Mikael Silvestre y Lucy Bronze cuestionan la cúpula de la FIFA con una carta abierta
Un grupo de ex figuras internacionales del fútbol, entre ellas Mikael Silvestre, Olivier Dacourt y Lucy Bronze, hizo público un pronunciamiento abierto en el que cuestiona la forma en que se ejerce el poder en la cúpula del balompié. La iniciativa reavivó el debate sobre la gobernanza y volvió a poner el foco en las decisiones que se toman desde la máxima estructura del deporte a nivel mundial.
La carta y el cuestionamiento a la cúpula del fútbol
| Dato | Contenido |
|---|---|
| Participantes | Mikael Silvestre, Olivier Dacourt y Lucy Bronze, entre otros ex internacionales |
| Inicio del vínculo con la protesta | El futbolista francés habló de un mensaje días antes para sumarse a la lista vinculada a lo ocurrido tras el Mundial en EE. UU. |
| Punto polémico señalado | Referencia al episodio “Infantino-Trump” durante el Mundial en Estados Unidos |
| Mensaje central | Exigen cambios concretos en el funcionamiento y un enfoque más democrático; no basta con sustituir al presidente |
En declaraciones en el programa Rothen s’enflamme de RMC, el exmediocampista francés Emmanuel Petit explicó cómo se involucró en la carta. Contó que Silvestre lo contactó por mensaje unos días antes para preguntarle si estaba de acuerdo en poner su nombre en una lista de exjugadores vinculada a lo sucedido nuevamente durante el Mundial celebrado en Estados Unidos, con especial mención al episodio “Infantino-Trump”.
Petit, campeón mundial en 1998, sostuvo que el liderazgo actual “ha perdido el rumbo” y subrayó que “el cambio es necesario”. Aun así, también mostró escepticismo sobre el alcance inmediato de una misiva pública: admitió que el texto sirve para visibilizar el problema, pero podría no ser suficiente para forzar decisiones desde la estructura de mando en Zúrich.
El francés aclaró además que la protesta no se dirige contra todas las personas que trabajan dentro del organismo rector, sino contra un sector específico en la cima que, según su lectura, marca políticas y determina el rumbo. “La carta no es una petición contra quienes trabajan allí; concierne a ciertas personas”, remarcó, dejando claro que considera que existen “buenas” figuras dentro de la entidad.
En esa línea, Petit insistió en que no basta con cambiar el rostro del presidente si las reglas del juego interno no se reforman. Lanzó una advertencia directa: con elecciones en el horizonte, expulsar a un dirigente o sustituirlo por otro no modificaría el funcionamiento de fondo si la cultura organizativa permanece igual. Por eso pidió “propuestas concretas” y señaló que el modo de operar de la federación debe alterarse en puntos específicos.
El ex internacional también manifestó sorpresa por la magnitud del impacto mediático que provocó la carta, aunque expresó la esperanza de que el ruido se convierta en transformaciones reales en la manera de gestionar el fútbol.
Para cerrar, volvió a ligar el reclamo a valores democráticos dentro de la institución: dijo no tener la “verdad” absoluta, pero afirmó que el rumbo que plantea su grupo es democrático. Remató con una crítica más amplia al señalar que, en su opinión, el deporte se aleja cada vez más de ese ideal y corre el riesgo de que el bien común se termine utilizando para fines personales, no solo dentro del fútbol, sino también en otros ámbitos.