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La vuelta de Manuel Neuer: de la duda a la Eurocopa 2024 y el Bayern

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
14 junio 2026 7 min de lectura

Manuel Neuer llegó a la selección alemana con el estatus de leyenda… pero después de dos años alejado del combinado nacional, todo parecía indicar que su gran historia internacional en el fútbol de selecciones había llegado a su punto final justo antes de la Eurocopa 2024, disputada en su país. El torneo, sin embargo, terminó abriendo otra puerta: su estado de forma en el Bayern Munich y la lesión seria de Marc-André ter Stegen alteraron los planes y devolvieron al portero a una lista clave de cara al Mundial de 2026.

El actual guardameta ya no solo tiene una oportunidad enorme de despedirse en el escenario donde su papel cambió para siempre el modo de entender el puesto, sino que además llega con la posibilidad de ofrecer una versión muy distinta de la última etapa con Alemania. En sus dos participaciones más recientes, el equipo cayó de forma inesperada en la fase de grupos.

Durante 16 años, Neuer ha atravesado cinco Mundiales y ha dejado una enseñanza constante: el arquero puede ser mucho más que un especialista en atajar. Puede iniciar jugadas, ordenar la defensa y, en momentos decisivos, marcar el ritmo del equipo.

Sudáfrica 2010: ascenso, tragedia y una oportunidad que llegó

Neuer fue señalado desde muy joven como un futuro gran portero de Alemania, aunque su influencia terminaría alcanzando un nivel superior al que entonces se imaginaba. En 2006, con apenas 20 años y en su primera temporada, ganó la disputa por la titularidad a Frank Rost y se convirtió en el número uno de Schalke 04. Desde ahí, se transformó en una pieza fundamental de un equipo que avanzaba año tras año en competiciones europeas.

El plan parecía claro para que consolidara una carrera larga defendiendo el arco nacional, sobre todo después de su protagonismo en la selección Sub-21 que ganó el Europeo en 2009. Pero su irrupción en el primer equipo se aceleró por un golpe imprevisible y devastador: Robert Enke, que iba camino de ser el titular para el Mundial del año siguiente, se quitó la vida en noviembre. Como si el destino quisiera empujarle, Neuer terminó debutando en casa con la selección apenas una semana después.

De cara a Sudáfrica, la suerte continuó girando a su favor cuando René Adler, otro candidato fuerte para el rol, sufrió una lesión en las costillas que lo dejó fuera. Ya con el plantel de 23 convocados, Neuer superó a la dupla con experiencia formada por Tim Wiese y Hans-Jörg Butt para arrancar como titular en un equipo que representaba un relevo generacional notable. Allí estaban futbolistas como Thomas Müller, Sami Khedira, Toni Kroos y Jérôme Boateng.

En el torneo, sus actuaciones fueron sólidas. Incluso aportó con una asistencia en un gol de Miroslav Klose durante un partido polémico ante Inglaterra. Alemania repitió el objetivo de la edición anterior y llegó hasta semifinales, donde fue superada por el campeón final, España, en un duelo muy cerrado.

Brasil 2014: cambio de paradigma y coronación

Su primer Mundial fue, a nivel personal, un éxito rotundo. Más allá de la seguridad bajo palos, Neuer empezó a mostrar dos rasgos que marcarían su trayectoria: su valentía para salir de su área y actuar como “libre” en la última línea, y la confianza junto con la calidad técnica para jugar con los pies.

No fue el único en exhibir esas cualidades: hubo otros guardametas con habilidades parecidas. Sin embargo, el dominio que el alemán fue acumulando con el paso de los años obligó a toda una generación a ponerse al día o quedarse atrás.

Su evolución recibió un empujón decisivo cuando Bayern Munich lo incorporó definitivamente en 2011, cerrando una búsqueda persistente. El cambio le generó una ruptura con Schalke, al punto de que tuvo que alcanzar un acuerdo con el grupo de aficionados para no besar el escudo del nuevo club. Superado ese episodio, ambos terminaron elevándose a alturas extraordinarias en lo deportivo.

El arranque en Bayern tuvo un sabor agridulce: cayeron en la final de la Champions League ante Chelsea en el propio terreno bávaro. Pero al año siguiente, Neuer regresó con fuerza y se volvió central en una de las mejores temporadas de la historia del club, culminando con el primer triplete en su palmarés.

Ese impulso llegó en el momento perfecto para el Mundial de 2014. Alemania se postuló como una de las favoritas a conquistar su cuarta corona. Y lo logró: pasó por encima de Portugal con un contundente 4-0, luego también dejó atrás a Ghana y a Estados Unidos. En la fase eliminatoria, ofreció una exhibición de portero ante Argelia y Francia, y en semifinales destruyó al anfitrión Brasil con un 7-1 que quedó grabado para el recuerdo.

Así, Alemania alcanzó su primera final en 12 años y Argentina respondió con resistencia. Pero el gol en el tiempo extra de Mario Götze terminó por inclinar la balanza y dio a Alemania el título mundial de la mano de Joachim Löw. Neuer, además, recibió el Balón de Oro para porteros del torneo, el Guante de Oro.

Rusia 2018: un golpe inesperado

El éxito en Sudamérica representó el cierre de un proceso de formación de 15 años, pero los siguientes tiempos también trajeron una tendencia que marcaría al fútbol alemán durante décadas: la rivalidad incómoda en el puesto de arquero.

