Japón sufre por milímetros: el VAR le niega un gol ante Túnez en el 1000º Mundial
Japón ya tiene un historial en Copas del Mundo marcado por decisiones que se deciden por centímetros. En el duelo del domingo en el Estadio Monterrey, el combinado conocido como “Samurai Blue” vio cómo le negaban un tanto ante Túnez por un margen ínfimo, gracias a la tecnología de línea de gol, en un partido que además representó el encuentro número 1.000 de la competencia.
Cuando el marcador estaba 1-0 a favor de Japón, el portero tunecino Aymen Dahmen protagonizó una gran atajada tras un cabezazo que venía de un saque de esquina: el balón tocó el poste y cruzó muy cerca de la línea, en una escena que pudo haber cambiado el destino del juego. Sin embargo, la jugada quedó al límite, y el balón no llegó a entrar.
La tecnología de línea de gol se utilizó para confirmar si la pelota había cruzado o no la línea, y el resultado fue claro: no lo hizo. “Justo” no es entrar, y ahí estuvo la diferencia.
En esta ocasión no hizo falta el VAR, porque el sistema funciona mediante un chip dentro del balón y el veredicto técnico fue suficiente: Japón terminó ganando 4-0. Aun así, la afición japonesa puede recordar un episodio similar, especialmente cuando el VAR intervino hace cuatro años y desembocó en una gran polémica en el 2-1 ante España, que además provocó la eliminación de Alemania del torneo.
¿Qué pasó en 2022?
Qué ocurrió: Japón creyó que había anotado su segundo gol frente a España en el minuto 51. Ao Tanaka fue el autor del tanto, después de que Kaoru Mitoma devolviera el balón desde la línea de meta, pero el árbitro anuló la acción al considerar que la pelota estaba fuera de juego.
Decisión del VAR: Gol, con el balón nuevamente en juego.
Revisión en el VAR: Para que el VAR pudiera revertir el criterio del asistente, Fernando Guerrero, árbitro VAR de México, necesitaba una prueba definitiva de que una parte del esférico estaba sobre la línea. Y no se trataba únicamente de si el balón tocaba el suelo: también cuenta la curva del balón que se proyecta sobre la línea, incluso si el contacto es mínimo. Además, se aclaró que la nueva tecnología de seguimiento de FIFA no podía emplearse para determinar de manera directa si la pelota estaba dentro o fuera.
La decisión se tomó con la cámara enfocada a la línea de gol, pero desde la pantalla televisiva se dejó a las emisoras y a los espectadores con dudas sobre qué evidencia exacta se usó para sostener que el balón estaba en juego. En ese escenario, se señaló que FIFA debería ofrecer orientación para que el público entendiera mejor el criterio.
Incluso apareció una imagen tomada desde un ángulo a la altura de la línea de gol que parecía confirmar que una porción muy pequeña del balón sobresalía la línea. Con ese material, el VAR tendría el respaldo necesario para revertir el fallo en campo y conceder el tanto. No obstante, esa fotografía se difundió en el servicio de imágenes de Associated Press más de una hora después del partido. La evidencia no fue suministrada por FIFA, y ese es uno de los problemas estructurales del VAR: la comunicación hacia los aficionados.
Hasta ese momento, no se había mostrado una prueba contundente que demostrara con claridad que el balón tocara la línea cuando Mitoma habilitó el regreso a Tanaka, aunque en la cámara de línea de gol sí se veía; simplemente faltaba certeza para el público.
La falta de explicaciones de FIFA sobre las revisiones del VAR durante el torneo dejó en evidencia la desconexión entre el sistema y quienes lo siguen desde casa: en ningún momento se brindó claridad. A diferencia de lo que ocurre en la Premier League, donde el feed del VAR se comparte con las transmisiones durante las revisiones, FIFA controla la salida televisiva. Si el VAR debe ser aceptado de forma real, el proceso necesita una mejora considerable.
Horas después del incidente —cerca de 18 horas más tarde— FIFA finalmente publicó en redes el ángulo de la cámara de línea de gol utilizado para tomar la determinación. Esa acción, sin embargo, pudo haberse realizado en el momento.
El desenlace fue determinante: el gol validado terminó siendo el que sacó a Alemania de la Copa del Mundo.