Infantino responde a críticas por las pausas de hidratación obligatorias del Mundial
Gianni Infantino salió al paso de las críticas tras la introducción de nuevas pausas obligatorias de hidratación de tres minutos en el minuto 22 y el 67 de los partidos del torneo. El presidente de la FIFA rechazó con firmeza que la medida busque convertir cada interrupción en un negocio publicitario, después de que circularan informaciones sobre la venta de espacios televisivos para selecciones de Estados Unidos por un monto de 750.000 dólares.
La polémica por las pausas de hidratación
Las versiones que apuntaban a un interés comercial señalaron que se habrían colocado en el mercado ciertos bloques publicitarios en encuentros disputados en territorio estadounidense. Ese escenario alimentó la interpretación de que los cortes en el desarrollo del juego habrían sido pensados, en parte, para incrementar ingresos a través de la televisión, y no por necesidades deportivas.
En este contexto, Infantino explicó que la FIFA no obtiene ganancias adicionales por estas detenciones. Remarcó que los acuerdos comerciales ya estaban cerrados con antelación, por lo que, según su argumento, no se trata de una cuestión económica.
La respuesta de Infantino: “puro asunto deportivo”
Consultado por The Guardian, Infantino sentenció que la organización no percibe ingresos extra ligados a las pausas, al tiempo que defendió el propósito principal de la regla. En su mensaje, sostuvo:
- No existe un beneficio financiero adicional para la FIFA por estas interrupciones.
- Los contratos publicitarios fueron firmados mucho antes, por lo que la medida no responde a un objetivo de recaudación.
- La razón de fondo es “puramente deportiva”, vinculada al desarrollo del torneo y a las condiciones de juego.
Motivo principal: calor, carga física y equidad
Más allá de la discusión económica, el máximo dirigente insistió en que el centro de la decisión es el cuidado de los futbolistas. Argumentó que la competencia se juega durante 39 días y que los equipos pueden llegar a disputar hasta ocho partidos en ese periodo, lo que hace que la fatiga sea un riesgo real y presente.
En esa línea, Infantino afirmó que el calor es el factor determinante, aunque también pidió considerar el contexto del Mundial: al disputarse en un lapso de 39 jornadas, se vuelve “extremadamente importante” contar con un momento para descansar dentro del calendario.
Además, el presidente de la FIFA defendió la obligatoriedad como una forma de asegurar igualdad de trato para todos los participantes. Señaló que si las pausas dependieran solo de que un partido se volviera excepcionalmente caluroso, se generaría una diferencia competitiva: un entrenador tendría margen de ajuste en un juego por la temperatura, mientras que en otro con condiciones apenas más templadas no contaría con la misma oportunidad.
Para reforzar esa idea, Infantino subrayó que lo esencial es que cada selección juegue bajo condiciones comparables en todos los encuentros. Según su planteamiento, no resulta aceptable que la posibilidad de influir en el partido mediante cambios tácticos varíe según el nivel de calor de cada sede o jornada.
- El motivo principal es proteger a los jugadores en un torneo exigente y prolongado.
- La carga de partidos en 39 días eleva la preocupación por el desgaste físico.
- La regla busca mantener igualdad: todos los equipos reciben las mismas pausas, independientemente de que el calor sea mayor o menor en cada partido.
- Permitir pausas solo en jornadas extremadamente calientes crearía un desequilibrio deportivo por el momento en que los técnicos pueden ajustar.
Qué pasa después: el precedente de la Eurocopa 2028
Infantino dejó claro que, para lo que resta del torneo actual, FIFA mantiene su compromiso con las detenciones automáticas. Sin embargo, el propio debate abre la puerta a que el formato pueda evolucionar en el futuro.
En ese sentido, UEFA ya anunció una postura distinta para la Euro 2028: allí las pausas de hidratación se vincularán a lecturas reales de temperatura, en lugar de aplicarse como una interrupción obligatoria uniforme. Por ahora, queda en el aire si FIFA terminará adoptando una regulación más flexible en próximas ediciones, similar a la anunciada por el organismo europeo.