Ronaldo y Messi, a debate por la Copa del Mundo 2030: claves de edad y futuro
Con la cuenta atrás para una nueva Copa del Mundo ya en marcha, Cristiano Ronaldo y Lionel Messi vuelven a ser el centro de una conversación que mezcla futuro deportivo y realidad física. Ronaldo cumplirá 45 años cuando el torneo global vuelva a ocupar el foco principal, mientras Messi llegará a los 43 cuatro años después, en un escenario que obliga a mirar más allá del talento y preguntarse hasta dónde alcanzan los cuerpos de dos de los futbolistas más determinantes de la historia.
La situación contractual marca, por ahora, que no hay prisa por tomar decisiones drásticas. Ronaldo todavía tiene un año de contrato con el campeón de la Saudi Pro League, Al-Nassr, y no ha dado señales de que esté considerando retirarse. Messi, por su parte, está ligado a Inter Miami hasta 2028, lo que mantiene abierta la posibilidad de que siga compitiendo a alto nivel durante al menos varios ciclos más.
Jorge Jesús abre la puerta para Portugal y el objetivo Euro 2028
En el plano internacional, el seleccionador de Portugal, Jorge Jesús, ha dejado margen para que Ronaldo amplíe su carrera con la camiseta nacional. Jesús, que ya trabajó con el portugués en el Medio Oriente la temporada pasada, manifestó que no cierra la puerta a que el “7” icónico prolongue su participación hasta la Eurocopa 2028.
Del otro lado del Atlántico, el entorno de Argentina mantiene la esperanza de que Messi sume nuevas apariciones con la albiceleste. Allí se busca ampliar su registro histórico de 207 partidos internacionales, un dato que refleja la longevidad y el impacto sostenido del astro, incluso cuando la selección atraviesa momentos de enorme presión.
Dolor final, continuidad y el debate sobre el Mundial de 2030
La discusión sobre cuánto pueden estirar ambos llega tras dos desenlaces internacionales que dejaron heridas recientes. Portugal quedó eliminado del Mundial de 2026 en octavos de final ante España, y Ronaldo lo asumió en declaraciones posteriores: dijo que le entristece despedirse así, aunque remarcó que dio “todo” y que se va “con la conciencia tranquila”, subrayando que fue su último Mundial y que, como en el fútbol, a veces se gana y a veces se pierde.
Argentina, en cambio, sufrió en la final del mismo Mundial contra España y Messi escribió en redes tras el golpe: afirmó que el dolor es inmenso y que esa herida tardará en sanar, pero también sostuvo que se aferra a lo bueno. El capitán destacó las remontadas logradas en el torneo, el recuerdo de momentos inolvidables y el apoyo de todo un país. Además, remarcó que el grupo llegó a dos finales consecutivas y agradeció los mensajes recibidos, mientras felicitó a España por el campeonato.
En medio de ese contexto, tampoco hay indicios claros sobre planes inmediatos. El técnico de Argentina, Lionel Scaloni, evitó profundizar en el futuro tras regresar a Sudamérica para celebrar con su afición fiel, y en el caso de Messi no se ofrecieron señales directas sobre su siguiente paso.
La pregunta de fondo, de todos modos, es si habrá otro Mundial para ellos. Silvestre, excompañero de Ronaldo en Manchester United y exestrella de la MLS, se mostró escéptico con la idea de una presencia en el próximo Mundial para ambos. El exfutbolista señaló que el legado debe ser considerado y que, desde el punto de vista deportivo, no le parece lógico intentar seguir jugando por jugar. Argumentó que la exigencia física es enorme, con demasiada carga para sostenerse durante otro ciclo completo, y concluyó que no espera que estén en el Mundial de 2030.
Al mismo tiempo, Silvestre matizó la lectura sobre las carreras en general: aseguró que, fuera de la Copa del Mundo —por el horizonte de cuatro años— no ve un final inmediato para las trayectorias de estos dos. Defendió que siguen siendo apasionados, que se mantienen muy involucrados y que su motivación principal es jugar bien y ganar títulos, por lo que no anticipa que cuelguen las botas en el corto plazo.
El factor 2030 añade todavía más atractivo al debate: el Mundial será coorganizado por Portugal, lo cual convertiría el torneo en un escaparate especial para Ronaldo. Aun así, con el reciente golpe de la final para Argentina y la eliminación temprana de Portugal, la sensación general es que, por ahora, ni el portugués ni el argentino están en modo de tomar decisiones aceleradas. El tiempo dirá si la ilusión supera a las limitaciones, o si el fútbol terminará marcando el cierre de una era en la cima.