Teichmann y Wang Xiyu avanzan a la segunda semana en París con remontadas
Jil Teichmann y Wang Xiyu llegaron a la segunda semana de Roland Garros como dos de las sorpresas más improbables del cuadro. Teichmann, ubicada en el puesto 170 del ranking, y Wang, en el 148, son además las dos jugadoras con menor clasificación que siguen con vida en el torneo. Aun así, este sábado ambas firmaron resultados que no se explican con la lista de puntos: la suiza remontó un set en contra y terminó derrotando a la número 10, Karolina Muchova, con parciales de 6-1 y 7-5 en el tercer set, después de venir de un 5-1 abajo en la segunda manga; mientras que la china, proveniente de la fase previa, también neutralizó desventajas de quiebre en los dos sets para vencer a Yuliia Starodubtseva por 6-3 y 7-5.
En el papel, sus posiciones en el ranking no reflejan lo que han mostrado. Teichmann, con 28 años y un revés dominante de zurda, reúne un repertorio completo para la arcilla. Fue número 21 en su mejor momento (marca que alcanzó en 2022) y ese mismo año llegó por primera vez a la cuarta ronda de Roland Garros. Su triunfo sobre Muchova fue, además, una repetición del final de Praga de 2019, con el mismo resultado. Para Teichmann significó su novena victoria ante el Top 10, aunque la última vez que lo había logrado fue en Indian Wells 2023, cuando superó a Belinda Bencic. Wang, también zurda, es conocida por un drive de derecha especialmente peligroso. Alcanzó el puesto 49 en 2023 y ese año conquistó su primer título en Guangzhou.
Si ambas se habían ido desdibujando de la conversación general, una razón clave está en los descansos prolongados que atravesaron en el último año. Teichmann, en particular, comenzó el mes de septiembre a sentir que necesitaba apartarse de la vorágine: venía sosteniendo un ritmo constante desde los 14 años y, según explicó, no era solo cansancio físico, sino también una acumulación emocional que se volvió difícil de manejar.
“Las cosas pasan dentro y fuera de la cancha”, dijo a los medios tras vencer a Muchova. “Hubo cambios con bastante parte de mi equipo, y en mi vida personal también ocurrieron cosas. Entonces, en algún momento todo se junta y se vuelve demasiado… Estaba sintiendo que me estaba llevando por un camino que ya no era saludable”.
Teichmann conservó el amor por el tenis, pero entendió que para prolongar su carrera debía detenerse, incluso si eso implicaba regresar desde fuera del Top 200. No fue una decisión inmediata: reconoció que hubo “un poco de ida y vuelta” sobre si desperdiciar el puesto entre las 100 mejores que había recuperado ese año.
“Pero en el fondo, cuando solo estaba escuchando a mi corazón, era como: sí, esto es lo que necesito”, continuó. Durante ese periodo viajó, no por el “sistema” del circuito, sino para reencontrarse con una amiga de la infancia en Berlín y con su familia en Suiza. También se dio tiempo para esquiar y hacer surf, con el objetivo de “recargar las baterías”, tal como lo expresó.
Teichmann y Wang: una segunda semana escrita desde la paciencia y la recuperación
- En el regreso de Teichmann, desde abril, volvió a mostrarse en pista con la energía y la sonrisa que la caracterizan, algo que se notó en sus partidos recientes.
- La semana anterior en Rabat, la suiza protagonizó un cuarto de final maratónico contra la favorita local Yasmine Kabbaj; tras más de tres horas, llegó al 6-6 en el tiebreak del tercer set y acabó cerrando la victoria dos puntos después.
- En el duelo frente a Muchova en Roland Garros, Teichmann ejecutó un toque de dejada muy fino que le arrancó una amplia sonrisa y, sobre todo, sostuvo el plan hasta completar la remontada tras encontrarse con el 5-1 en contra en la segunda manga.
- Teichmann destacó que se siente cómoda en escenarios grandes: disfruta jugar con público, conversar y estar rodeada de apoyo, y sostuvo que necesita ese componente para dar su mejor versión.
- Mientras Teichmann recuperaba la alegría, Wang eligió como aprendizaje ser paciente. Tras una lesión en el hombro, estuvo fuera desde octubre del año pasado hasta marzo de este año.
- Wang regresó compitiendo en China, primero en el circuito ITF y luego en el nivel WTA 125, antes de llegar a Roland Garros, y desde entonces encadenó triunfos sin frenar.
- En París, la china acumula tres títulos ITF y un balance de 27-2 (una de las derrotas llegó por retiro), además de no haber cedido un set en ninguno de sus seis partidos hasta este punto.
- Después de imponerse a Starodubtseva, Wang explicó que, al volver tras una lesión, intenta tratarse con más paciencia y sostener la calma para enfrentar lo difícil y buscar soluciones durante cada encuentro.
- Su racha se construyó con una mentalidad de presente: aseguró que no pensó demasiado en el resultado, que intentó vivir el día a día y “hacer lo mejor” para superar lo que aparecía en pista.
Además de la dimensión deportiva, la historia de Wang también estuvo atravesada por un momento duro en el torneo. En un giro del destino, la china estuvo del otro lado de la red cuando ocurrió la lesión más impactante de Roland Garros: la caída de Hailey Baptiste durante su partido de segunda ronda, que derivó en problemas de ligamento cruzado anterior (ACL) y menisco.
“Después de terminar el día, vi el video de cómo se cayó”, recordó Wang. “Fue realmente malo. Me sentí muy triste por ella porque estaba haciendo un gran papel en esta temporada. Ha mostrado una mejora muy buena. Ahora está en el Top 30. Tenía muchas ganas de jugar un buen partido con ella. Siento mucho pesar y tristeza. Ojalá vuelva lo antes posible. Tiene mucho talento para el tenis. Realmente espero poder jugar una vez más con ella en el futuro”.
Antes, Teichmann también había reflexionado sobre su forma de competir y el valor del apoyo alrededor. En su análisis, insistió en que se trata de una jugadora emocional, que disfruta el ambiente del estadio y que por eso busca estar en grandes momentos, con respaldo de amigos y el entorno.
“Soy un poco ese tipo de jugadora”, señaló. “Muy emocional. Disfruto jugar en un estadio, con la gente, hablando. Necesito eso. Por eso juego al tenis, para estar en el escenario grande, compitiendo en estas situaciones importantes y, además, con el apoyo de muchos de mis amigos”.
Con todo, la decisión de Teichmann de tomar un respiro por salud mental aparece ahora como una apuesta plenamente justificada: su capacidad para sostener la intensidad, reponerse y mantener el tono emocional competitivo se tradujo en el salto a la segunda semana y en el triunfo que la dejó con un billete entre las protagonistas del torneo.
Mientras tanto, Wang convirtió la calma en estrategia: su forma de enfrentar lo que viene, su paciencia al adaptarse tras la lesión y su lectura del partido le permitieron continuar sin ceder sets en París y llegar a una etapa decisiva con la confianza de quien entiende que el proceso también se juega punto a punto.