Nakamura, el golpe de Japón: salvó ante Países Bajos y lidera el 2026
MONTERREY, México. La semana pasada, Japón vivió un estreno de Copa del Mundo 2026 cargado de carácter: remontó dos veces y terminó rescatando un 2-2 agónico ante Países Bajos. En ese contexto, Keito Nakamura fue el encargado de anotar el primero de los dos goles que permitieron que el equipo volviera a empatar.
En otro escenario, Nakamura quizá ni siquiera habría estado sobre el terreno. Y es que el panorama para el combinado japonés llegó condicionado por las lesiones. Takumi Minamino y Kaoru Mitoma, piezas consideradas estelares, ni siquiera fueron convocados. A la lista de contratiempos se sumó el capitán Wataru Endo, quien causó baja en el último momento, dejando al “Samurái Azul” sin tres titulares que habían tenido un papel decisivo durante las eliminatorias asiáticas que les aseguraron el boleto hacia Norteamérica.
Ese reajuste de plantel también abrió una puerta para Nakamura. El futbolista, que en la tercera ronda de las clasificatorias disputó solo cuatro de diez partidos, ahora aparece con un protagonismo mayor al que probablemente imaginaba al inicio del proceso. Con el torneo ya en marcha, su presencia se ha convertido en un as bajo la manga para el seleccionador Hajime Moriyasu, en parte porque los rivales podrían no haber planificado con demasiada profundidad para un riesgo específico como el que puede representar.
Además, el propio perfil de Nakamura suma incógnita. Dentro del plantel japonés, es el único que milita en el segundo escalón del fútbol europeo: juega en Reims, en la Ligue 2 de Francia. Aun así, su arranque frente a Países Bajos ya lo ha puesto en el radar de movimientos más ambiciosos.
Pero, más allá de la situación contractual o del contexto, hay un motivo aún más determinante por el que Nakamura amenaza con ser la carta clave del equipo: su forma de jugar. Incluso a primera vista se percibe un toque distintivo, con una cinta en el cabello y los calcetines bajados hasta el tobillo, algo que llama la atención por el detalle de que, pese a la estética, sigue utilizando las protecciones reglamentarias en las canilleras.
En una era donde la disciplina táctica y el encaje exacto con el plan del entrenador suelen marcar el destino de muchos futbolistas, Nakamura parece ser una excepción: tiene una necesidad constante de encararse con el rival en cualquier oportunidad. Con movimientos mínimos para engañar—por ejemplo, una finta ligera y el defensor que se va en una dirección—él acelera de inmediato hacia el lado contrario. Puede hacerlo tanto por dentro como por fuera, aunque su zona más efectiva suele ser la banda izquierda: desde allí recorta hacia su pierna derecha, avanza hacia el área y dispara, como ocurrió durante el duelo ante los neerlandeses.
Moriyasu, según la lectura del torneo, le ha dado cierto margen para expresarse siempre que cumpla con lo indispensable para el equipo. Ese es, probablemente, el único punto donde el jugador puede ser más vulnerable: su mentalidad ofensiva lo empuja a participar más arriba, y no es un lateral natural. Aun así, ha sido ubicado en esa función por la ausencia de Mitoma.
Contra Países Bajos se vieron momentos en los que el costado defensivo de Nakamura fue aprovechado. No obstante, el peso de la corrección también recae en sus compañeros, que deben ofrecerle la cobertura necesaria cuando el equipo se lanza al ataque y él se proyecta con frecuencia.
De cara a los próximos compromisos, su papel podría incluso crecer. El motivo es la lesión de Takefusa Kubo en el partido anterior. Los rumores apuntan a que Kubo no estará disponible para el duelo del sábado ante Túnez, y algunas informaciones lo sitúan descartado al menos para lo que resta de la fase de grupos. Una vez más, Moriyasu tendrá que mover piezas en el tablero.
En ese contexto, Nakamura aparece como un candidato para ocupar una de las dos plazas asociadas al rol de “diez”. Sin embargo, es más probable que el entrenador apueste por Ritsu Dōan para esa función, mientras que Yukinari Sugawara ingresaría para cubrir el lateral derecho como carrilero ofensivo.
Aun así, independientemente del lugar donde termine jugando ante los tunecinos, Nakamura es un jugador con capacidad para llenar el vacío creativo de Kubo en el último tramo del campo. Incluso podría aportar ese instante de talento que decide partidos: la jugada inesperada, la chispa que rompe defensas y enciende el partido cuando más cuesta.
De haber pasado de no ser una opción fija a convertirse, día tras día, en un jugador cada vez más influyente, Nakamura se está consolidando como el “as” del “Samurái Azul” en este Mundial.