MLB y MLBPA arrancan negociaciones: el balance competitivo, tema clave
MLB y la MLBPA iniciaron el primer encuentro de negociación el 12 de mayo, mientras ambas partes avanzan hacia el siguiente acuerdo laboral. El convenio colectivo actual vence el 1 de diciembre, en un proceso donde la conversación sobre balance competitivo se perfila como prioridad.
El tema de la ventaja entre equipos no se limita a una sola arista: se habla de oportunidades reales, de cómo se distribuyen los recursos y de qué tanto influye eso en los resultados. En ese contexto, se plantearon definiciones y argumentos sobre qué significa “competitividad” en el béisbol.
Quick facts: balance competitivo y datos recientes
- MLB y la MLBPA celebraron su primera sesión de negociación el 12 de mayo.
- El CBA expira el 1 de diciembre.
- En la última década, los campeones de Serie Mundial provinieron en su mayoría de mercados grandes; el último equipo de mercado pequeño en ganar fue el Kansas City Royals de 2015.
- Desde 2015 (sin contar la campaña acortada por COVID), 37% de los equipos que llegaron a playoffs salieron de mercados en la mitad inferior.
- En esa misma etapa, los equipos de mitad superior llegaron a la Serie Mundial con una proporción seis veces mayor que los de mitad inferior (17 vs. 3) y la ganaron nueve veces más.
- La brecha salarial en 2025 fue de 446 millones de dólares, aproximadamente siete veces entre el tope y el fondo.
- Un sondeo publicado en noviembre encontró que 79% de aficionados “muy involucrados” y 69% de aficionados ocasionales apoyan un sistema tipo tope y piso.
¿Cómo se define el balance competitivo?
La idea central que se plantea es que el balance competitivo debe enfocarse en dar igualdad de oportunidades. La meta sería nivelar el “terreno económico” para que lo que ocurra en el campo responda más al talento, al trabajo y a la ejecución, y no al tamaño del mercado local.
También se subraya que el balance no equivale a asegurar resultados idénticos. Los clubes con mejores herramientas para explorar talento, formarlo y tomar decisiones correctas deben tener ventaja, porque eso es parte de la meritocracia deportiva. La competencia, bajo esa lógica, debería exprimir lo mejor de equipos y jugadores.
Se contrasta el concepto con ligas de tope y piso, donde las dinastías suelen surgir por desempeño. Se menciona que los títulos recientes del Super Bowl de los Kansas City Chiefs se explican por mérito y ejecución, no por ventajas derivadas del ingreso local. Del mismo modo, se indica que los problemas de los Cleveland Browns no se atribuyen a desventajas de recursos.
La diferencia principal que se señala es geográfica y estructural: en NFL, NBA y NHL, un equipo de cualquier tamaño de mercado tiene una ruta equivalente para competir. En béisbol, en cambio, se argumenta que esa equivalencia no existe con la misma claridad, y por eso el debate sobre paridad se considera crucial.
¿Existe un problema en MLB?
La respuesta planteada es afirmativa: el desequilibrio es real y se vincula a una brecha creciente de recursos financieros. Ese “gap” de oportunidades, tanto real como percibido, se describe como un freno para un deporte que en otros frentes ha ganado impulso, impulsado por cambios como el reloj de pitcheo y el sistema de desafío por ABS, además de la gran cantidad de talento desplegado cada temporada.
El argumento es que demasiadas aficiones llegan al calendario con pocas expectativas de competir por el banderín. Incluso si hay casos atípicos —por ejemplo, un inicio complicado de equipos de nómina alta como Phillies y Mets—, en la última década esas ventajas se habrían materializado con mayor frecuencia en clubes de mercados grandes.
Además, se menciona el componente emocional y económico de la percepción de injusticia. Si los seguidores consideran que el juego no es equitativo, tienden a gastar menos en boletos y a invertir menos tiempo y pasión. También se afirma que una brecha amplia reduce el volumen de titulares durante la temporada baja en mercados pequeños, lo que termina enfriando el entusiasmo.
¿Y si hay distintos campeones de Serie Mundial?
Se reconoce que, en la última década, hubo siete monarcas distintos de Serie Mundial. Sin embargo, se destaca que los últimos diez campeones pertenecieron a clubes de mercados grandes, definidos como equipos de los 15 mayores mercados mediáticos. El último equipo de mercado pequeño en ganar una Serie Mundial, según el planteamiento, fue el Royals de 2015.
