Inglaterra y el reto de la altura: claves para superar a México en octavos
Harry Kane, Jude Bellingham, dosis de cafeína y zumo de remolacha: si la selección de Inglaterra quiere imponerse a México y superar el desgaste que provoca jugar a gran altitud en Ciudad de México este domingo, tendrá que afinar cada detalle. El partido, además de exigir fútbol de alto nivel, se convertirá en una prueba física y mental condicionada por la altura del Estadio Azteca.
Inglaterra llega con desventaja por la altura
Tras avanzar a los octavos de final con partidos disputados en escenarios de aire acondicionado en Dallas y Atlanta, y también con duelos bajo lluvia en Boston y Nueva Jersey, el entrenador Thomas Tuchel ha advertido que remontar el “gran” hándicap de jugar en el Estadio Azteca es “imposible”. El motivo es claro: el recinto está a unos 7.220 pies sobre el nivel del mar, una cifra que afecta de manera directa al rendimiento de los visitantes.
Mientras México puede apoyarse en el empuje de su afición local, lo realmente decisivo para los equipos que llegan desde fuera es el reto fisiológico de la altitud. Inglaterra arribará a Ciudad de México el viernes, aterrizando únicamente 49 horas antes del pitido inicial programado para el domingo, un margen que, según Tuchel, no permitirá aclimatarse de forma suficiente.
El historial en el Azteca y el reto de romper la inercia local
El Tri presume de un registro sólido en el Estadio Azteca, escenario que además recuerda una derrota inglesa en los cuartos de final del Mundial de 1986 ante Argentina, en un duelo asociado a Diego Maradona. Desde 1966, México ha perdido apenas dos veces en 89 compromisos oficiales disputados en el Azteca; esas derrotas se produjeron en eliminatorias mundialistas contra Estados Unidos y Honduras, ambas en septiembre de 2013.
Qué problemas enfrentarán los ingleses
Para entender el impacto real del terreno de juego y la adaptación del organismo, se consultó a Steve Magness, experto en rendimiento físico y autor de “Win the Inside Game”, especializado en kinesilogía y fisiología del ejercicio. Su análisis pone el foco en lo que ocurre dentro del cuerpo cuando el equipo se enfrenta a la altura.
Claves fisiológicas: oxígeno, VO2 max, adaptación y ayudas prácticas
¿Por qué la altitud es tan difícil para el fútbol?
- La condición física no lo resuelve todo: al subir a alrededor de 7.000 pies, el cuerpo reacciona sí o sí. Aumentan la frecuencia respiratoria y la cardíaca, y también el gasto cardíaco para compensar la caída de la saturación de oxígeno.
- En condiciones normales, la saturación de oxígeno ronda el 98% en la mayoría de personas. En cuanto el equipo baja del avión, incluso antes de entrar en acción, ese valor puede descender a niveles cercanos al 91% o 92%.
- Con esfuerzos tipo sprints, la situación empeora: algunos síntomas son inevitables y, por más que se prepare el plan, hay que aceptar que el sufrimiento aparecerá y habrá que gestionarlo.
- Magness lo compara con un tramo de maratón: incluso un atleta del nivel de Eliud Kipchoge tendría que “bajar la cabeza” y asumir que el momento será duro, porque la dificultad es parte del proceso.
¿Qué cambios notarán los jugadores sobre el césped?
- Para el fútbol se necesita resistencia, velocidad y también “resistencia a la velocidad”; la altitud golpea esa combinación.
- En términos de rendimiento, se habla de una caída aproximada del 10% en el VO2 max (consumo máximo de oxígeno), lo que se traduce en una merma del 3% al 4% para el desempeño.
- La explicación con perspectiva atlética: si un corredor élite buscara romper un récord de milla en torno a 3 minutos y 43 segundos y se le ubicara en altitud cercana a 7.000 pies, podría terminar 7 u 8 segundos más lento. Ese margen lo sacaría del escenario de “romper marca” y lo dejaría compitiendo como un atleta más en una carrera sin etiqueta de élite.