La tensión entre Andreas Köpke y Bodo Illgner era conocida en los años 90, cuando ambos se disputaban el número uno. En los 2000, la competencia creció con la irrupción del duelo entre Oliver Kahn y Jens Lehmann. Aunque parecía que Neuer no viviría ese mismo tipo de conflicto durante sus primeros años como titular, la historia cambió justo después de aquel Mundial: Ter Stegen apareció como su principal competidor.

Alemania tuvo un buen desempeño en la Eurocopa 2016, donde Neuer mantuvo su lugar y llegó hasta semifinales. No obstante, fue Ter Stegen quien, tras tres temporadas brillantes en Barcelona, recibió la responsabilidad de custodiar el arco de su país en la Copa Confederaciones de 2017.

De cara a Rusia 2018, Löw se enfrentó al dilema de si debía conservar el bloque ganador del Mundial o iniciar un relevo. Finalmente, eligió mantener la base y le dio a Neuer una carga adicional: el brazalete de capitán tras el retiro de Philipp Lahm. Sin embargo, el torneo reservó una de las mayores sorpresas para Alemania. El arranque en la fase de grupos fue un verdadero calvario: cayó ante México y necesitó una jugada fantástica de tiro libre ejecutado por Toni Kroos en el tramo final para vencer a Suecia y seguir con vida.

En el cruce ante Corea del Sur, Alemania buscó el gol por todos los medios. Aun así, fue Kim Young-gwon quien abrió el marcador. Luego llegó lo difícil de creer: el equipo intentó aprovechar la salida y el juego con los pies del portero colocándolo en el borde de la zona contraria, hasta el punto de que Neuer terminó funcionando como el undécimo jugador de campo en el sentido más literal. Pero tras un córner, el guardameta perdió la posesión y dejó su arco vacío. Son Heung-min castigó sin oposición. Fue la primera señal clara de que el estilo de altísimo riesgo y gran recompensa podía tener consecuencias devastadoras. Alemania se despidió del torneo.

Qatar 2022: rivalidad, desgaste y una caída que se repitió

Ese adiós en grupos, el primero de Alemania en 80 años, fue tan duro que puso en peligro el futuro internacional de figuras como Sami Khedira, Mesut Özil e Ilkay Gündogan. Con la incertidumbre extendiéndose, también perdieron su lugar otros nombres como Müller, Boateng y Mats Hummels. Aun así, Neuer se mantuvo firme entre los tres palos, pese a una bajada de rendimiento y a la presión externa de Ter Stegen, que venía de actuaciones espectaculares con Barcelona y de declaraciones en medios que deterioraron el vínculo entre ambos.

La lesión de rodilla de Ter Stegen y la operación posterior, que le impidieron estar en la convocatoria de la Eurocopa 2020, apagaron temporalmente la polémica. En ese contexto, el jugador del Bayern volvió a liderar al equipo. Sin embargo, el recorrido de Alemania volvió a ser decepcionante: batalló en la fase de grupos, consiguió solo una victoria y luego quedó eliminada en los octavos de final ante Inglaterra, en un encuentro donde tuvo numerosas ocasiones desperdiciadas.

Löw, artífice del éxito de 2014, pagó la eliminación temprana con su puesto. Su reemplazo llegó con la llegada de Hansi Flick, ex asistente, lo que transmitió una idea de continuidad.

El buen momento reciente del Bayern, con otro triplete en 2020, también fue un mensaje de confianza hacia Neuer y hacia el núcleo de su antiguo equipo para buscar el Mundial de Qatar. Pero otra vez el portero cometió errores costosos, poco habituales, esta vez ante Japón: dejó un rechace en los pies de Ritsu Doan y falló al no cubrir el palo cercano en el disparo de Takuma Asano. Ese golpe confirmó una vuelta abrupta del guion para el “Samurái Azul”.

Un empate respetable ante España y una victoria trabajada sobre Costa Rica no alcanzaron. Alemania tuvo que vivir la humillación de un segundo Mundial consecutivo en el que no logró avanzar de la fase de grupos.

Para Neuer, el golpe fue doble: pocos días después de terminar la campaña con Alemania, sufrió una fractura de tibia y peroné mientras practicaba esquí durante unas vacaciones. La lesión lo dejó fuera por 10 meses y parecía marcar el final de su etapa internacional.

En ese momento, Ter Stegen se consolidó como el número uno elegido por el nuevo entrenador, Julian Nagelsmann, para los partidos previos a la Eurocopa 2024, que Alemania organizó en casa. Aun así, el duelo volvió a ganarlo el portero del Bayern y terminó defendiendo el arco en el torneo. Con un plantel cargado de rostros nuevos, Alemania mostró una imagen más sólida. Aunque en cuartos de final se topó con la eliminación ante el campeón final, España, las expectativas para el siguiente Mundial mejoraron de forma clara.

Tras esa despedida internacional, el escenario dio un giro: Neuer fue convocado nuevamente para hacer, una vez más, lo que sabe hacer mejor.

En 16 años, no se ha perdido ni un solo torneo. Nadie le ha quitado el número uno. Respaldado por su experiencia, sus logros y su gran influencia en el puesto, ha venido señalando durante años el camino de cómo debe jugar un portero al máximo nivel. Un gigante como él no podía pedir un adiós más adecuado.

Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

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