También se aclara que la variedad de campeones grandes no prueba que exista balance competitivo, aunque a menudo se use como argumento. Se agrega que, en conjunto, la NFL, NHL y NBA produjeron 15 campeones provenientes de mercados pequeños durante ese mismo periodo.
En la NFL, se indica que 24 de los últimos 30 campeones del Super Bowl llegaron desde mercados pequeños o medianos, es decir, fuera del grupo de los diez primeros.
Rendimiento en playoffs: ¿qué pasa con los mercados pequeños?
Desde 2015 (sin incluir el año de temporada reducida por COVID), se apunta que 37% de los equipos que alcanzaron los playoffs procedían de mercados ubicados en la mitad inferior. Una vez que califican, se afirma que por lo general no avanzan demasiado.
En ese periodo, los equipos de mercados de la mitad superior llegaron a la Serie Mundial a un ritmo seis veces mayor que los de mitad inferior: 17 conjuntos contra tres. Además, se señala que los de mitad superior ganaron nueve veces más títulos. En cuanto a las Series de Campeonato de Liga (LCS), también se indica que los de mitad superior alcanzaron esa instancia con una frecuencia tres veces mayor: 31 contra nueve.
¿Y la temporada regular?
Se argumenta que la temporada regular ofrece una muestra más amplia y, por lo tanto, está menos expuesta a distorsiones por muestras pequeñas. En MLB, se sostiene que es el único deporte profesional importante de Norteamérica donde los cinco mercados con mejor desempeño superan de manera significativa a los cinco peores.
En contraste, se afirma que en NFL, NBA y NHL los mercados en la parte baja del grupo superan a los de arriba. Se menciona una comparación de la diferencia en porcentajes de victorias desde 2015, con un dato adicional que refuerza la tesis.
Entre 1998 y 2025 —desde que la liga pasó a 30 equipos—, se indica que los equipos con el quinto presupuesto salarial más alto promediaron 89 triunfos por campaña, mientras que los de los cinco presupuestos más bajos promediaron 74.
En ese marco, se concluye que la geografía y el tamaño del mercado pesan mucho en MLB.
¿Qué dicen las probabilidades de campeonato previo a la temporada?
Para esta campaña, se menciona que 11 equipos llegan con menos del 1% de opciones de ganar la Serie Mundial, según proyecciones publicadas por FanGraphs.com al cierre de la primavera. Se señala que la mayoría —nueve de esos 11— se ubican en mercados de tamaño medio a pequeño, y que esas probabilidades no generan mucha esperanza ni entusiasmo.
Se señala que NFL y NBA también arrancan temporadas con probabilidades bajas de título, pero que muchas veces se explica por la falta de una figura estelar como quarterback o de talento de élite, más que por el lugar donde se reside o por el tamaño del mercado.
Como contraste, se plantea el criterio de FanDuel: se menciona la presencia de equipos de mercados pequeños y medianos en el Top 10 de probabilidades de campeonato de pretemporada.
¿Los aficionados quieren cambios?
La respuesta que se presenta es que sí, y por una mayoría amplia. Un sondeo de Morning Consult publicado en noviembre encontró que 79% de los aficionados “muy involucrados” y 69% de los casuales apoyan un esquema de tope y piso en MLB.
Además, se agrega que los aficionados más comprometidos consideraron de forma abrumadora que esa medida mejoraría el balance competitivo: 69% dijo que ayudaría “mucho” o “algo”. También se cita que una encuesta no científica de lectores en MLBTradeRumors.com el año anterior mostró 67% a favor de un sistema de tope.
El planteamiento final es que el deporte, y su crecimiento, se sostiene en el público. Se afirma que los seguidores desean competencia con reglas y restricciones compartidas, donde los resultados dependan de habilidad y ejecución, no de ventajas por recursos. También se usa una metáfora: si existiera un sistema donde las mejores estrellas fueran “recargadas” con una carta extra por estar en mercados grandes, no sería atractivo para el aficionado.
¿La desventaja competitiva va a peor?
Se sostiene que la brecha se amplía. Se menciona que la diferencia en nóminas es históricamente amplia: en 2025, el hueco salarial fue de 446 millones de dólares, lo que equivale a un factor de siete entre el extremo superior e inferior. En ese dato se indica que el mayor gasto total fue el de Los Angeles Dodgers por 515 millones, incluyendo pagos del Impuesto de Balance Competitivo, mientras que el 30º lugar fue Miami Marlins con 69 millones.
