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Canadá y Bosnia empatan 1-1 en Toronto: Larin brilla y David sigue en sequía

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
13 junio 2026 9 min de lectura

Las calles de Toronto se tiñeron de rojo y azul el viernes, como si la ciudad misma marcara el camino hacia Toronto Stadium. A medida que los aficionados de Canadá y de Bosnia y Herzegovina se acercaban al recinto, se respiraba una fiesta especial: era el primer partido del Mundial masculino que se disputaba en suelo canadiense.

La previa de Canadá tuvo un sello propio, con una intensidad que recordó más a las grandes noches de sus rivales balcánicos. Mucho humo, bengalas y una energía colectiva que creció con las horas, hasta convertirse en el combustible perfecto para una noche histórica.

Toronto no suele asociarse a marchas futboleras y, además, el entorno de Toronto FC ha bajado el ritmo en los últimos cinco años por el rendimiento del equipo. Sin embargo, tratándose del estreno mundialista de Canadá en casa, la afición tomó protagonismo. Esa misma intensidad se trasladó por la ciudad y terminó por encender el estadio.

Promise David, delantero canadiense, fue una de las caras de la concentración previa. El jugador, que horas antes del comienzo dejó una frase cargada de ironía—“misma porquería, distinto día”—se ubicó en el círculo central con audífonos, mirando el teléfono y aislándose del ruido. Pero en cuanto empezó el juego, quedó claro que no se trataba solo de un cambio de calendario.

La sensación ya estaba instalada desde antes: más de 43.000 espectadores se dieron cita en el estadio, con muchos llegando con antelación. Los seguidores de Bosnia y Herzegovina ocuparon un bloque importante en el nivel superior, y aun así no cabía duda de que el partido era de Canadá. El ambiente fue tan intenso que se sentía en los oídos, con cánticos, gritos y momentos de tensión que cortaban la noche.

Dentro del césped, el equipo local tuvo oportunidades en el primer tiempo, aunque le faltó precisión para cerrar. Durante gran parte del encuentro, el guion pareció repetirse: Canadá se mostró competitiva, bien ordenada y peligrosa en instantes, pero se vio frenada por la falta de puntería y por un error costoso en una acción fija.

Entonces apareció Cyle Larin.

El atacante, que había quedado fuera del once inicial en favor de la velocidad y la intensidad de Tani Oluwaseyi, terminó siendo el recurso decisivo desde el banquillo. Ingresó en el minuto 76 y, apenas se acomodó al ritmo del duelo, encontró el tanto del empate para darle a Canadá su primer punto en toda la historia mundialista masculina.

Con el empate, el panorama para el segundo y tercer compromiso del Grupo B se volvió más exigente y, al mismo tiempo, más interesante. El siguiente rival será Qatar el 18 de junio, y el cierre del grupo llegará el 24 de junio ante Suiza, en un duelo final contra un conjunto señalado como favorito. Dentro del plantel existe la esperanza de que ese punto sirva como punto de partida para avanzar por primera vez en la historia del país.

En este juego, Larin fue el protagonista del momento exacto, pero la historia del partido también tuvo otros matices. Canadá llegó a su primera unidad en Copas del Mundo y, con ello, quedó con un registro de 0-1-6 en el torneo a lo largo de su trayectoria.

Larin no marcaba con la selección desde 2024. El atacante venía con señalamientos y no atravesaba su mejor etapa con el combinado nacional, por lo que el técnico Jesse Marsch lo dejó fuera del once pese a que Canadá había iniciado los dos amistosos previos—contra Uzbekistán e Irlanda—con él en el esquema. Aun así, cuando le tocó entrar, el impacto llegó con rapidez: en menos de dos minutos transformó el partido.

Tras una secuencia breve de pases en la zona alta del área, el delantero—que debutó con Canadá cuando el país ocupaba el puesto 110 del ranking FIFA en mayo de 2014—se metió entre la defensa y forzó el espacio. Luego, definió con un remate seco con pierna derecha que se metió cerca del poste, dejando sin reacción a la portería. Se acabó la sequía: el mensaje fue claro y el debate en torno a su momento quedó apagado con el gol.

