UEFA, CONCACAF y AFC lanzan carta conjunta contra Infantino en FIFA
Un nuevo capítulo sacude la cúpula del fútbol mundial: UEFA, CONCACAF y AFC han dirigido una carta abierta conjunta al presidente de FIFA, Gianni Infantino, en la que critican con dureza su gestión, cuestionan el manejo de un proyecto vinculado a la supuesta venta de intereses del Mundial y exigen una investigación “rigurosa y transparente”. El conflicto, lejos de apagarse, ya ha encendido alarmas internas sobre una posible ruptura del mapa competitivo global.
En el documento, firmado por los presidentes y secretarios generales de las tres confederaciones, el eje del reclamo no se limita a procedimientos. El texto apunta al plano personal y sostiene que la confianza se ha deteriorado por la actuación del dirigente, al entender que habría priorizado el poder individual por encima de los intereses colectivos de las asociaciones miembros que le otorgaron autoridad. La carta subraya que el liderazgo en el fútbol no debe concebirse como propiedad ni como una exigencia de control, sino como un deber de servicio hacia la comunidad que deposita su confianza.
El detonante concreto del malestar se describe como un “fallo profundo de criterio” relacionado con el proyecto denominado FFE. Las confederaciones señalan lo ocurrido durante una reunión en Rabat, Marruecos, donde aseguran que Infantino habría excluido a miembros del Consejo de FIFA y a asociaciones nacionales, optando por convocar únicamente a personal directivo empleado directamente por FIFA. Para los firmantes, ese episodio no sería un mero error de agenda, sino una señal de ruptura del principio de representación y participación.
La carta también responde a los intentos de FIFA por encuadrar el tema como un problema de procedimiento. Aunque el organismo ha reconocido fallos en el proceso del FFE, las confederaciones consideran que esas admisiones no reparan el daño. En esa línea, el escrito afirma que ni siquiera se reconoce que la propuesta, en sí misma, estuviera equivocada, y califica la intención de “vender un interés en el Mundial” como un fallo grave de criterio. Además, agregan que no se trataría solo de un tropiezo procedimental, sino de una “violación fundamental de la confianza” hacia las instituciones a las que FIFA dice servir.
La tensión ya afecta incluso al terreno legal. Pese a que FIFA se comprometió a presentar un informe de cara a la próxima reunión del Consejo en octubre, los tres bloques reclaman más independencia en la revisión interna. Argumentan que la investigación actual no ofrece credibilidad por falta de independencia, y rematan con la idea de que existe “silencio” donde debería haber rendición de cuentas, además de distancia donde tendría que haber apertura. En paralelo, se menciona que UEFA fue advertida por FIFA con relación a la preservación de documentos: el organismo europeo habría recibido una advertencia para no borrar ni destruir archivos vinculados a los planes abandonados del acuerdo de inversión privada.
El conflicto, sin embargo, tiene un componente de amenaza estratégica. De acuerdo con informaciones publicadas en el Reino Unido, ya habrían existido conversaciones preliminares entre UEFA, CONCACAF y AFC sobre la posibilidad de crear competiciones separadas si Infantino permanece en el cargo. Aunque por el momento no se detallan formatos ni fechas, la sola mención de un “plan alternativo” sería una carta nuclear en el pulso con FIFA.
UEFA, por su parte, ha sido el actor más frontal: en el pasado llegó a advertir sobre la posibilidad de boicotear competiciones de FIFA. En esta misma etapa, la postura europea sostiene que cualquier defensa de FIFA sobre la trayectoria de Infantino no cambiaría su decisión potencial de negarse a participar en el futuro, incluyendo el Mundial y otros torneos bajo el paraguas del organismo.
Aun así, la unidad entre confederaciones no sería total. Aunque los máximos dirigentes de CONCACAF y AFC firmaron la carta, algunos países miembros habrían manifestado públicamente su apoyo al presidente de FIFA. En Norteamérica, México se posicionó a favor de Infantino. En Asia, ocho países —entre ellos Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Sri Lanka, Líbano, Kuwait, Mongolia, Filipinas y Bután— habrían respaldado al dirigente, señalando fisuras políticas dentro del bloque que, en el papel, se muestra como un frente común.
El primer gran examen de esta disputa se asoma con rapidez: el Mundial Sub-20 femenino está programado para comenzar en Polonia en menos de un mes. El torneo contará con presencia de cinco selecciones europeas, incluida Inglaterra. Aunque UEFA ha planteado la idea de un boicot, la puesta en marcha sería un campo minado logístico y diplomático. Ya se anticipa que Francia pretende competir, lo que podría evidenciar divisiones concretas cuando llegue el momento de decidir.