Se señala como un factor importante la alteración del modelo de cable, que impacta de forma desproporcionada a equipos de mercados pequeños y medianos. Se indica que los clubes afectados que perdieron acuerdos con RSN redujeron sus ingresos locales de medios a cerca de la mitad.
Se agrega un ejemplo: los Twins comparten que el club vendió 50,000 suscripciones de streaming el año pasado a 99 dólares por abono, lo que equivaldría a unos 5 millones, en un intento por reemplazar ingresos de un contrato de cable que pagó 54 millones en 2023. Aun con la suma de cable y streaming, se afirma que no se alcanza el nivel anterior.
En contraste, se describe que los Dodgers obtienen 334 millones al año por su acuerdo regional de televisión por cable. También se menciona que su acuerdo de bancarrota de 2012 los protege de un reparto completo de ingresos.
Se aclara que no todo el éxito se explica solo por gasto, pero se destaca que los fichajes de agentes libres representan 267 millones, o 65% de la nómina fiscal de impuestos de los Dodgers para 2026, según Spotrac. En la temporada anterior, se indica que aproximadamente la mitad de su fWAR (47%) provino de agentes libres; si se suman extensiones de nueve cifras para jugadores adquiridos vía intercambio, esa porción subiría a 56%.
Se agregan registros de largo plazo: de 1998 a 2025, los Dodgers ocuparon el puesto 2 en nómina total (5.17 mil millones) y el segundo lugar en porcentaje de victorias (.560). Los Yankees, por su parte, fueron 1 en nómina total (6 mil millones) y 1 en porcentaje de victorias (.586).
Durante la temporada baja, se cita al gerente general de los Guardians, Mike Chernoff, diciendo que “no pueden” firmar agentes libres de primer nivel desde un mercado pequeño porque sería imposible con el panorama económico del béisbol.
¿No pueden los dueños simplemente gastar más?
Se reconoce que algunos equipos podrían beneficiarse de elevar el gasto. Sin embargo, se argumenta que los grupos de propiedad suelen destinar una proporción similar de sus ingresos a nómina, y que los márgenes de ganancia —al menos según los reportes financieros públicos de los Atlanta Braves— no serían tan holgados como muchos suponen. Incluso si cada dueño gastara como los Mets, se afirma que la mayoría de las nóminas dejarían las finanzas en rojo.
Se insiste en que los equipos reaccionan a los flujos de ingreso locales. Bajo esa premisa, incluso si los clubes de mercados pequeños gastaran la totalidad de sus ingresos en nómina de jugadores de MLB, aún quedarían muy por debajo de la nómina de los Dodgers, dada la enorme ventaja local en recursos.
El texto conecta esa idea con el círculo de retroalimentación: la percepción de injusticia y el nivel real de gasto terminan moldeando la realidad deportiva. Los aficionados se vuelven menos propensos a invertir emociones, tiempo y dinero ganado con esfuerzo. Con pocas probabilidades de postemporada y con temporadas bajas silenciosas, baja el interés, por lo que se plantea que más escuadras deben mantenerse involucradas durante todo el año para sostener la atención.
¿Importa realmente para el crecimiento de la liga?
Se admite que es difícil medirlo de manera directa, pero se ofrece un comparativo en tasas de crecimiento anual compuesto (CAGR) de ingresos desde 2015 para deportes profesionales mayores en Norteamérica: NBA 10.7%, NFL 7.5%, NHL 6.8% y MLB 2.7%.
Se afirma que los deportes con mayor equilibrio competitivo y con la percepción de igualdad de oportunidades han registrado un crecimiento más sólido en ingresos. Si MLB hubiera igualado el ritmo de expansión de la NBA, se sostiene que los ingresos de la liga se habrían duplicado.
En ese panorama, se plantea que todo lo económico es una nube gris que se cierne sobre desarrollos positivos grandes. Se menciona que el reloj de pitcheo y otros ajustes reglamentarios fueron bien recibidos y ayudaron a revertir 20 años de caídas en asistencia con tres temporadas consecutivas de alzas. También se indica que hay nuevos acuerdos de televisión y que existe una riqueza enorme de talento en el diamante.
Se remata con la idea de que se vivió una postemporada impresionante y también el World Baseball Classic, pero que el desequilibrio sigue siendo un obstáculo. MLB, se concluye, no alcanzará su techo hasta que la oportunidad esté más extendida.
En el béisbol, la “destinación” —la suerte de quién compite mejor— se liga demasiado a la geografía.
Nota: la mayor parte de este análisis no consideró la temporada 2020 acortada por COVID.