Senegal golea 5-0 a Irak y se acerca al pase a octavos del Mundial 48 equipos
Estados Unidos vivió una noche de resurrección futbolera en el Grupo I: Senegal goleó 5-0 a Irak para mantener vivas sus opciones de clasificarse a la siguiente ronda del Mundial ampliado a 48 equipos, justo después de encadenar dos derrotas que parecían dejarles sin margen.
Senegal apaga el incendio y se acerca al pase tras golear a Irak
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Partido | Senegal 5-0 Irak (Grupo I) |
| Contexto del torneo | Formato ampliado: avanzan 8 de los mejores terceros |
| Marca histórica | Primer equipo africano en anotar cinco goles en un partido mundialista |
| Clave del resultado | Giro decisivo en el segundo tiempo, con Irak desfondado |
Mientras el debate sobre la expansión del Mundial aún está abierto, en Senegal no hay tiempo para lamentos. El 5-0 ante los iraquíes les devuelve la esperanza en el tramo final del grupo, donde la estructura del torneo —que permite que ocho selecciones de entre los terceros mejores avancen— ofrece una segunda vida incluso a los equipos que comenzaron con tropiezos.
En los 96 años de historia del certamen, no había ocurrido que una selección perdiera sus dos primeros duelos de fase de grupos y aun así llegara a la ronda eliminatoria. Sin embargo, el combinado senegalés está a un paso de romper esa regla: tras caer ante Francia y Noruega, volvió a encarrilar su destino con una exhibición contundente frente a Irak.
La selección asiática, ubicada en el puesto 63 del ranking mundial, regresaba a la élite del torneo por primera vez en cuatro décadas. Además, había llegado gracias a la repesca entre confederaciones, por lo que su presencia en la cita mundialista dependía del campo ampliado: sin esa ampliación, no habría obtenido el billete.
El guion del partido dejó claro el contraste. Irak se mostró superado desde el inicio, y la sensación se acentuó especialmente tras el descanso: Senegal pasó por encima en un segundo tiempo donde el rival se fue apagando, colapsó y acabó regalando terreno hasta permitir que los de la Teranga Lions encadenaran puntos máximos con comodidad.
Senegal abrió el marcador en el minuto 4 por medio de Habib Diarra. Once minutos después llegó el golpe definitivo para Irak: Rebin Sulaka fue expulsado por derribar a Sadio Mané, lo que cambió por completo el ritmo y la lectura del encuentro. Con el partido ya inclinado, los senegaleses ampliaron la ventaja durante una segunda mitad memorable.
En el proceso, Senegal se convirtió en el primer equipo africano en marcar cinco goles en un partido de Copa del Mundo. Con ello, además, mejoró de forma notable su diferencia de goles, quedando muy cerca de la clasificación a los cruces.
El entrenador Pape Thiaw realizó ajustes relevantes antes del partido. El técnico, por fin, dejó fuera a Kalidou Koulibaly del once inicial, y dio entrada a Abdoulaye Seck en el corazón de la defensa; una decisión que, por lo que se vio sobre el césped, llegaba tarde respecto a lo que se intuía desde el estreno del equipo. También dejó en el banquillo a Nicolas Jackson, que no estaba fino, y colocó desde el inicio a Ibrahim Mbaye, el prometedor futbolista que sorprendió por su impacto.
Mbaye, con 18 años y 153 días, se transformó en el jugador más joven de Senegal en debutar como titular en un partido de Mundial, y además se ubicó como el quinto africano más joven en comenzar un encuentro en la historia del torneo.
En otras decisiones tácticas, Ismail Jakobs salió de inicio en el lateral izquierdo en lugar de El Hadji Malick Diouf. Asimismo, Habib Diarra entró al once para aportar una dosis clara de motor en el mediocampo, probablemente para compensar las piernas ya veteranas de Idrissa Gueye.
Aunque Diarra firmó el primer tanto, quien terminó de encarrilar la clasificación fue Pape Gueye. El mediocentro entró como suplente en el minuto 67 y, en cuanto apareció, Senegal dio un salto hacia el objetivo. Su gol fue el que acabó de tumbar a Marruecos en la final de la Copa Africana de Naciones, y aquí volvió a ser el protagonista: marcó una diana espectacular con la pierna izquierda poco después de ingresar y, once minutos más tarde, anotó el cuarto tanto de Senegal.
Iliman Ndiaye, que apenas había tenido siete minutos de participación antes de este juego y aun así había registrado una asistencia ante Francia, parecía listo para reclamar su turno. Y lo hizo: tras ser incorporado al plan con media hora por delante, sumó el quinto gol desde lejos ocho minutos antes del final, con un remate que cerró la goleada con autoridad.
Más allá de los problemas, Senegal nunca había perdido el olfato goleador. De hecho, ya había anotado tres veces en sus partidos contra Francia y Noruega. Aun así, el desarrollo del grupo pudo haber sido muy distinto si Ismaïla Sarr y Nicolas Jackson hubieran aprovechado sus opciones en el primer tiempo ante Les Bleus.
Sarr celebró aquí su tercer tanto del torneo, mientras Jackson y el joven Assane Diao también entraron desde el banquillo. Aunque su aportación llegó frente a un Irak limitado y asediado, el mensaje fue claro: Senegal se recompuso con carácter y volvió a mostrar que, de cara a los cruces, puede ser una amenaza real para cualquier rival que tenga la mala fortuna de cruzarse con ellos.
Senegal cerró el partido con 28 remates y un 69% de posesión. En términos defensivos, el equipo lució sólido pese a la ausencia del portero Édouard Mendy, que se perdió el encuentro por una lesión de ligamentos sufrida en el partido contra Noruega. Aun así, el cuerpo técnico sabe que esa estabilidad no es una garantía automática ante rivales más duros en la recta final.
Ahora toca esperar cómo se mueven el resto de grupos y en qué posición exacta queda Senegal para encarar los eliminatorios. Pase lo que pase, esta goleada funciona como un regreso contundente a su mejor versión: una demostración de la calidad ofensiva del equipo y de la profundidad con la que cuenta para competir al máximo nivel.