En enero, Marsch había sido clave para reordenar la situación de Larin tras su etapa complicada en préstamo con Feyenoord, después de perder protagonismo en RCD Mallorca. El entrenador gestionó un nuevo préstamo hacia Southampton, donde el canadiense se ganó pronto el cariño de la grada. Allí firmó nueve goles en 22 partidos y se ganó el apodo de los aficionados de los Saints como “The Brampton Bagsman”.

Después del partido, Larin habló con elocuencia: “Fue una sensación increíble marcar en casa y llevaba un tiempo sin anotar, pero sabía que iba a llegar. Siempre supe que podía responder cuando me tocara. Hay gente que dice que no debería estar en el once, pero yo siempre les he demostrado lo contrario, así que lo hice otra vez. Ojalá ahora se callen”.

A pocos kilómetros de Brampton, el delantero anotó el gol más importante de su carrera. Con su tanto, Canadá aseguró su primer punto mundialista masculino y además generó una ocasión tardía que pudo cambiar el resultado. También existe la posibilidad de que haya recuperado el papel de titular para el segundo juego contra Qatar.

Marsch explicó la situación con Larin antes y durante el partido. Señaló que el futbolista no estaba contento por no iniciar y que hablaron del tema: “Le dije: mira, has hecho un gran año con Southampton, hayas empezado o salido desde el banquillo, tu influencia estuvo en cada partido. Ahora tienes que asumirlo y entenderlo. Y respondió”, afirmó.

El técnico añadió que, incluso cuando no lo puso desde el inicio del grupo y esperó para hacerlo entrar más tarde, el jugador llegó preparado: “Solo le pedí una cosa: asegúrate de meterte al área. Genera oportunidades y marca. Y lo hizo de inmediato”.

La decisión de Marsch también dejó una lectura clara sobre su forma de manejar el plantel. Desde que asumió el cargo en mayo de 2024, el entrenador venía preparando la Copa del Mundo y esta vez mostró que no iba a haber contemplaciones, ni siquiera con los futbolistas que habían sostenido gran parte de los éxitos recientes.

Jonathan David—quien acumuló muchos minutos bajo la dirección de Marsch—salió del campo en el 61, tras una actuación que no estuvo a la altura. El delantero nacido en Brooklyn venía de una temporada irregular con Juventus, pero sigue siendo el máximo goleador histórico de Canadá. Aun así, durante el partido se pareció más al David que anotó seis goles en 35 encuentros con los italianos que al que brilló como una de las figuras ofensivas más destacadas de Europa durante su etapa en Lille.

El plan inicial ubicó a David acompañado por Oluwaseyi. Sin embargo, su rendimiento se diluyó a lo largo del encuentro: al comienzo, Liam Millar lo dejó mano a mano dentro del área, pero David terminó disparando con poca potencia y el balón fue a las manos del portero. Más tarde, falló a la hora de controlar un pase profundo.

Marsch defendió a su jugador, aunque reconoció el día difícil: “Jonathan no tuvo su mejor jornada. Es normal que un futbolista no siempre esté en su pico, pero es un jugador increíblemente importante para nosotros. Necesitaremos que esté en su mejor versión durante el torneo y que aproveche esta experiencia para mejorar de cara a la siguiente edición. Sin él en su nivel máximo, no somos el mismo equipo con el que tenemos potencial”.

Era la primera vez que Marsch trataba a David sin privilegios ni miramientos, y eso volvió a instalar una pregunta clave: si el delantero arrancará o no el próximo encuentro.

Otro nombre que tuvo un papel determinante fue Ismaël Koné, un jugador de carácter cambiante según el día, algo que se nota en su forma de aparecer en los partidos. Tras el primer amistoso de verano, el triunfo 2-0 ante Uzbekistán, Marsch lo apartó y mantuvo una conversación directa sobre su enfoque y su esfuerzo cuando el equipo tiene el balón. Con Koné en forma, es de los futbolistas más influyentes del grupo canadiense; y el viernes lo confirmó.

