Pallante se consolida como el as de la rotación de los Cardinals
Hace un año, el futuro de Andre Pallante en la rotación de los Cardinals generaba muchas dudas. Hoy, esas preguntas parecen quedar atrás: el zurdo se ha ganado el argumento de ser, incluso, su mejor abridor de la temporada.
Key takeaways
- Pallante marcha con marca de nueve victorias y encabeza a St. Louis, quedando segundo en la MLB solo detrás de Aaron Ashby (10) en triunfos.
- En sus primeros 15 juegos como abridor, registra una efectividad de 3.59, con un repunte claro respecto a su campaña previa.
- El año pasado tuvo 5.31 de efectividad, ubicándolo en el puesto 49 de 52 abridores con el mínimo requerido de aperturas.
- Su recuperación se apoya en ajustes de repertorio y en la forma en que ataca a zurdos y diestros.
- Este año ha reducido el uso de recta de cuatro costuras ante bateadores derechos y ha priorizado una combinación con sinker y slider, entre otros lanzamientos.
- Su control también mejoró: lleva la menor tasa de boletos de su carrera, con 7.2%.
De la incertidumbre al rol de ancla
Con nueve triunfos, Pallante se mantiene como una pieza clave para el cuerpo de abridores de los Cardinals. Su rendimiento se mide también en la consistencia: tras 15 aperturas iniciales, su promedio de carreras limpias permitidas se coloca en 3.59, un salto que contrasta con el 5.31 del curso anterior.
La recuperación no fue solo estadística: el propio ambiente dentro del club también refleja el cambio. Tras su última salida ante los Diamondbacks, el manager Oliver Marmol explicó que la paciencia puede marcar la diferencia cuando llega el momento de evaluar a un jugador en el contexto correcto.
“Creo que esto es un recordatorio para todos sobre la importancia de darle oportunidad a la gente”, dijo Marmol después del juego. “Piensas en lo que era hace un año, hace dos años… y en esta sala se escuchaban muchas noches con la misma duda: ‘¿Será esta su última apertura?’”.
Ajustes de repertorio y dominio por perfiles
La historia de Pallante no arranca con este resurgimiento, porque existen antecedentes que sugerían que podía aportar a St. Louis. En sus primeras tres temporadas en Grandes Ligas, el lanzador registró el valor más bajo de xwOBA con un promedio de .319. Ese indicador busca estimar la producción ofensiva esperada de un bateador a partir de la calidad de contacto, y en esa muestra —al menos 4,000 pitcheos— ninguna otra arma se acercó tanto como él. En ese tramo, solo Max Fried, Justin Verlander y Tarik Skubal mostraron números que lo imitaron de manera más cercana.
En 2025, a Pallante le salieron mal varias cosas, por lo que el giro de esta campaña tiene múltiples componentes. Uno de los más importantes es que realizó cambios relevantes en su repertorio y en la manera de distribuir sus lanzamientos. Con eso, ha vuelto a neutralizar a los bateadores zurdos y, por primera vez en su carrera, también ha encontrado la forma de imponerse a los derechos.
Desde 2022 hasta 2025, ningún pitcher que enfrentó a más de 1,000 bateadores diestros permitió un porcentaje de embasado mayor de .364 contra derechos. Este año, Pallante ha recortado de manera marcada el uso de la recta de cuatro costuras ante ese perfil. En su lugar, ha apostado por una estrategia principalmente basada en sinker y slider, a la vez que mezcla su curva y su recta. Hasta ahora, está dejando un OBP de .299 a zurdos, en gran parte gracias a que su slider ocupa el quinto lugar en valor de carrera entre lanzadores con al menos 100 apariciones al plato, con un total de nueve en ese rubro.
Contra la batería zurda, el abridor estrenó este año un splitter. Por el momento, la evaluación del lanzamiento ha salido positiva y podría terminar siendo un componente más grande de su plan conforme avance la temporada. Aun así, el trabajo ya está hecho con la combinación de recta, curva y slider. En el pasado, Pallante históricamente se ha sentido más cómodo contra los zurdos que contra los derechos, y este repertorio más definido le da un camino claro para sacar outs sin importar quién esté en la caja de bateo.
Otro detalle que suma al éxito es el “tuneo” visual: todos esos envíos convergen de manera sólida entre sí gracias al ángulo extremo de su brazo desde arriba, lo que ayuda a que los bateadores tengan más dificultades para leer el lanzamiento correcto.
Contacto de calidad, calidad de pitcheo y control
Además de su capacidad para ajustar, Pallante también ha sido de los lanzadores más efectivos para generar rodados. En el periodo desde el año 2000, ocupa el cuarto lugar entre 608 abridores que acumularon al menos 500 innings, lo que habla de su habilidad para inclinar el contacto hacia resultados menos dañinos.
Con el nuevo enfoque de pitcheos, ha regresado a un nivel alto en la limitación del contacto de calidad. Su xwOBA de .331 es el sexto mejor entre los abridores que califican en esta temporada. Y si a eso se le suma su control, el panorama se vuelve más duro para los rivales: Pallante tiene la tasa más baja de boletos de su carrera, con 7.2%, y eso reduce las oportunidades para que los bateadores construyan ofensiva.
Marmol volvió a remarcar el componente humano detrás del rendimiento. “Le das la oportunidad suficiente para mostrar lo que es capaz de hacer, pero también el espacio para que crezca”, comentó. “Ahora estamos viendo a un tipo que sale y hace un trabajo muy bueno en cada salida… Y nada de eso es posible si no le das esa oportunidad”.
Un espejo para otros abridores
El efecto dominó de la mejoría de Pallante también se siente como una señal positiva para otros nombres del sistema. En particular, puede servir de esperanza para Matthew Liberatore, que parece estar topándose con su propia pared esta campaña, o para Kyle Leahy, cuya primera experiencia como abridor en el nivel de Grandes Ligas ha sido irregular.
Aunque ningún resultado mejorado puede garantizarse, el camino de Pallante demuestra que la paciencia, combinada con el trabajo meticuloso detrás de escena, puede cambiar el destino de un jugador.
El valor del presente para St. Louis
El año pasado, para muchos era difícil imaginar que los Cardinals seguirían enviando a Pallante a la rotación. Hoy, con su producción actual, resulta mucho más complicado pensar en dónde estaría el club sin él.