Raúl Jiménez, milagro tras una fractura y con el sueño mundial intacto
Ciudad de México. Si a la vida hay que llamarle milagro cuando una fractura casi acaba con ella, entonces cuesta entender cómo un futbolista puede seguir compitiendo al máximo nivel y, además, vestir la camiseta de su selección en un Mundial. Raúl Jiménez, con la historia más dura posible detrás de su cabeza, ha convertido su continuidad en el terreno de juego en una de las narrativas más intensas de la Copa del Mundo.
De la fractura al Mundial: el regreso de Raúl Jiménez
| Momento | Fecha / dato | Contexto |
|---|---|---|
| Lesión que lo dejó inconsciente | Noviembre de 2020 | Choque de cabezas en un partido de Premier League con el Arsenal (David Luiz), con fractura en el cráneo |
| Vuelve a jugar | Verano de 2021 | Regreso tras más de seis meses; uso de una banda acolchada durante el resto de su carrera |
| Gol y victoria en el debut mundialista | 11 de junio (primer juego) | México vence 2-0 a Sudáfrica en el Estadio Azteca; Julián Quiñones abre el marcador y Jiménez sentencia |
| Próximo compromiso | Martes (octavos) | Ronda de 32 ante Ecuador en el Azteca; si avanza, el equipo volvería a Ciudad de México el 5 de julio |
En el papel, Raúl Jiménez no parecía tener lugar para el once inicial del estreno de México en el torneo, el 11 de junio. Sin embargo, su presencia no es solo una cuestión de rendimiento: es el resultado de un episodio que puso en duda tanto su futuro deportivo como su propia vida.
Casi seis años antes de volver a pisar el césped del Estadio Azteca, el delantero mexicano sufrió un golpe impactante en la cabeza. En un encuentro de Premier League con el Wolverhampton Wanderers contra el Arsenal, disputado en noviembre de 2020, el choque de cabezas con el defensa David Luiz dejó a Jiménez inconsciente sobre el terreno. El recuerdo fue descrito por quienes estaban cerca en ese momento como algo tan real que literalmente podían “escucharlo” pasar: un golpe que apagó al jugador en plena acción.
Incluso el ex entrenador Nuno Espírito Santo, en un documental sobre el club, habló de la escena con la crudeza de quien no olvida. Entre frases como “código rojo” y la pregunta inevitable de si “seguía vivo”, su relato retrata el miedo inmediato que se apoderó del entorno.
Jiménez, con el paso del tiempo, ha explicado por qué su regreso al fútbol no puede tomarse como algo común. El año siguiente al incidente, en una entrevista, afirmó que lo que le dijeron fue que estar allí era casi un milagro. Señaló que la fractura del cráneo implicó que el hueso se abriera y que existió sangrado dentro del cerebro, una situación que presionaba su masa encefálica hacia el interior.
En ese punto, el fútbol quedó suspendido. Cuando resulta difícil comer por los movimientos sutiles de la mandíbula, o incluso caminar después de diez días en el hospital, las metas de gol quedan lejos. Los pensamientos sobre anotar se tuvieron que aparcar durante más de medio año, hasta que en el verano de 2021 volvió a jugar de manera “milagrosa”, ahora con una banda acolchada que tuvo que portar desde entonces en adelante.
El regreso no fue una vuelta inmediata a la comodidad. Jiménez entendió desde el inicio que debía ser paciente y que nada volvería a ser fácil. Aun así, también sabía que más adelante llegaría otra oportunidad, precisamente en el escenario más grande del balompié mundial.
Al acercarse a él, la historia se ve. En sus conversaciones con los medios antes del Mundial, el trazo que corre desde su sien derecha hasta el oído es ya parte visible de su apariencia. Jiménez, de 35 años, no pretende ocultarla: no encuentra razón para pensar que su sueño mundialista quedó cancelado.
“He imaginado muchas cosas: desde arrancar un partido, marcar un gol y levantar el trofeo. Creo que lo primero es imaginar, pensar, soñar; y luego salir a cada encuentro con la intención de volverlo realidad”, expresó.
Hay además un vínculo especial con el Estadio Azteca. Ahí comenzó su carrera con el Club América, uno de los grandes de la Liga MX. Con las Águilas en el escenario del Azteca, Jiménez anotó su primer gol profesional y consiguió su primer título de liga mexicana.
