Arenado regresa a Busch y los Cardenales sobreviven con bullpen ajustado
ST. LOUIS—Con el regreso de Nolan Arenado a Busch Stadium como telón de fondo, los Cardenales necesitaban que su habitual tercera base no se convirtiera en el tema dominante de la noche a la ofensiva, en el arranque de la serie contra Arizona.
Cardenales ajustan el plan del bullpen y salen con vida en el opener
| Aspecto | Dato |
|---|---|
| Balance de pitcheo de St. Louis en Kansas City (fin de semana) | Rojos 23, Reales 30 (diferencia: 7) |
| Salida de Dustin May el domingo (Kansas City) | Duración inusualmente breve; obligó a usar siete relevistas |
| Trabajo de Andre Pallante el lunes | 6 entradas, 1 carrera; victoria 3-2 |
| Novena de Riley O’Brien (lunes) | Entrada limpia para asegurar el triunfo |
Tras un fin de semana complicado para el cuerpo de lanzadores en Kansas City, el manager Oliver Marmol llegó el lunes con una hoja de control por colores sobre el uso reciente del bullpen.
“Fue una locura”, comentó Marmol antes del juego del lunes, al repasar un fin de semana en el que los Reales superaron a los Cardenales por siete carreras (30-23). En particular, en la victoria del domingo de St. Louis, cuando el club anotó 12 carreras, Marmol tuvo que recurrir a siete relevistas después de una salida de Dustin May más corta de lo habitual.
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“Hay ciertos relevos en los que aprendes algo”, añadió Marmol. “Y hay otros en los que solo te dices que fue un mal día y te presentas al siguiente como si nada”.
Así que el reto del lunes fue convertir esa información del bullpen en números útiles para que los Cardenales encontraran la manera de transitar el primer juego de la serie contra las D-backs.
Para que la discusión pudiera importar de verdad, St. Louis necesitaba otra salida sólida de Andre Pallante. La consiguió: el derecho trabajó seis entradas, permitió una carrera y dejó al bullpen listo para sostener un triunfo de 3-2 para los Cardenales.
La actuación de Pallante fue la sexta vez en sus últimos siete arranques en que mantuvo a los rivales por debajo de dos carreras o menos. El tramo inició el 12 de mayo, y desde entonces su efectividad bajó de 4.46 a 3.59.
El avance también resulta más evidente si se compara con el lanzador que era en 2025, algo que Marmol no quiere que se pierda en medio del ruido del día a día.
“Creo que esto nos recuerda a todos la importancia de darles oportunidades”, dijo Marmol. “Hace un año, hace dos años, estábamos aquí en esta sala preguntándonos en algunas noches: ‘¿Será su última salida?’”.
“Le das el tiempo suficiente para que muestre de lo que es capaz, pero también el espacio para crecer. Ahora vemos a un tipo que sale y hace un trabajo excelente en cada salida. … Y nada de eso ocurre si no le das esa oportunidad”.
Con tres carreras “de oficio” ante el abridor de Arizona, Merrill Kelly, Pallante y los Cardenales tomaron una ventaja de 3-1, mientras Marmol comenzaba a armar su camino para rescatar el triunfo con un bullpen que venía más exigido.
Ryne Stanek consiguió dos outs en la séptima, pero permitió un jonrón de 444 pies proyectado por Statcast—un batazo de gran vuelo—de Tommy Troy para acercar la pizarra. Luego, Stanek cedió el montículo a JoJo Romero después de un sencillo de Ketel Marte.
Romero resolvió lo que restaba de ese episodio superior y, con un out ya en el octavo, fue sustituido por George Soriano. La decisión respondió a un criterio que Marmol conocía bien: no era conveniente permitirle al slugger Arenado enfrentar a un zurdo.
El “puente” hacia Riley O’Brien se mantuvo firme y terminó por colocar al cerrador de los Cardenales en situación de salvamento dentro de un juego de una sola carrera.
Tras una aparición de 12 lanzamientos de O’Brien el domingo en Kansas City, en la que admitió dos carreras (incluyendo un jonrón) y un golpe, antes de encaminar la jugada decisiva con un comebacker hacia el montículo, el duelo del lunes no dejó margen para ese tipo de tolerancia.
O’Brien respondió con una novena impecable para que St. Louis sobreviviera al opener pese a la precariedad con la que se sostenía el plan de pitcheo.
“Sé que todo el equipo cuenta conmigo para entrar y hacer mi trabajo”, dijo O’Brien. “Lo tomo y lo asumo”.
El lunes, además, marcó un regreso inmediato al “ojo del huracán” para O’Brien luego del susto del domingo. En el partido anterior no se le anotó el salvamento: entró con una ventaja de cuatro carreras y, tras un apretado desenlace, consiguió el triunfo del equipo en el juego final ante los Reales.
En ese rol, la capacidad de “pasar la página”, como tuvo que hacer antes del duelo del lunes por la noche, es lo más importante.
“Siempre hay frustración justo después del juego, sobre todo si la actuación no sale como esperabas”, explicó O’Brien. “Pero lo mío es que no puedo quedarme dándole vueltas demasiado. Me doy el tiempo necesario para estar molesto con eso. Y ya hacia el final de esa misma noche intento soltarlo, enfocarme en cómo recuperarme y asegurarme de estar bien al día siguiente. Llegar, presentarte y hacer tu trabajo”.