Bélgica sufre y remonta: agónica victoria 3-2 ante Senegal en Seattle
Bélgica selló una victoria agónica por 3-2 ante Senegal en Seattle, en un duelo de octavos de final extendido hasta la prórroga en el que dos anotaciones llegaron en apenas tres minutos en el tramo final. La selección dirigida por Rudy Garcia remontó un 2-0 adverso y obligó al partido a jugarse más allá del tiempo reglamentario.
Remontada belga en Seattle: del 2-0 al 3-2
Senegal parecía encarrilar su clasificación cuando se adelantó con dos goles. Habib Diarra y después Ismaïla Sarr colocaron el 2-0, dejando a Bélgica contra las cuerdas y muy cerca de quedar eliminada en la ronda de 32.
Sin embargo, la historia cambió con el tanto de Romelu Lukaku en el minuto 86, que abrió una puerta inesperada para el equipo belga. Pocos instantes después, Youri Tielemans se convirtió en el héroe: primero igualó y, ya en el tiempo extra, culminó la remontada con un gol decisivo.
El momento clave llegó en el 120’, cuando se señaló un penalti a favor de Bélgica. La decisión se tomó tras una revisión del VAR por una acción de Lamine Camara contra el mediocampista del Aston Villa. Con esa pena máxima, Tielemans cerró el partido a favor de los belgas.
El gol más tardío: Tielemans y una noche de récord
El remate final de la remontada ocurrió en el tramo final de la prórroga: Tielemans anotó desde los once metros en el quinto minuto de añadido del tiempo extra, sentenciando el 3-2. Ese tanto, además, se registró como el gol ganador más tardío en la historia de los Mundiales.
- Senegal dominó con ventaja de dos goles gracias a Habib Diarra e Ismaïla Sarr.
- Lukaku devolvió la esperanza belga con un gol en el 86’, antes del estallido final.
- Tielemans castigó en la prórroga tras el VAR por la jugada de Lamine Camara.
- El 3-2 llegó desde el punto penal en el 120’+ añadido, con el gol más tardío que decide un Mundial.
Garcia movió el banquillo y cambió el partido
La remontada tuvo un punto de inflexión cuando Rudy Garcia tomó una decisión arriesgada. Tras superar el minuto 56, el entrenador sustituyó a Jérémy Doku y a Kevin De Bruyne, cuando Bélgica todavía perdía 2-0. En ese contexto, el cambio parecía condenar a los belgas a un desenlace amargo.
La reacción dentro del equipo no fue precisamente la esperada: Doku mostró su inconformidad con la modificación y De Bruyne dio la impresión de estar sorprendido por lo que parecía su despedida internacional. No obstante, la lectura táctica del técnico terminó dándole oxígeno a Bélgica y frenó el dominio senegalés conforme el reloj se acercaba a los últimos minutos.
Con el 2-0 a cuestas y el tiempo extinguiéndose, el equipo encontró el carácter que necesitaba para sobrevivir y, de paso, alimentar la ilusión de jugadores como De Bruyne, Lukaku y Thibaut Courtois de alcanzar por fin una alegría grande con su país tras tantos tropiezos cercanos.
Esta participación no había sido sencilla para Bélgica, pero la batalla ante Senegal podría convertirse en el impulso que necesitaba un plantel con talento para prolongar su aventura en el torneo.
Una señal para los próximos rivales
Con el boleto a la siguiente fase asegurado, Bélgica dejó un mensaje claro de cara al cruce de dieciseisavos. El equipo se medirá con el ganador del duelo entre Estados Unidos y Bosnia-Herzegovina.
Cuando Bélgica derrotó al USMNT en un amistoso en marzo, se percibía una brecha considerable respecto al conjunto europeo. Sin embargo, el Mundial evidenció que esa distancia se ha acortado. Si los coanfitriones superan a Bosnia-Herzegovina y logran el pase a dieciseisavos, lo harán con la confianza de saber que pueden competir y hasta aspirar a ganar.
Algo similar aplicará para Bosnia-Herzegovina: Bélgica ya mostró carencias en el torneo, pero también enseñó su espíritu de lucha y su capacidad para responder. Por eso, el cuadro belga representa una prueba exigente para quien termine clasificando en San Francisco.
La gran incógnita ahora es si la reacción ante Senegal fue un presagio de lo que puede venir o simplemente un destello final de una capacidad que, en otras ocasiones, no alcanzó a sostenerse.
Ismaïla Sarr: gol, prestigio y lugar entre los grandes
En el plano individual, Ismaïla Sarr dejó números que elevan su protagonismo en el torneo. El atacante llegó a cinco tantos en Mundiales, quedándose a un paso de superar a Asamoah Gyan como máximo anotador africano en Copas del Mundo, al tiempo que amplió su cuenta a cuatro goles en esta edición.
Ese tanto que puso el 2-0 temprano en el segundo tiempo reforzó su condición de referente ofensivo y lo mantiene en la pelea por el Trofeo al Máximo Goleador junto a figuras como Lionel Messi y Kylian Mbappé, ambos con seis, y Harry Kane y Erling Haaland, ambos con cinco, aunque la derrota le cerró la opción de liderar el registro de anotadores.
Aun así, el revés no borra el impacto que tuvo Sarr: el jugador de 28 años se ganó un lugar entre las estrellas del Mundial.
- Sarr alcanzó cinco goles en Copas del Mundo y cuatro en esta edición.
- Quedó a una cifra de Asamoah Gyan en el ranking africano.
- Su anotación en Seattle lo dejó cerca de la lucha por el Botín de Oro.
- Se considera un futbolista que combina velocidad y capacidad letal frente al arco.
Además, se subraya una cuestión que llama la atención: pese a su rendimiento, todavía no ha despertado interés de un club de Champions League. Se recuerda que en Inglaterra ya había demostrado credenciales con producciones destacadas tanto con Palace como con Watford. Con su perfil de extremo/punta peligroso y experiencia de primer nivel, Sarr será una ausencia sensible para el torneo.