Ronaldo, entre el regreso y las dudas: el empate con Colombia complica a Portugal
El Mundial 2026 en la fase de grupos dejó a Cristiano Ronaldo en un escenario de claroscuros. Tras un inicio irregular con un empate ante DR Congo, el capitán del Al-Nassr pareció recuperar sensaciones al marcar dos tantos en la goleada 5-0 sobre Uzbekistán, celebrando que “volvió” a su mejor versión. Sin embargo, el siguiente tropiezo, otro empate frente a Colombia, reavivó las dudas sobre el impacto real de su rol dentro del once portugués.
At a glance
- Ronaldo tuvo un arranque flojo con un empate ante DR Congo.
- Después anotó dos goles en el 5-0 contra Uzbekistán, afirmando que está “de vuelta” a su nivel.
- En el empate posterior ante Colombia volvió a surgir el debate sobre su papel como titular.
- Martínez enfrenta una presión creciente por gestionar el rol del capitán.
- Portugal avanzó a octavos y se medirá con Croacia.
En el programa La Casa del Kun, el exdelantero Diego Forlán analizó la situación desde la óptica de un “nueve”, poniendo el foco en el comportamiento de Ronaldo dentro del campo. El uruguayo entiende que, aunque sigue siendo una amenaza letal cerca del área, su escasa movilidad termina facilitando el trabajo de las defensas rivales, porque Portugal no logra estirar el juego ni generar espacios para que sus futbolistas ofensivos terminen apareciendo con ventaja.
La lectura táctica de Forlán
Forlán explicó que, al actuar en el centro como referencia fija, Ronaldo ya no sale a buscar el balón y condiciona el planteamiento de Portugal. En su criterio, esa manera de posicionarse afecta a la estructura: los centrales rivales se quedan en su zona, uno termina como punto de referencia y el otro queda “liberado” para tapar recorridos, con lo que disminuye la posibilidad de que un compañero reciba en condiciones favorables.
“Hablo como delantero: el problema es que Cristiano está en el centro. Él es como es: ahí, como No. 9, se queda para aprovechar el gol porque ya no va a buscar la pelota; y al final termina condicionando a Portugal”, señaló. “Es la situación típica de ‘me quedo porque estoy cerca del arco para marcar’, pero no se entiende que terminas perjudicando al equipo: los dos centrales se quedan quietos, no se mueven. Uno se convierte en referencia y el otro queda afuera. No hay nadie que pueda llegar a ti porque, al cerrar ese espacio, se te va todo el plan”.
El exjugador también puso sobre la mesa el potencial de un plantel con nombres como Bruno Fernandes, Bernardo Silva y Rafael Leão. En su opinión, un ajuste fino en la mentalidad y en el modo de moverse permitiría que el resto del equipo desbloquee más recursos en ataque, en lugar de que todo el flujo dependa de una sola zona del campo.
El consejo para el capitán
Forlán dejó una recomendación directa para su antiguo compañero de vestuario en Old Trafford. Planteó que si Ronaldo se desplaza un poco hacia las bandas, los demás podrían entrar en posiciones decisivas y el conjunto ganaría en dinamismo. Según el uruguayo, el problema aparece cuando el ataque se concentra demasiado hacia un mismo lado, como si fuera un embudo: “Portugal no explota” porque el rival consigue ordenar la defensa y anticipar.
“Si se moviera un poco hacia las bandas, los otros podrían entrar y él también tendría participación. Ahí es donde Portugal falla: no explotan, porque todo termina yendo hacia un solo lado, que en realidad es como un embudo”, indicó. “No diría que sea un problema; es cuestión de que él entienda. Decirle: ‘Muévete, sal de ahí para que puedas hacer algo’”.
De cara a la siguiente fase, la exigencia sobre Roberto Martínez aumenta, especialmente en lo relativo a cómo administrar el rol del capitán. Ronaldo ya demostró que todavía puede marcar y resolver, pero la “cuenta pendiente” que describió Forlán pesa: ante rivales de alto nivel, una ofensiva previsible y demasiado estática puede volverse un cuello de botella. Portugal ya está clasificada a octavos de final, donde enfrentará a Croacia, y si quiere aspirar a lo máximo, necesitará que su estrella deje de ser solo una referencia fija y empiece a generar los espacios que sus compañeros necesitan para aparecer con peligro.