Moviéndose por el medio, el mediocampista atacó los espacios que aparecían entre las líneas de Bosnia y condujo el balón aprovechando los huecos, además de buscar pases de precisión en pasillos estrechos hacia atrás. Aunque no conectó todo lo que intentó, sí fue capaz de marcar el ritmo del juego desde el centro y terminó la noche con 51 pases, siendo el mejor del partido en esa faceta.

Más allá de la distribución, Koné suele ser sereno y fluido con el balón cuando está en su mejor versión. En esta ocasión, fue vital y además lo hizo después de no entrenar el miércoles por una fiebre, un detalle que suma mérito a su presencia.

Con Tajon Buchanan sucede algo similar en cuanto a lo que se le pide y lo que intenta aportar. Si se quisiera entender el tipo de valentía con la que encara las acciones, habría que recurrir a material de los clasificatorios olímpicos CONCACAF de 2020. Entonces, siendo un joven del New England Revolution en la MLS, jugó con franqueza, con enfoque directo y decisiones valientes en el último tercio. Ahora, pese a que ha mejorado con regates, mejores hábitos sin balón y velocidad en línea recta, no logró generar lo suficiente en la zona final.

Parte del problema estuvo en la forma de jugar por la derecha junto a Alistair Johnston. El sistema incluía que el lateral del Celtic avanzara y obligara a Buchanan a retroceder en la jugada de superposición. Con esa dinámica y la defensa compacta de Bosnia y Herzegovina, el extremo no recibió los espacios necesarios para lastimar desde la retaguardia.

El regate tampoco le salió con soltura: terminó el partido con cero jugadas completadas en tres intentos, lo que lo colocó como candidato natural a salir cerca de la hora.

Cuando entraron los suplentes, cambió el guion. Fuera por decisiones de Marsch o por la profundidad del plantel canadiense de cara al 2026, la energía se elevó de forma visible tras las sustituciones. El técnico realizó ajustes valientes y el resultado le dio la razón.

Si Larin se llevó el foco por el gol, Ali Ahmed tuvo un impacto igual de relevante. Tras reemplazar a Millar—quien tuvo un desempeño más discreto—el extremo aportó un ritmo distinto por las bandas. Volvía de una lesión y, con su cambio de velocidad y su regate rápido, buscó incomodar a los defensores bosnios. Su influencia fue decisiva para provocar el tramo final de ocasiones.

Promise David también se encontró en posiciones de gol y generó una amenaza considerable frente a la defensa de Bosnia, físicamente dominante. Por su parte, el regreso de Jacob Shaffelburg a la selección trajo un extra de velocidad en línea recta, un recurso que también ayudó a estirar el partido.

Este grupo canadiense tiene profundidad, pero el viernes se encargó de demostrar que el límite no estaba ya alcanzado. El empate dejó claro que el equipo puede bajar un cambio con variantes reales, cambiando características y modificando el desarrollo de un partido.

El premio del primer lugar del Grupo B será jugar los octavos de final y, con cierto margen, también la posible ronda siguiente en el BC Place de Vancouver. Canadá, con oportunidades desperdiciadas, deberá afrontar un camino más difícil para pelear ese escenario. Todo apunta a que necesitará sacar un resultado ante una Suiza considerada muy fuerte en el último partido de la fase de grupos.

Se espera que cada selección del grupo gane a Qatar, que fue anfitrión en 2022. En ese contexto, muchos pronostican que Canadá y Bosnia y Herzegovina disputarán el segundo puesto. Un empate favorece las aspiraciones de ambos equipos para terminar como segundo o tercero, pero al mismo tiempo es un golpe al deseo de ganar el grupo.

Más allá del cálculo, el plantel mira con ganas el desplazamiento a Vancouver tras una actuación que, aunque pudo ser perfecta, dejó señales positivas. Para Ahmed, que dejó a los Vancouver Whitecaps después del MLS Cup de 2025 para incorporarse a Norwich City, el regreso implica volver a un entorno conocido. Allí, afirmó, aún creen que hay buenas noticias por delante con seis puntos adicionales todavía en juego.

“Nos quedamos con ese punto”, dijo Ahmed. “Estoy muy emocionado por ir a Vancouver y volver a las instalaciones de la UBC. Ese es mi lugar, BC Place también es mi lugar… Sé cómo se siente BC Place cuando está lleno”.

Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

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