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Pulisic ilusiona a EE. UU.: apunta a dejar huella en el Mundial 2026

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
26 junio 2026 5 min de lectura

INGLEWOOD, California. Christian Pulisic no es, en sentido estricto, el único futbolista del seleccionado masculino de Estados Unidos en el Mundial de 2026. Pero hubo una noche en la que su historia pareció reflejar, casi a la perfección, el guion del conjunto: un inicio brillante, un cierre que dejó mal sabor y, sobre todo, la sensación de que lo ocurrido pesa mucho menos que lo que viene inmediatamente después.

La comparación entre el jugador y el equipo fue evidente. Pulisic volvió al terreno para el duelo final de fase de grupos, ante Turquía, en calidad de coanfitrión, regresando por primera vez desde el descanso del partido inaugural de Estados Unidos. Su reaparición se convirtió en uno de los momentos que más estallido de emoción provocó en el estadio: se mostró con ritmo, encarador y con agresividad, llegando a estrellar un remate en el poste y dejando entrever que la molestia en el gemelo que lo había apartado no era, al menos en ese instante, un freno real. Con esa energía, Estados Unidos también fue otro en el primer tramo: anotó pronto por tercera vez consecutiva. En esta ocasión, el tanto llegó a los tres minutos, cuando Auston Trusty descargó un disparo desde un ángulo complicado que encontró el camino gracias a un centro de Sebastian Berhalter, preciso al milímetro.

Sin embargo, el final del encuentro no tuvo la misma factura. Pulisic fue desbordado con un amague por la figura turca Arda Güler cerca del área grande, iniciando una jugada que terminó en un barullo frente al arco. Ahí, Kaan Ayhan empujó el balón para superar a Matt Turner. El gol llegó con ocho minutos de descuento y le dio a Turquía, que ya estaba eliminada, un triunfo por 3-2. La misma noche que vio a Estados Unidos y a Pulisic arrancar con intensidad, también los castigó después: el combinado estadounidense cayó en el último golpe del partido y el mediocampista terminó con las manos en la cabeza, cargando con la frustración de un desenlace doloroso.

“Lo estamos usando como una oportunidad de aprendizaje, más que como un golpe al estómago”, señaló el defensor Chris Richards tras el partido.

Con la perspectiva correcta, el análisis parece más claro: Estados Unidos alineó a una formación compuesta en gran parte por suplentes. Ya había asegurado el primer puesto del grupo y también su boleto a la siguiente ronda tras dos triunfos convincentes. En ese contexto, la derrota duele, pero no cambia el hecho de que el proceso del torneo hasta aquí tuvo objetivos cumplidos.

Aun así, el jueves no fue una experiencia vacía. Las sensaciones fueron reales: las actuaciones se vieron en el campo, la vivencia se sintió tanto en los jugadores como en la afición estadounidense. Y, por encima de todo, el verdadero capítulo del Mundial en casa arranca el miércoles ante Bosnia-Herzegovina. Allí, el equipo dirigido por Mauricio Pochettino buscará ganar solamente su segundo partido de eliminación directa en la era moderna del torneo.

Lo más importante para esa cita es que, en ese escenario, Pulisic estará de vuelta. Después del encuentro, no se detuvo a hablar con la prensa, por lo que otros jugadores tuvieron que encargarse de explicar qué significa su regreso. Brenden Aaronson destacó la diferencia que aporta su presencia: “Christian es un jugador fantástico. Solo con que entre, marca un cambio enorme. Es cierto que mucha atención va hacia él y, por eso, otros pueden tener momentos para generar oportunidades. Pero sí, entró y fue eléctrico, como siempre”.

Tim Weah añadió: “Christian merece todo el cariño que está recibiendo. Él es el que”. Y en el fondo, tiene sentido. El mediocampo logró sostenerse lo suficiente incluso sin él, y Berhalter convirtió el segundo gol del conjunto estadounidense con una media vuelta profunda que funcionó como uno de los pasajes más destacados. No obstante, el partido cambió de rumbo cuando Pulisic apareció en el campo.

Casi de inmediato, comenzó a acelerar por el costado izquierdo, superando a un defensor turco y avanzando con potencia para fabricar un peligro. Poco después volvió a generar una ocasión, obligando al arquero a responder con una atajada de reflejos. Ese patrón recordó al que ya había mostrado en el primer tiempo contra Paraguay: Pulisic se encargó de romper estructuras por la banda y, en vez de frenar, decidió convertir la pelota en una herramienta para atacar el espacio, sea para intentar su propio remate o para girar la defensa y abrir el camino a un compañero. Y aunque varios titulares descansaron —en particular Malik Tillman, que había conectado muy bien con Pulisic, y el delantero Folarin Balogun— el partido dejó claro que el futbolista sigue siendo el factor desequilibrante del equipo.

Cuando está en su mejor versión, lo inclina todo hacia su lado. Pochettino, que en la conferencia posterior al duelo se tomó buena parte del tiempo para reclamar atención hacia el hecho de que el seleccionado había ganado el grupo, se mostró optimista sobre el regreso de Pulisic. “Creo que lo más importante para él era recuperar las sensaciones [de la acción]. Uno de los objetivos era ganar, pero también darle a Christian entre 30 y 40 minutos. Terminó bien… y tuvo un impacto positivo cuando estuvo en el campo”, explicó.

La pregunta que queda flotando es directa: ¿qué puede ofrecer Pulisic ante Bosnia-Herzegovina? Es el gran interrogante. El jueves disputó aproximadamente media hora y, además, no completó el partido anterior ante Paraguay tras una lesión. ¿Qué nivel de minutos puede dar la próxima semana: 60, 75? Pulisic, seguramente, sostendrá que puede llegar incluso a los 90, pero el cuerpo técnico deberá tomar decisiones con prudencia.

Gestionar su carga será clave, aunque también es un problema preferible al escenario de no contarlo. Estados Unidos no le ha ganado a un rival europeo desde 2021, un tramo de 12 partidos en todas las competiciones, cuando derrotó (curiosamente, sí) a Bosnia-Herzegovina en un amistoso. Pulisic no jugó aquel duelo. Esta vez, sí lo hará. Y por lo que se vio contra Turquía, todo apunta a que estará en condiciones para generar el impacto que el conjunto necesita.

Para Pulisic y para el equipo, el razonamiento es el mismo: lo del jueves sirvió, lo del jueves salió mal, y lo del jueves ya no importa. El examen real está justo enfrente.

Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

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