Mokoena confiesa el recuerdo de su abuelo tras las lágrimas en el himno de Sudáfrica
ATLANTA— La emotiva reacción de Teboho Mokoena al himno de Sudáfrica antes del 1-1 ante la República Checa, disputado el jueves en Atlanta, tuvo un motivo muy personal: el recuerdo de su abuelo, la primera persona que creyó en él cuando su carrera apenas comenzaba. Mientras Bafana Bafana se formaba para entonar “Nkosi Sikelel’ iAfrika”, el mediocampista de 29 años no pudo contener las lágrimas, con varios de sus compañeros visiblemente conmovidos por lo que significaba ese instante para su líder en el mediocampo.
Un homenaje en el himno y una promesa emocional
Durante los minutos previos al arranque del partido de la fase de grupos, Mokoena confesó que fue el pensamiento de su abuelo lo que lo desbordó: sintió que su presencia estaba allí, acompañándolo en un momento que calificó como irrepetible. El jugador aseguró que, aun en la distancia, su familiar estaría orgulloso por estar participando en el Mundial.
El futbolista también explicó que la fe de su abuelo fue decisiva cuando nadie más apostaba por él, aunque remarcó que solo su madre y su hijo también creyeron en su camino. En su relato, el partido—frente a un estadio con entradas agotadas y representando a su selección en el Mundial—se transformó en un sueño hecho realidad para alguien que, de niño, imaginó llegar hasta aquí desde Belén.
Tarjeta, sanción y el penal que salvó el plan
En el desarrollo del encuentro, Mokoena tuvo un impacto inmediato en lo deportivo y en lo personal. En una fase temprana del partido, se mostró en una imagen intensa y, cuando apenas se jugaban 33 minutos, fue amonestado por una entrada tardía. Esa falta le costó la continuidad: la sanción lo dejará fuera del tercer partido de Bafana Bafana ante Corea del Sur.
Aun con la certeza de que no estaría disponible para el siguiente compromiso, Mokoena respondió sobre el césped con determinación. A los 83 minutos, ejecutó un penal para rescatar el empate 1-1. La acción nació tras un penalti señalado por una mano dentro del área checa, y el experimentado mediocampista convirtió la pena máxima para mantener viva la opción de Sudáfrica de avanzar desde el Grupo A.
Reacciones del vestuario y la lectura de la tabla
Tras el partido, Mokoena habló desde el orgullo colectivo y negó que la suspensión lo convirtiera en una carga para el equipo. En su mensaje dejó claro que su intención fue aportar por la causa del grupo y que quien juegue en su lugar deberá representar a Sudáfrica con la misma intensidad.
Además, sus compañeros destacaron el valor que tuvo para el equipo que el mediocampista dejara atrás la decepción de su sanción para transformar el penal y sostener la esperanza mundialista.
- El propio Mokoena subrayó que lo ocurrido fue “emocional” y que el gol—definido como el “broche de oro”—dejó una sensación especial por el contexto del Mundial y el ambiente en Sudáfrica.
- Mokoena insistió en que no considera que haya fallado al grupo por perderse el siguiente juego; aseguró que lo hecho fue para el equipo y que todos deben empujar, porque podría tratarse de su último Mundial.
- Relebohile Mofokeng, mediocampista, remarcó que Mokoena tiene pasión por el fútbol y entrega todo en cada partido, y que si se le vieron lágrimas fue porque el encuentro significa mucho para él.
- Mofokeng añadió que Mokoena siempre motiva en el vestuario: que disfruten el momento, se animen entre sí y no se detengan, ya que este Mundial podría ser el último para varios.
Situación del Grupo A: el empate aprieta y Corea del Sur marca el rumbo
El 1-1 dejó a Bafana Bafana con un punto y en la parte baja del Grupo A después de dos jornadas. Aun así, el panorama sigue abierto: el equipo sabrá que ganarle a Corea del Sur en el próximo partido sería, como mínimo, suficiente para seguir con opciones de meterse en la fase eliminatoria.
De esa manera, el duelo contra Corea del Sur se convierte en la prueba inmediata para consolidar el camino hacia el knockout, con Mokoena fuera por acumulación de tarjeta tras la amonestación de los 33 minutos, pero con el golpe anímico del penal convertido como combustible para el resto del plantel.