Y como México fue sede del Mundial, apareció otro anhelo: marcar en ese mismo estadio. No se trataba de cualquier tanto en un lugar conocido, sino del primer gol mundialista para él como delantero, además de sumar un capítulo más a su participación en cuatro ediciones distintas del torneo con la selección.
Antes de que arrancara la competencia, el atacante afirmó que estaba emocionado, que era un objetivo hacia el que trabajaba desde hacía tiempo.
Desde la primera convocatoria mundialista, ocurrida hace doce años, Jiménez ya no es aquel joven de poco más de veinte que estaba por firmar con el Atlético Madrid. El tiempo transcurrió para el chico humilde de Tepeji que se entretenía con videojuegos y que terminó jugando en Benfica, Wolverhampton y Fulham. Después del Mundial, su camino lo llevará de nuevo a Wolverhampton, donde firmaría un contrato de dos años con opción a un tercero.
Más allá de su edad, su lugar actual en la selección también se entiende por el contexto. Supera en experiencia a la mayoría del plantel y, siendo más joven solo que el portero legendario Guillermo Ochoa, hoy figura como uno de los hombres más veteranos del Mundial, un rol que ha aceptado con claridad.
“Me gusta lo que significa marcar un ejemplo, decirles a mis compañeros que se puede, que con un empujón más lo logramos. Siempre es importante no rendirse y pelear cada pelota como si fuera la última. Dar ese esfuerzo extra cuando al equipo más le hace falta es cuando realmente debes dar un paso adelante y responder”, sostuvo.
Y aunque el primer gol en un Mundial sea el deseo más visible, basta con ver sus minutos en club y selección para notar que no se limita a buscar balones cerca del arco. El paso por la Premier League lo endureció: pelea por la posesión, se repliega cuando se requiere y suele insistir en la disputa antes de soltar de inmediato un pase rápido hacia el espacio para que un compañero llegue en carrera. No es un delantero conocido solo por empujar la pelota a la red; también es un jugador con hambre de construir jugadas y de realizar el trabajo menos glamuroso.
“Nunca me voy a esconder. Pase lo que pase, sea el momento que sea, incluso si el partido ya está definido, yo siempre voy a levantar la mano para estar en el campo y ayudar a que el equipo avance, a dar lo mejor, a dar ese paso adicional”, sentenció.
Parte de ese compromiso tiene que ver con apoyar a los delanteros que vienen. Con una distancia de solo seis goles para alcanzar al siguiente máximo anotador histórico de la selección, Jiménez insiste en potenciar a los atacantes que, más adelante, tomarán su lugar. En ese proceso mencionó nombres como Armando González, de Chivas, y Santiago Giménez, del AC Milan.
Este verano, sin embargo, el foco es claro: el momento de Jiménez. Casi seis años después de la lesión que pudo apartarlo del fútbol para siempre, el delantero consiguió un instante cumbre que parecía improbable.
En el duelo de México ante Sudáfrica, correspondiente al inicio del torneo, fue Jiménez quien encabezó la línea de ataque como delantero de referencia. Luego de que México se pusiera en ventaja temprano gracias a un gol del extremo Julián Quiñones, el propio Jiménez se encargó de cerrar la victoria 2-0 en el Estadio Azteca.
Durante sus primeros meses de competencia tras la lesión, o incluso durante un par de temporadas, era notoria cierta cautela cuando un balón alto se dirigía hacia él. En este partido, Jiménez conectó de forma perfecta con la cabeza y, apenas el balón entró, estalló en lágrimas. Señalando hacia el cielo mientras lloraba, recuperó en casa la gloria que había imaginado.
Antes del encuentro, había dejado una frase que hoy cobra sentido: “Me falta un gol en lo que va del año, así que, ¿qué mejor momento que marcar en el Mundial?”
El sueño continúa. Con Jiménez como punta principal, México logró el pleno de victorias en la fase de grupos: tres de tres, lo que le aseguró el pase a la ronda eliminatoria. El martes, el equipo regresará al Azteca para medirse en la ronda de 32 a Ecuador. Si consigue avanzar, volvería a Ciudad de México el 5 de julio.
Más allá de si vuelve a marcar en esta edición, Jiménez se muestra satisfecho con seguir jugando y con seguir formando parte de la selección. “Ojalá sea un gran Mundial para todo el plantel, no solo para mí, sino para el equipo completo. Podemos hacer historia juntos”, concluyó.