran espectáculo. Tras la euforia del 4-0 a Arabia Saudita en Atlanta, con Lamine Yamal de regreso y como titular, el partido ante Uruguay se pareció más a lo que había ocurrido en el 0-0 contra Cabo Verde: intensidad, pero poco control ofensivo y un trámite en ocasiones trabado.
El guion pudo haber terminado sin goles. No fue así por una jugada que Bielsa no pudo evitar que pesara: Fernando Muslera, arquero uruguayo, dejó corta una acción de Álex Baena en la primera mitad y el balón se desvió hacia su propia portería. El error marcó el minuto 42 y, con ese tanto, España se llevó la ventaja en el momento más frágil del partido.
En el descanso llegó el giro: Bielsa reemplazó a Muslera. El técnico explicó que no tomó esa determinación por decisión propia, sino que el futbolista se la pidió. “No, no tomé [la decisión]. Es un asunto que Muslera se tomó por sí mismo”, sostuvo el entrenador al finalizar el encuentro.
La expectación por el duelo era enorme desde que se realizó el sorteo del Mundial 2026. Se trataba de una prueba “de alto voltaje”: campeones europeos contra un gigante histórico de Sudamérica. El premio parecía claro para el ganador: evitar a Argentina en los octavos de final y allanar un camino más cómodo en la fase eliminatoria.
Pero la tabla había cambiado el guion para Uruguay. Con empates ante Arabia Saudita y Cabo Verde, el equipo uruguayo no solo buscaba el primer lugar: estaba obligado a sumar para no despedirse del torneo. Una derrota lo dejaría fuera; incluso un empate no garantizaba el pase como uno de los mejores terceros.
En España, en cambio, el ambiente era distinto tras el resultado ante Arabia Saudita. La lectura era que el equipo estaba creciendo con el torneo y que el regreso de Yamal le daba un impulso adicional. No obstante, esa evolución no se reflejó en Guadalajara; más bien, el partido se sintió como un arranque falso para un conjunto que necesitaba continuidad.
Tras el partido, De la Fuente fue directo al reconocer que no alcanzaron el nivel esperado. “Tal vez no fuimos tan brillantes como queríamos o como hemos mostrado en otras ocasiones. En el fútbol no puedes hacerlo perfecto cada vez. Pero fue un duelo extremadamente demandante, muy riguroso. Fuimos responsables, mantuvimos la concentración, el control emocional y la intensidad. Intentamos no provocar”, indicó.
De la Fuente movió el once inicial con dos cambios: Marcos Llorente entró en el lateral derecho por Pedro Porro y Mikel Merino ocupó el mediocampo por Dani Olmo. El plan no terminó de funcionar. Llorente no logró conectarse con Yamal con la misma fluidez que Porro sí había exhibido contra Arabia Saudita, y la ausencia de Olmo se notó por la falta de desplazamientos entre líneas y por el tipo de pase final que suele generar. Durante gran parte del encuentro, España se mostró desordenada y a medio ritmo.
Uruguay, por su parte, sostuvo su idea. Bielsa, en lo que se describió como su último partido al frente de la selección charrúa, insistió antes del juego en que su equipo no podía replegarse: debía ir a buscar a España. En la previa, el entrenador había remarcado que darle posesión a los españoles podía jugar a favor de Uruguay, porque España “es peor cuando tiene menos el balón”.
Ese pressing apareció temprano. En el primer minuto, Uruguay presionó y forzó un error, obligando a Unai Simón a resolver con apuros. Luego, España empezó a tomar el control, y hacia el cuarto de hora se marcó el patrón: España dominó con un 76% de posesión, pero apenas generó dos remates y ninguno fue a puerta; Uruguay, mientras tanto, no acumuló tiros.
El gol llegó, precisamente, por una acción que no nació del dominio ofensivo habitual. En el 42’, Baena disparó y Muslera, en vez de asegurar, desvió el balón hacia el fondo de su propia red. Con la desventaja, el duelo cambió de temperatura en la segunda parte.
Tras el descanso, el partido se endureció. Un mal cruce sobre Yamal por parte del zaguero Juan Sanabria provocó que el atacante viera tarjeta amarilla. Más tarde, la tensión estalló: Agustín Canobbio fue expulsado por una entrada temeraria sobre Pau Cubarsí en el tiempo añadido. Fue entonces cuando ambos banquillos se desbordaron y el encuentro entró en una etapa de discusiones y nervios, con temperamento fuera de control.
En el tramo final, España también tropezó en decisiones. Olmo, ya desde el banco, mandó un disparo muy desviado desde una posición con opciones dentro del área. Yamal intentó recursos individuales para romper la defensa, pero no logró el impacto que había tenido contra Arabia Saudita. Olmo, en otra acción, se giró con inteligencia para sacarse a su marcador y luego filtró un pase que quedó sin receptor. Más tarde, Ferran Torres estuvo cerca y su remate dio en el larguero.
Pese a lo que había mostrado Yamal, Mikel Oyarzabal y Pedri en el torneo, siguieron apareciendo dudas sobre este España. Una de las más visibles estuvo bajo los tres palos. Unai Simón se mostró poco convincente: soltó dos centros en la primera parte y con los pies lució nervioso. David Raya y Joan García permanecieron en el banquillo, y De la Fuente mostró fidelidad con Simón.
En el mediocampo, Rodri tampoco terminó de estar al nivel. Aunque fue el jugador español con más toques y el que completó más pases, no aportó dinamismo ni empuje hacia adelante. Merino no consiguió influir y Oyarzabal tampoco, con un solo remate entre ambos.
La cara positiva fue que Yamal disputó 76 minutos. El lado negativo fue que, pese a estar en cancha, no logró inclinar el partido como lo había hecho contra Arabia Saudita.
Las dificultades de Uruguay, sin embargo, fueron mayores. Bielsa tuvo momentos con su equipo, pero solo pudo fabricar una “gran oportunidad”, con un valor de xG (goles esperados) de 0.20. Además, perdió disciplina en el tramo final, justo cuando el control del partido se volvía más delicado.
El propio Bielsa resumió su lectura tras el encuentro: “Jugamos para conseguir siete puntos y nos quedamos con dos. Esto es lo que define mi forma de gestionar y mi rendimiento. Yo necesitaba manejar a un grupo de futbolistas que están habilitados, y no pude sacarles más”.
En las gradas, el público mexicano disfrutó el sufrimiento uruguayo. Hacia el final se escuchó un canto repetido: “¡Cabo Verde, Cabo Verde!”, en un guiño al desenlace que terminaba definiendo qué selección acompañaría a España en los octavos.
España tenía como prioridad cerrar el grupo en la cima para evitar a Argentina, y lo consiguió. Aun así, el panorama final deja una advertencia: más adelante, cuando llegue el momento de enfrentar a un rival realmente fuerte en el Mundial —posiblemente en octavos— España necesitará mucho más que posesión y esfuerzo para sostenerse.
Porque la victoria en Guadalajara fue suficiente para avanzar, pero el nivel mostrado no alcanza para confiarse. El torneo sigue y, cuando toque dar el siguiente paso, habrá que mejorar.