Senegal al borde del adiós: la “maldición” del Mundial golpea otra vez a Koulibaly
En Nueva York, Senegal vive una semana que parecía imposible: tras dos partidos, el campeón africano está al borde de despedirse del Mundial y deja atrás la imagen de dominador continental. Pape Thiaw y su plantel encaran el tramo decisivo del grupo con la obligación de reaccionar, porque la derrota en sus dos primeros compromisos los ha colocado cerca de la eliminación.
Racha rota: de la gloria en África al golpe en el debut
Senegal comenzó su participación con una caída por 3-1 ante Francia, y no pudo levantar el vuelo en su segunda salida. Esta vez, el equipo volvió a tropezar, 3-2 ante Noruega, en el MetLife Stadium, con el mismo escenario y con el mismo mensaje: el Mundial está siendo mucho más duro de lo esperado para la escuadra senegalesa.
La situación no encajaba con el relato reciente del combinado africano. Antes del amistoso de marzo ante Perú, Senegal exhibió con orgullo el trofeo de la Copa Africana de Naciones en el Stade de France, junto con las medallas de campeón, en un gesto que reflejaba confianza y determinación. Todo esto ocurría pese a un antecedente que podía haber afectado: la Confederación de Fútbol de África les había retirado el título después de una victoria polémica sobre Marruecos en Rabat en enero.
Aun así, Thiaw y sus jugadores se mostraron firmes. La idea era clara: si habían sido campeones en condiciones adversas —y con el mérito de sostener la definición hasta el final—, entonces esa energía debía trasladarse al mayor escaparate del fútbol mundial. Y ahí aparecía el argumento histórico para creer: esta generación de Senegal llegó a tres finales de los últimos cuatro torneos continentales, ganó dos, y además acumuló una racha notable de clasificación mundialista, alcanzando tres presencias consecutivas por primera vez en la historia del país.
El peso de la estadística: campeones de África que se apagan temprano
El problema es que el Mundial suele castigar con rapidez a quien llega con el recuerdo más reciente del éxito continental. Los registros muestran que, tras ganar la Copa Africana, muchos campeones han tenido dificultades para repetir el rendimiento en el torneo global inmediato siguiente.
En la historia hay pocos casos en los que el campeón africano vigente avanzó más allá de la fase de grupos: Nigeria en 1994, Nigeria en 2014 y Senegal en 2022. Incluso cuando Camerún ganó en 1988, llegó a cuartos en 1990, aunque para entonces ya había perdido la condición de campeón africano ante Argelia.
Por eso, aunque todavía no todo está dicho, el margen se reduce. El pase a la siguiente ronda sigue abierto para los mejores terceros: los ocho equipos con mejor desempeño entre los ubicados en esa posición todavía pueden avanzar. En ese contexto, el triunfo ante Irak en el último partido del grupo se vuelve prácticamente obligatorio para mantener la esperanza, aunque Senegal probablemente necesite mejorar su producción de goles. Con la diferencia de tantos en este momento en -3, la tarea para lograr el boleto se complica.
La reacción que falta: promesas de calma y un golpe táctico
En la previa, Thiaw sostuvo en rueda de prensa dominical que los problemas que rodearon al equipo durante la semana —bonos impagos, catering deficiente y el contrato del entrenador sin firmar— no deberían afectar el rendimiento ante Noruega. Sin embargo, el desarrollo del partido terminó mostrando que la preparación emocional y la lectura de los detalles no fueron suficientes para competir al nivel que exige el Mundial.
El análisis también apunta a decisiones de fondo. El entrenador, con experiencia de haber vivido los cuartos del Mundial de 2002 con Senegal, deberá revisar especialmente el riesgo de devolver rápido a su capitán, Kalidou Koulibaly, tras una lesión para arrancar ante Francia y repetir titularidad frente a Noruega.
La apuesta salió mal. Koulibaly, un defensor de enorme prestigio en su etapa europea, ya había mostrado fragilidad en el torneo continental: recibió dos tarjetas rojas y, finalmente, se perdió la final por suspensión. En el Mundial, el guion se repitió con consecuencias más graves, porque Noruega y sus delanteros castigaron cada desconexión.
- Al enfrentarse a Kylian Mbappé, Koulibaly fue superado y expuesto en la primera parte del torneo.
- Ante Erling Haaland, el veterano volvió a quedar en evidencia y terminó involucrado en errores decisivos.
- Thiaw lo sustituyó para protegerlo, y en ese momento también se produjo el cambio de Édouard Mendy por una aparente molestia física.
- El ajuste llegó tarde para evitar el daño, en un escenario donde Senegal ya acumulaba desventajas.
Errores concretos y la cuenta que ya pesa: del 72’ al límite del grupo
A los 35 años, Koulibaly tuvo un partido especialmente complicado frente a Haaland. Se vio superado como ya había ocurrido contra Mbappé, y además cargó con acciones que terminaron en goles. De hecho, en dos ocasiones su intervención directa o indirecta terminó siendo determinante para el dominio noruego, antes de que fuera reemplazado en el minuto 72.
La primera gran falla llegó dos minutos antes del descanso: Koulibaly cedió el balón sin presión a Marcus Pedersen. El lateral suplente no dejó pasar la oportunidad y definió con autoridad por encima de Édouard Mendy.
Si ese no fue el peor momento de su carrera, al menos no debió estar lejos. Más tarde, volvió a quedar señalado cuando Haaland adelantó a Noruega, una muestra de que el ritmo de juego de este nivel castiga con dureza cualquier pérdida de concentración. Thiaw tomó la decisión de retirarlo para evitar males mayores, aunque el problema de fondo ya estaba instalado.
En términos de planificación, la elección de dejar al capitán desde el inicio tras la lesión también levanta preguntas. Thiaw optó por no tomar la determinación difícil de mantenerlo en el banquillo pese a la lesión por impacto, y eso significó que no hubiera acumulado minutos con Al-Hilal desde principios de abril. En su lugar, el técnico lo emparejó con Moussa Niakhaté para ambos partidos de grupo.
Ese movimiento puede interpretarse como falta de confianza en alternativas como Abdoulaye Seck o Mamadou Sarr, o como una fe total en la figura de Koulibaly, auténtica leyenda del fútbol senegalés. Pero, en el terreno, esa fe no encontró el resultado esperado.
Cuando Senegal se acerca al cierre del torneo, el margen para corregir es estrecho. Thiaw quizá necesite sacrificar a piezas, porque Koulibaly no es el único punto débil: también se mencionan problemas en el funcionamiento ofensivo, con Sadio Mané, la falta de eficacia de Nicolas Jackson y una menor chispa desde el mediocampo titular. Sin embargo, por lo ocurrido, el técnico tiene que tomar medidas inmediatas si quiere rescatar algo de una campaña que ya se siente cuesta arriba.
| Selección | Partidos | Resultado | Estadio |
|---|---|---|---|
| Senegal | 1 | Derrota 1-3 vs Francia | MetLife Stadium |
| Senegal | 2 | Derrota 2-3 vs Noruega | MetLife Stadium |
| Senegal | 3 | Vs Irak (decisivo) | Fase de grupos |
Ahora, el equipo debe demostrar que aún tiene margen mental y deportivo para volver al partido. Si Senegal quiere seguir con vida, necesita ganar ante Irak y, además, hacerlo con goles suficientes para mejorar su diferencia y aumentar sus opciones de entrar entre los mejores terceros. La supervivencia, en este Mundial, no se negocia: se construye con urgencia, precisión y valentía; justo lo que Senegal necesita recuperar antes de que la historia se repita y la gloria africana se apague demasiado pronto.