El método “volar dentro y volar fuera” ¿funciona?
- Desde el punto de vista fisiológico, entrar y salir cerca del partido tiene sentido, pero el problema aparece cuando se suma viajar a otro país y todo lo logístico.
- Con el tiempo limitado de Inglaterra, el equipo no podía permitirse tres semanas para aclimatarse en México. Ahí surge un intercambio: cuanto más cerca del día del juego se llegue, más dudas habrá sobre si la preparación se ve alterada.
- Se plantea el impacto del cansancio: dormir mal por llegar solo un día antes, o llegar con las piernas pesadas por haber pasado tiempo sentado en el avión. El sedentarismo también influye porque el cuerpo se siente “apagado”, como si todo estuviera condicionado por estar en una silla.
- Si el margen se reduce más, la falta de rutina para preparar el encuentro afecta de forma física, mental y emocional.
- Además, la adaptación no será uniforme: aunque todos sean jugadores ingleses, el plantel es diverso y la respuesta individual al aire enrarecido puede variar. Por ejemplo, una diferencia genética y de antecedentes puede modificar cómo reacciona la sangre al subir a 7.000 pies.
¿Por qué el zumo de remolacha puede ayudar en altitud?
- Magness sostiene que la base debe incluir carbohidratos y bicarbonato de sodio, además de hacer todo lo posible para cuidar el sueño y los ritmos de descanso.
- El zumo de remolacha se incorpora como un apoyo extra: puede contrarrestar un fenómeno conocido en los primeros días en altura, cuando se produce pérdida de volumen sanguíneo.
- La metáfora utilizada: en lugar de una circulación fluida, la sangre tiende a volverse más “espesa”, como un fluido con mayor densidad.
- El zumo ayuda a dilatar los vasos sanguíneos, abriéndolos para favorecer una circulación más libre y mejorar la entrega de oxígeno. En un escenario real de viaje, Magness afirma que lo consideraría con seriedad.
Relevancia de las pausas de hidratación y el papel de la cafeína
- Si Inglaterra es inteligente, aprovechará esas pausas para consumir cafeína. En un maratón, la estrategia no solo es física: también se busca contrarrestar el “atontamiento” mental que aparece con el paso de los kilómetros.
- La cafeína funciona como un estímulo que levanta el ánimo y hace que el esfuerzo se sienta un poco menos pesado, tal como se busca con azúcar y combustible específicos durante una carrera larga.
- Las pausas de hidratación se describen como un mecanismo para “llenar energía” y reactivar el cuerpo.
- Con el avance del partido, la fatiga se intensifica y la percepción de lo difícil que se vuelve todo aumenta parcialmente por la altitud. En ese tramo —aproximadamente entre los 60 y 80 minutos del segundo tiempo— parte del cuerpo “grita” que se baje el ritmo.
- La cafeína, en ese contexto, actúa como un impulso: ayuda a que el cansancio se gestione mejor y el esfuerzo se perciba con menos dureza.
¿Puede ganar Inglaterra o la ventaja mexicana es demasiado grande?
Para Magness, México posee una de las mayores ventajas de localía del deporte, precisamente por las condiciones de Ciudad de México. Los anfitriones están habituados a todo; sus rivales no.
Como comparación, plantea el caso del atleta británico Josh Kerr, al imaginar que sus próximos Juegos Olímpicos fueran en el Valle del Rift en Kenia: seguiría siendo competitivo y con opciones por ser de clase mundial, pero habría una clara desventaja frente a los atletas del país anfitrión, que tendrían ventaja por el entorno.
Aun así, el experto deja una puerta abierta para Inglaterra: la altitud vuelve el partido un terreno menos parejo, pero el triunfo no se vuelve imposible. Para el equipo inglés, el objetivo será minimizar el impacto del aire enrarecido, sostener el ritmo el tiempo suficiente y transformar esas herramientas —desde la nutrición hasta la gestión de pausas— en una oportunidad real de avanzar.