Japón se ilusiona con el Mundial: el examen de fuego será Brasil
ARLINGTON, Texas — Japón ya está clasificado al próximo tramo del Mundial 2026 y avanzará hasta los octavos de final, pero el boleto no llegó por el camino que los Samurai Blue soñaban: terminar primeros en el Grupo F. Aun así, el equipo mantiene el discurso de ir a por el título, aunque el cruce que les tocó en la ronda de 32 —ante Brasil el 29 de junio— promete ser una prueba mucho más exigente de lo que habría sido ideal.
Key takeaways
- Japón selló su pase a la ronda de 32 del Mundial 2026 tras el empate 1-1 ante Suecia.
- En el Grupo F, los nipones terminaron segundos, ya que Países Bajos ganó 3-1 a Túnez.
- Daizen Maeda adelantó a Japón en el minuto 56 y Anthony Elanga igualó para Suecia.
- El próximo desafío de Japón será Brasil el 29 de junio, en un cruce ya confirmado.
- Japón afirma que puede superar a cualquiera en el torneo, y busca validar esa idea ante el vigente protagonista histórico del fútbol mundial.
El empate que definió el segundo puesto
Japón llegó al duelo contra Suecia en el Estadio Dallas con un gran reto al frente: Países Bajos dominaba el Grupo F. En esa misma ventana de partidos, durante los primeros compases del encuentro hubo un instante en el que un gol habría bastado para que Japón se colocara momentáneamente en el primer lugar, justo en medio de los horarios simultáneos.
Sin embargo, el panorama cambió con rapidez. Países Bajos recuperó la ventaja frente a Túnez prácticamente al mismo tiempo que Suecia conseguía la igualdad. El conjunto sueco anotó por medio de Anthony Elanga, quien respondió después de que Daizen Maeda colocara el 1-0 para los Samurai Blue en el minuto 56.
Al final, el choque en Arlington terminó con reparto de puntos: 1-1. Ese resultado dejó a Japón como subcampeón del Grupo F, mientras Países Bajos certificó el primer puesto con un 3-1 sobre Túnez.
Pese a no haber logrado la cima del grupo, la lectura interna en Japón sigue siendo positiva: el equipo cree que su condición de segundo no altera la narrativa que quieren imponer. Insisten en que poseen nivel para vencer a cualquier rival del torneo, y sostienen que esa convicción también es compartida por ellos mismos, más allá de las dudas que puedan existir desde afuera.
Un cruce con guiños históricos: Japón y Brasil
El sorteo de la ronda de 32 no solo puso a Japón frente a Brasil, sino que además elevó el valor simbólico del enfrentamiento. Para el fútbol japonés, Brasil ha sido una influencia constante en su crecimiento, con antecedentes que se remontan a 1991, cuando el legendario Zico llegó al país y tuvo un papel determinante en el desarrollo del juego tanto en el ámbito de clubes como en el plano internacional.
Con el paso de los años, desde su debut mundialista en 1998, Japón dejó atrás la etiqueta de equipo aguerrido para convertirse en un protagonista con identidad propia.
En la mayoría de los partidos del torneo, los Samurai Blue han sido capaces de controlar la posesión con una forma de jugar que destaca por su creatividad y estilo. En momentos, su manera de manejar el balón y la confianza con la que se plantan en campo rival llega a recordar a los equipos brasileños de otras épocas, por la precisión y el atrevimiento con el que ejecutan.
La anotación de Maeda ante Suecia funcionó como ejemplo de esa idea. La jugada nació con un recurso casi despreocupado, un dos contra uno en las inmediaciones del área entre Ritsu Dōan y Ayase Ueda. Este último devolvió el balón de manera inmediata y con una sencillez aparente, dejando a Dōan con el control para avanzar la acción.
Sin detenerse a mirar demasiado, Dōan envió un pase profundo hacia el punto de penal, donde el movimiento sin balón de Maeda se cruzó con el balón en el instante exacto. El delantero definió con calma para mandar la pelota al rincón inferior.
Ese gol se conecta, además, con el tipo de partido que Japón venía mostrando. Antes, el equipo había goleado 4-0 a Túnez, un encuentro en el que el rival no opuso la misma resistencia que Suecia. El desafío ahora es replicar esas sensaciones frente a un rival que, precisamente, representa el origen de esa forma de jugar que Japón busca emular: Brasil.
Si Japón sale al campo sin miedo —como aseguran que lo harán en los próximos días— el duelo contra Brasil puede volverse un choque de alto voltaje. Tal vez llegue antes de tiempo para algunos, pero ese tipo de confrontaciones también suelen tener un costo y una recompensa: cuanto más riesgo se asume con convicción, más posibilidades hay de escribir una historia grande.
Japón vs. Brasil ya está confirmado. Y desde que el cruce quedó definido, suena a espectáculo.