Mbappé guía a Francia y ya roza los récords del Mundial con 15 y 16 goles
PHILADELFIA. Francia vivió una noche de “Sweet 16” frente a Iraq, en un partido que se estiró más de dos horas por las interrupciones provocadas por el mal tiempo. En ese contexto, Kylian Mbappé volvió a marcar la diferencia como capitán y, con sus tantos 15 y 16 en el torneo, dejó todavía más consolidada su leyenda mundialista. Su producción llegó en su decimosexta aparición en la Copa del Mundo, un dato que resume la magnitud de su impacto: una media goleadora a nivel mundial que resulta sencillamente asombrosa.
A los 27 años, Mbappé ya se perfila como el candidato natural a un apodo que tardará poco en instalarse: “Mr. World Cup”. La razón es clara: dos finales en dos participaciones, el título logrado en 2018 y ahora el mismo pulso competitivo que lo mantiene en la conversación constante por una nueva gran cita. Y aunque “aún es pronto” para hablar de lo que vendrá, lo cierto es que el lunes se sintió como una señal más de que una tercera final en 2026 no sería una fantasía. Además, el encuentro le sirvió para alcanzar un hito especial con su selección: fue su partido número 100 con la camiseta de Francia.
Con ese centenar, Mbappé se convirtió en el jugador más joven de la historia en llegar a esa marca con su país. Fue el décimo futbolista de Les Bleus en alcanzar el territorio de los “centuriones”, quedando por detrás de Didier Deschamps (103), Patrick Vieira (107), Zinedine Zidane (108), Marcel Desailly (116), Thierry Henry (123), Antoine Griezmann (137), Olivier Giroud (137), Lilian Thuram (142) y Hugo Lloris (145). En el balance general, acumula 60 goles en 100 partidos internacionales, una cifra que vuelve a colocar su eficacia en el centro de la conversación.
Francia, además, ya tiene asegurado el pase a la ronda de 32, por lo que Mbappé todavía contará con al menos dos compromisos en este Mundial. La selección selló la clasificación antes de su tercer partido de fase de grupos, programado para el viernes ante Noruega en Boston.
Pero el foco no está solo en lo inmediato. Por edad y por capacidad de seguir sumando, Mbappé parece destinado a disputar todavía al menos dos Copas del Mundo más, con más partidos y más goles en el horizonte. En este nivel no parece haber freno: su historial lo confirma como un goleador determinante y alguien que, incluso en privado, repite que nació para brillar en los Mundiales. Para él, es el torneo que lo activa, el que disfruta jugar y el que lo terminó de construir cuando ganó el trofeo con apenas 19 años, en Rusia 2018.
Su actuación ante Iraq no fue la más dominante de la noche, en sintonía con un rendimiento del equipo que volvió a sentirse irregular. Sin embargo, Mbappé apareció cuando era necesario y mostró frialdad para aprovechar los momentos. El primer tanto llegó con un disparo desde fuera del área con el pie izquierdo, con potencia que se registró a 119 km/h, y después apareció otra vez su instinto: un gol de toque tras un error iraquí, con pase de Ousmane Dembélé en la jugada. Por esa incidencia y por su determinación, fue elegido hombre del partido.
Podía haber intentado más protagonismo personal, incluso bajar líneas para imponer su estilo por encima del plan colectivo, pero Mbappé entiende bien el rol de liderazgo. Es el capitán que marca el ritmo y al que todos terminan siguiendo. El domingo, además, dio una conferencia de prensa con clase, carisma y sentido del humor. Allí salió en defensa de Dembélé, muy cuestionado en su país, y también mencionó a Lionel Messi y Cristiano Ronaldo como los mejores delanteros del mundo. En el mismo plano habló de su partido número 100 y dejó una idea clara: “no hay nada más grande” que representar a su selección.
En paralelo, y con la referencia siempre presente al registro histórico de máximos goleadores en Mundiales, Mbappé también bajó el debate a lo esencial. El récord en ese renglón lo compartió durante años Miroslav Klose con 16 goles, y ahora pertenece a Messi con 18, quedando el francés a solo dos. Aun así, Mbappé remarcó que lo más importante no es terminar como el máximo artillero, sino ganar el torneo.
Eso sí, su ambición va más allá del discurso. En el fondo, quiere que se cumpla el paquete completo: levantar la Copa del Mundo, conquistar también el Botín de Oro y además superar en el camino a nombres como Messi, Ronaldo, Harry Kane y Erling Haaland.
Didier Deschamps, en su lectura posterior al partido, insistió en esa mentalidad. “Lo más importante para él es ser eficiente. Los récords están hechos para romperse. Llegó a los 100 partidos… y seguirá marcando muchos goles”, explicó. Luego añadió que la comparación con Messi y Ronaldo es inevitable: “No sé si Kylian jugará hasta la misma edad, pero mientras esté en el campo siempre marcará muchos. Tiene la capacidad de llevar el registro todavía más alto”.
Para Mbappé, y con su padre Wilfrid presente, el lunes fue simplemente “hacer su trabajo”. Y su mirada ya está puesta en el siguiente objetivo: el viernes, cuando Francia se mida con Haaland y Noruega, tendrá otra oportunidad de volver a cumplir, una vez más, con lo que mejor sabe hacer.